Río Negro

Al ajuste y al FMI
lo derrotamos
con los trabajadores
y la izquierda

Fuera el régimen del FMI,
que la crisis la paguen los capitalistas

Las elecciones presidenciales de 2019 tendrán lugar en el marco de una crisis general, signada por el fracaso del gobierno macrista.
Otra vez, nuestro país carga con el peso de una impagable deuda externa y de un sometimiento colonial a los dictados del Fondo Monetario Internacional.
Otra vez, fruto de una inflación galopante combinada con una profunda recesión, se pulverizan los salarios, se acrecienta la pobreza y crece la desocupación. De conjunto, se desarrolla un proceso económico y social catastrófico para los trabajadores y el pueblo argentino.
La crisis vuelve a colocar a la Argentina frente a una disyuntiva histórica: los grandes capitales, de un lado, y los trabajadores, del otro, deberán enfrentarse para definir quién liderará una salida a la crisis.

Una polarización contra los trabajadores

La clase capitalista ha tomado nota de la necesidad de que el futuro gobierno tenga una mayor base de sustentación política, para poder ir a fondo con sus planes anti-obreros y anti-populares.
Es lo que explica la integración de Pichetto a la fórmula con Macri. El macrismo, que ingresa al proceso electoral fuertemente golpeado por el agravamiento de la crisis económica y social, busca, con la incorporación de Pichetto, el apoyo de los gobernadores y la burocracia sindical.
En la otra vereda, la proclamación de la candidatura presidencial de Alberto Fernández, de parte de CFK, y la incorporación de Massa a la alianza, colocó al kirchnerismo en línea con los requerimientos de los grupos económicos y el capital financiero.
Es que Alberto Fernández, por su pasado como superintendente de las AFJP, como integrante de la lista de Cavallo, como defensor del capital agrario en la crisis de 2008, etc.; representa una “garantía de confianza” para los especuladores y el FMI. Massa, por su parte, fue quien apoyó las leyes macristas en la cámara de diputados y quien acompañó al presidente a Davos para tejer acuerdos con la banca acreedora.
La fórmula Fernández-Fernández ha dado garantía de repago de la deuda externa usuraria y de que mantendrán a la Argentina bajo la tutela del FMI. CFK ha acompañado esta designación derechista con la reivindicación de una estrategia enemiga de la clase trabajadora y del movimiento de lucha de las mujeres.
El “contrato social” de CFK, es un instrumento para atar a los sindicatos al ajuste y a las reformas laboral y previsional. Y su convocatoria a “unir los pañuelos celestes con los verdes” es un llamado a postergar indefinidamente la lucha por el derecho al aborto legal, siguiendo los dictados del Clero.
Sea quien sea el próximo inquilino en la Casa Rosada, los titulares de la misma seguirán siendo los capitalistas.

Por una salida de los trabajadores
y la izquierda

Desde el Frente de Izquierda, en oposición a la engañosa polarización, promovemos una acción histórica de los trabajadores, las mujeres y la juventud para derrotar los planes fondomonetaristas del gobierno y la ‘oposición’. Por eso impulsamos un paro nacional activo de 36 horas, rompiendo con la tregua de la burocracia sindical.

Planteamos poner fin al régimen del FMI y cesar con el pago de la deuda externa ilegítima y usuraria, y priorizar la defensa de los salarios, el trabajo, la jubilación y las grandes reivindicaciones populares.

Luchamos para que la crisis la paguen los capitalistas y para abrir paso a una salida de los trabajadores.

Vamos con el Frente de Izquierda.

Prensa

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