Declaración del Plenario de Trabajadoras sobre la ruptura de Altamira con el Partido Obrero

2 de julio de 2019
En el Partido Obrero desde hace un tiempo se viene desarrollando una acción de liquidacionismo político y militante, inspirada por un principio incompatible con la vida democrática de un partido y con la causa del socialismo que sostenemos, a saber: el desconocimiento de los organismos partidarios y su máxima instancia, el Congreso, de las resoluciones votadas producto del debate y la comprensión colectiva de una mayoría de la militancia, es decir, del centralismo democrático y sus principios.
 
Bajo esta premisa durante años se desarrolló un debate en el que debimos afrontar términos políticos y posiciones completamente eclécticas como, a modo de ejemplo, pasar de asegurar que las jornadas del 14 y el 18 de diciembre de 2017 no alcanzaban ni la categoría de “punto de inflexión” para pasar a ver una rebelión popular en todos lados. De pasar a tener una concepción sobre la vida interna del partido y sus métodos, a tirar todo por la borda para lograr reagrupar en torno a una persona. Del silencio y la ausencia completa de orientación frente al movimiento más grande y combativo de los últimos años, al uso de la palabra “feminismo” como acusación contra las que militamos en el campo de la lucha por los derechos de la mujer. O de considerar que el paro llamado por la Corriente Federal y el moyanismo constituyó una ruptura antiburocrática, como Altamira afirmó en el propio Congreso partidario. Los vaivenes políticos son el síntoma de un desvío hacia el seguidismo personalista.
 
A pesar de llevar a la práctica la democracia partidaria realizando congresos año tras año, la fracción rupturista dirigida por Altamira decidió desconocer todas las resoluciones de un Congreso realizado apenas hace dos meses. La fracción quiere “Congresos y direcciones a la carta”. Fiel a su orientación idólatra, un Congreso de un partido solo será efectivamente reconocido por esta fracción cuando Altamira gane en él. Mientras tanto la disparatada tesis del grupo es que sus reuniones clandestinas y plenarios representarían una democracia mayor a la establecida por el propio Congreso partidario que resolvió orientaciones políticas y votó una dirección sobre la base de decenas de plenarios y de un debate expresado en 17 boletines internos de nuestra organización. Esto no es democracia para este grupo, si lo sería la sentencia sin pruebas y los agravios que acumulan en meses de actuar desde facebook.
 
En el XXVI Congreso se votaron diferentes resoluciones, la relativa a la situación de la mujer fue la única votada por unanimidad en la Comisión respectiva. En el mes de agosto de 2018 cuando realizamos el Congreso Nacional del Plenario de Trabajadoras se funcionó en 15 comisiones de discusión política y de trabajo y se resolvió una orientación común.
 
Como ocurre con la organización partidaria, la fracción rupturista pretende ahora volver a editar un Congreso del PdT, porque como ocurre en todos los terrenos, todo aquello que Altamira y sus seguidores no dirigen sería antidemocrático. Una verdadera estafa.
 
Estas resoluciones fueron atacadas por la fracción de Altamira, que acusa a nuestro trabajo de feminista desde una posición absolutamente reaccionaria sobre el rol progresivo del movimiento de mujeres, de identificación mayoritaria con “feminismos”, que ha chocado con el Estado y las iglesias. La posición de la fracción rupturista frente al movimiento de mujeres oscila entre la adaptación, la ausencia completa de una orientación específica y el ataque al feminismo en general, incluso atreviéndose hoy a condenarlo a una contraposición histórica con la organización y la lucha de la clase obrera, como se puede ver en el documento fundacional del partido de Altamira en el capítulo titulado “Feminismo” como acusación hacia el trabajo del PdT.
 
Como se puede observar el grupo de Altamira no sólo actúa de manera liquidacionista para con el Partido Obrero sino también para con su militancia en el terreno de la gran marea verde.
 
Construimos durante estos años una orientación de choque con el Estado cuando estalló el Ni Una Menos, peleando por la adjudicación de las responsabilidades contra el Estado y proponiendo un Consejo Autónomo de las Mujeres, electo por ellas desde los 13 años, para imponer políticas que combatan la violencia contra las mujeres en todos los terrenos, lo cual es equivalente a chocar con el Estado capitalista. Esta política permitió al PO tener una orientación de delimitación con el “Ministerio de la mujer”, ahora programa de la fórmula Fernández Fernández, o las emergencias en violencia de género que le dan al Estado una herramienta de excepcionalidad que como todas las emergencias son usadas para ganar en arbitrariedad en el manejo de fondos y en este caso puntual, para privatizar la asistencia hacia las mujeres. Propusimos un programa para las mujeres en el movimiento obrero y militamos por él chocando con las burocracias sindicales. Nos delimitamos en la teoría y en la práctica de la “paridad de género” impulsada por las carreristas de la burguesía, cuyo objetivo no fue el acuerdo de un programa de progreso real para las mujeres, sino la imposición de mujeres que no podían acceder a cargos porque en sus partidos patronales no rige la democracia y el apoyo a la intervención política de su militancia femenina. Propusimos una orientación para la lucha por el Aborto Legal, la consulta popular, que se orienta a la conquista del aborto legal por la vía de la organización aún mayor del movimiento y de su acción directa. Romina Del Pla, nuestra diputada nacional, sostuvo una orientación de clase y socialista, denunciando a la burguesía, su Estado y al clero reaccionario, en la batalla parlamentaria por el Aborto Legal. Elaboramos un programa sin el aporte del grupo rupturista y con él militamos. Ahora desconocen esto en el documento fundacional de su nueva organización y peor aún, lanzan ataques contra el movimiento (lenguaje inclusivo vs “lenguaje histórico de la clase obrera”, punitivismo, etc.).
 
La acción rupturista incluye la acusación de “punitivistas” en reiteradas oportunidades e incluso en salidas mediáticas de Altamira, sin precisar cuál de las investigaciones y resoluciones sobre separaciones por violencia de género el propio Altamira considera que hayan sido injustas o no apropiadas.
 
Estamos en presencia de un reagrupamiento que incluye a desplazados por graves hechos de violencia de género junto a otros que abandonaron las filas partidarias descontentos por la separación de los mismos, que actúan de manera común con Altamira y Ramal. Para el grupo de Altamira, la disposición de las mujeres a denunciar la violencia naturalizada sería feminismo y separar a violentos, punitivismo, para nosotras es un derecho y un acto de formación de la clase obrera sobre otras bases. Los que hoy nos acusan de punitivismo no han sido capaces de elaborar una acción y posición alternativas y sí, han defendido públicamente a abusadores. Nuestra organización ha encaminado pedagógicamente situaciones, ayudando a compañeros a romper con la formación machista tanto en las filas partidarias como en las del Polo Obrero o buscando desvictimizar a las mujeres para que puedan fortalecerse para afrontar y modificar la realidad en la que vivimos a través de la organización.
 
Desde la Dirección Nacional del Plenario de Trabajadoras, 21 de 24 integrantes votadas en el último Congreso del PdT, denunciamos el rupturismo de Altamira, hacemos un llamado a la reflexión porque la ruptura de las organizaciones obreras es, ante todo, un elemento nocivo para el avance de nuestra propia clase, reivindicamos las orientaciones votadas, la absoluta democracia en la que se desarrollaron estas posiciones, en innumerables reuniones y en al menos dos congresos partidarios, una conferencia del PdT y un Congreso del PdT, en las que las compañeras acompañaron sin críticas estas propuestas y que ahora atacan sin rumbo.
 
¡Viva la marea verde y la lucha del movimiento de mujeres en todo el mundo!
 
¡Viva la lucha por dotar de un programa socialista y de unidad con la clase obrera este enorme movimiento!
 
¡Vivan el Partido Obrero y el Plenario de Trabajadoras!
 
Por la Dirección Nacional del Plenario de Trabajadoras
 
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