Por una salida de los trabajadores

Cristina vs. Alberto: una pelea entre los responsables del ajuste
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en email
Compartir en whatsapp

La derrota electoral del oficialismo derivó en una fractura expuesta en la coalición de gobierno. En su carta Cristina, al igual que Fernanda Vallejos en sus audios, atribuye al ajuste haber perdido las Paso. Una impostura: lo “descubren” ahora, cuando acompañaron cada una de las medidas que lo provocaron. Queda más que confirmada la legitimidad de la campaña del FIT-U denunciando el ajuste pro FMI y sus consecuencias: aumento de la pobreza, caída de los salarios y de las jubilaciones, desocupación, etc.

Sin embargo CFK no ofrece ninguna salida. Sostiene al ministro Guzmán, que lo aplica. Su propuesta se reduce a ejecutar el Presupuesto 2021, escrito por el ministro traído de los EE.UU. y que según la diputada Vallejos responde a las exigencias del Fondo (a pesar de lo cual lo votó y defendió). Las listas del Frente de Todos están plagadas de ajustadores.

Cristina pretende lavarse las manos por el fracaso electoral, pero cada una de las líneas de su carta es una autoincriminación. En el lanzamiento de la campaña del Frente de Todos renunció a utilizar los fondos girados por el organismo internacional para atender la pandemia y planteó que sean destinados al pago de la deuda “criminal” de Macri.

Esta política perjudicó al pueblo y benefició “a cuatro vivos” y a la derecha, como se prueba con el triunfo de las divididas listas macristas. Es decir, que fue funcional a la misma: pretender combatir a la derecha con políticas derechistas arroja el mismo resultado.
La derrota electoral del gobierno es la confirmación de que para los trabajadores el ajuste, independientemente de quién lo haga, es intolerable. El crecimiento de la votación del FIT-U es una expresión superadora del descontento popular frente al agravamiento de las condiciones de vida.

Como resultado armaron un gabinete derechista. Un engendro a gusto del FMI, de la Iglesia, del capital agrario y de tinte represivo, al menos hasta noviembre. Viviremos nuevas crisis ya que ninguna de las facciones en pugna rompe con el FMI y los especuladores financieros. El proyecto de presupuesto 2022 es un traje a medida del FMI y presupone aceptar su programa: reforma laboral precarizadora, caídas en salarios y jubilaciones, impuestazos y más fuga de capitales. Prevé tarifazos del 44%.

Los trabajadores no debemos confundirnos. En este choque en el seno del gobierno ninguno de los bandos responde a nuestros intereses, que son un salario acorde a la canasta familiar, el 82% para los jubilados, la creación de millones de puestos de trabajo, la defensa de la salud y la educación.

Tenemos que ganar la calle con la lucha por nuestras reivindicaciones, repudiar la alianza de la burocracia sindical y las organizaciones sociales con el gobierno poniendo en pie un fuerte agrupamiento independiente del gobierno y de la oposición, exigir la ruptura con el FMI y el desconocimiento de la deuda usuraria.

Esa es la base para estructurar una salida de los trabajadores a la crisis. A esa salida y a todas las demandas populares contribuirá un fuerte voto al FIT Unidad en noviembre.

.