Defendamos el salario

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El aumento en los precios de los alimentos no para.

Forma parte de una inflación general que devora el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y de todo tipo de ingreso de los trabajadores. Estén en blanco o en negro. Sean privados o estatales, aunque estos últimos perdieron todavía más.

Los aumentos de 4% en el índice general  significan un ritmo anual superior al 50%.

Además, el 2020 ha dejado casi dos millones de nuevos desocupados. Ellos no tienen ingresos.

Los combustibles han aumentado un 12% en 2021, y se espera una catarata de aumentos más en los próximos meses. Son las garantías que el Presidente Fernández les dio a las compañías petroleras.

Por otro lado, el capital agrario se salió con la suya y, tras la reunión en Olivos, el gobierno dio marcha atrás con el proclamado objetivo de desprender los precios internos de los precios internacionales.

Al mismo tiempo, se mantiene la dolarización del precio del gas en boca de pozo, algo que mueve toda la energía, incluso la eléctrica. Y de eso, lo que no va a tarifazo, va a subsidios que pagamos con inflación, vía la emisión monetaria.

Otro factor inflacionario son el dólar y las tasas de interés, que el pérfido sistema económico que tenemos descarga más temprano o más tarde en los precios. Las Leliqs, letras del Banco Central, han pagado en 2020 $700 mil millones en intereses a los bancos. Brutal negociado que pagamos también con inflación.

En resumen, se trata de una política. Agreguemos que han anulado el miserable IFE otorgado el año pasado. Y que extendieron el IVA, un enorme impuesto que va directo a los precios. La responsabilidad del gobierno es innegable.

En cuanto a las jubilaciones no estamos diferentes.

Al contrario, en la mesa de negociación con el FMI, la suspensión de la movilidad en 2020 y la nueva fórmula aprobada por Diputados y Senadores, fueron un eje central del llamado “ordenamiento de la cuentas públicas”. El 2020 fue de pérdida y el próximo aumento de marzo ya está calculado, será de 8%, cuando la inflación del trimestre oscilará entre 10 y 12% según todos los analistas.

Un pacto social contra los trabajadores

Así las cosas. El gobierno de los Fernández y Massa, han convocado a la CGT, las CTA y los empresarios a un “acuerdo de precios y salarios”.

Se trata de una maniobra contra los trabajadores.

La prueba la dieron los “capitanes de la industria” cuando aplaudieron a Guzmán.

Claro, el ministro de economía dio garantías de austeridad. Y no olvidemos, es el autor del canje de la deuda externa en dólares que otorgó todo lo que pedían los especuladores, aunque no sirvió para nada. Y ahora es el piloto del acuerdo con el FMI, cuya política conocemos.

La burocracia sindical finge creerse el verso oficial que dice “los salarios tienen que aumentar algunos puntos sobre la inflación”.

Saben que es sobre la inflación prevista o pretendida, que es el 29% dibujado en el Presupuesto.

¿Podemos creernos esto los trabajadores? ¿Tienen mandato Daer, Moyano, Yasky y los demás para fingir acuerdo con esto?

La prueba flagrante de que hablan de la inflación dibujada y no del 50% que pronostica en propio Banco Central es que Bancarios, la primera paritaria del año, firmó un 29% en tres cuotas. Ni un punto más.

No a los techos, asambleas para decidir

Entonces no hay techo escrito, pero sí tácito.

Nos dirán que hay cláusulas de “revisión”, pero eso ya lo conocemos. La patronal tiene derecho a veto. Que no quieren tomar en cuenta la inflación real lo demuestra la oposición feroz a las cláusulas gatillo o automáticas: o sea garantía de costo de vida como mínimo.

Estamos a tiempo. El debate recién empieza. Basta de hundimiento de salarios y jubilaciones.

El año pasado se destacaron las luchas salariales de Aceiteros y del Neumático, aún en plena pandemia. Ahora se están produciendo paros docentes en distintas provincias por salario y por la falta de condiciones sanitarias de la vuelta a clases presenciales.

Impulsamos asambleas en todos los gremios y fábricas. Para mandatar a delegados y dirigentes. Que los paritarios lleven mandato de asambleas y sean electos o refrendados en ellas. Que las centrales no firmen ningún pacto social o de ningún tipo sin mandato: que se convoque a un Congreso con mandato de las bases para decidir qué paritarias queremos, que salario, qué garantías para los puestos de trabajo. Incluso, como centrales, deberían exigir un aumento de emergencia antes de paritarias, para salarios y jubilaciones, ante la enorme escalada inflacionaria.

*Aumento de emergencia para todos los trabajadores y jubilados.

*Salario mínimo equivalente a la canasta básica. Salarios de convenio equivalentes a la canasta familiar. Actualización de salarios y jubilaciones según índice de costo de vida, automáticos.

*Paritarios con mandato y electos por las bases.

*82% móvil.

*Seguro al desocupado de $30000. Trabajo genuino para los desocupados. Plan de Obras públicas. Reparto de las horas de trabajo entre todos los trabajadores, sin afectar el salario.

*Eliminación del IVA. Apertura de los libros de las empresas formadoras de precios al control obrero.

*No al pacto social que trama la burocracia sindical cooptada al gobierno. Por un Congreso con mandato de las bases para decidir nuestros reclamos y un plan de lucha para imponerlos.

*No al pacto con el FMI, no al ajuste, no al pago de la ilegítima y usuraria deuda externa.

*Por un plan económico de los trabajadores, para que la crisis la paguen los capitalistas.

PARTIDO OBRERO

Coordinadora Sindical Clasista

17/2/21

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