Que la crisis la paguen los capitalistas

Por una salida de los trabajadores y la izquierda.
22 de febrero de 2019

No termina febrero y las noticias que sacuden al país muestran un 2019 insoportable para la mayoría trabajadora nacional.

La inflación de enero en casi 3% augura una más alta en febrero, o sea un curso ascendente que llevará el registro anualizado por encima del 50%. Salarios, jubilaciones y planes sociales alimentarios, han perdido de un año a esta parte entre 15 y 20 puntos frente a la inflación.

Al mismo tiempo los recursos de crisis con el propósito de despedir centenares de trabajadores de empresas tan emblemáticas como Coca Cola o Fate, son la punta del iceberg de una ola de suspensiones, retiros voluntarios, despidos directos y cierres de fábricas.

Es que montadas en este derrumbe económico y la política de Macri, las patronales meten acelerador a fondo para destruir convenios y condiciones laborales con el fin de extremar el jugo que se saca a los exhaustos trabajadores.

Ni hablar de la precarización laboral que se esparce y los despidos ampliados entre los trabajadores en negro que tanto afectan a nuestra juventud, sin trabajo y sin futuro a la vista.

La combinación de inflación en todos los precios, tarifazos en servicios y transporte más despidos, es explosiva para las familias trabajadoras.

La inflación se combina con una recesión pavorosa que ha llevado el uso de la capacidad industrial al 56,6%. O sea que la mitad de las instalaciones industriales están paradas. En textiles o metalmecánicos esa cifra es mucho mayor: seis de cada diez máquinas están paradas, lo que augura más cierres y despidos en los próximos meses.

La recesión internacional que se perfila agravará esta tendencia.

El gobierno pretexta que semejantes sacrificios son el precio momentáneo de la “estabilización” macroeconómica. Falso. En estos días la suba del dólar, apenas bajaron un poco las paralizantes tasas de interés, demostró que los 44 millones de argentinos estamos sentados arriba de un barril de pólvora.

Al bajar levemente las tasas de interés que infartan la economía – porque impiden el crédito al consumo y a la producción –, la bicicleta financiera giró al dólar poniendo más combustible a la inflación, porque atrás del aumento del dólar vienen la nafta, los alimentos y sigue el baile.

Fuera los socios del FMI

La misión del FMI sigue operando en el país de manera abierta, dirigiendo de modo directo la política económica. Este tutelaje colonial está al servicio de garantizarle a los fondos de inversión beneficios del 40% en dólares de setiembre a enero. Mientras tanto avanza la quiebra del Banco Central cuya deuda reproduce la bomba de tiempo de las famosas Lebac que creó Kicillof y que siguieron Sturzenegger y Caputo al frente del Banco Central.

El déficit fiscal cero pactado con el FMI ha servido para un ataque brutal al salario y a las jubilaciones, y para una paralización de la obra pública. Sin embargo, el déficit crece por los intereses de la deuda externa que han escalado a niveles sin precedentes. La bandera del déficit oculta una transferencia de recursos gigantesca del pueblo argentino a favor de los banqueros y especuladores.

Asistimos a un fracaso redondo de toda la tentativa de salida capitalista a una crisis que en ese fracaso arrastra a la desesperación a todos los que viven de su trabajo, a los que buscan ese trabajo y no lo tienen y a quienes trabajaron una vida y su jubilación los hunde en la miseria. Como también a los que se endeudaron para tener su casa propia con la estafa de los UVA.

Ante esta situación es muy claro que la ruptura con el FMI es la condición primera para sacar el país adelante en función de los trabajadores. El pago de la deuda consume los recursos fundamentales del país y es la causa primera que explica la inflación que devora el salario y las jubilaciones.

Sin embargo Urtubey, Lavagna, Kicillof y ahora la burocracia sindical, se han reunido con la misión del FMI que llegó al país en estos días.

¿Para qué? Para darle garantías de repago futuro a ellos y a todo el capital financiero que oprime al país.

Advertimos a los trabajadores y a todos los sectores populares que luchan cada día contra este gobierno que se trata de todo un régimen de clase. Que incluye enteramente a todas las alas del PJ y al kirchnerismo, pagadores seriales de la deuda en su conjunto bajo su “década ganada”, pagadores al contado al FMI y también iniciadores de la política de entrega petrolera y energética que hoy nos somete a los tarifazos a repetición.

Los mismos que con sus gobernadores aplicaron el ajuste, que con sus legisladores votaron las leyes del macrismo, ahora dan garantías futuras al FMI para ser el gobierno de relevo de esta Argentina quebrada.

El programa del FIT, su intervención en la crisis

La burocracia sindical aísla las luchas contra los despidos, por el salario, por todas las reivindicaciones.

También estuvieron de espaldas a la formidable lucha de la mujer por el aborto legal, por la educación sexual integral, por la separación de la Iglesia y el Estado y por sus derechos, por lo que ahora se niegan a decretar paro de mujeres el 8 de marzo, día internacional de la mujer.

El Partido Obrero es impulsor del Plenario Sindical Combativo que promueve el paro activo nacional de 36 horas y un plan de lucha hasta la huelga general para derrotar ahora mismo, con millones de trabajadores movilizados, a Macri, al FMI, a los gobernadores, a la ofensiva patronal y a todos los socios de la corrupción macrista, pejotista y kirchnerista.

No temamos la derrota inmediata de Macri, con el pueblo en la calle. Al contrario, la irrupción de los trabajadores en la crisis es garantía de triunfo: a partir de una gesta popular promovemos la convocatoria de una Asamblea Constituyente, libre, soberana y con poder político para proceder a reorganizar el país sobre otras bases.

La perspectiva de una gesta popular sería la reacción a la altura de la entrega y la masacre social que vivimos, se inscribe en las mejores tradiciones de nuestro pueblo.

El Frente de Izquierda y los Trabajadores que integramos, es antagónico a las fuerzas política que tras el caramelo de una oposición unida para derrotar a Macri en octubre, hoy mismo elaboran un plan patronal no para terminar con esta política, sino para establecer un relevo ordenado a partir de octubre, mientras Macri y las patronales ejecutan la tarea sucia de un ajuste brutal contra las condiciones de vida del publo trabajador.

Argentina es un país en bancarrota. Las fuerzas del sistema pretenden que en octubre se elija un síndico que decida qué clase social paga los platos rotos de la crisis.

El programa de las distintas formaciones capitalistas, sean macristas o del pejota-kirchnerismo, conduce a que sean nuevamente los trabajadores los que carguen con el peso de la quiebra nacional.

La salida para la mayoría trabajadora reclama un programa de ataque directo al capital: no pago de la deuda, principal fuente de la fuga de capitales; nacionalización de los recursos energéticos y de las privatizadas para terminar con la dolarización de tarifas; nacionalización de la banca y del comercio exterior; apertura de los libros de las empresas que despiden o suspenden; control obrero general; reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; por un plan de obras públicas financiado por impuestos al capital, por un salario equivalente a la canasta familiar, por el 82% móvil basado en la reposición de cargas sociales patronales para terminar con el vaciamiento del Anses. Universalización y duplicación del monto de los planes sociales para los desocupados privados de trabajo genuino. Por los derechos de la mujer: aborto legal, educación sexual integral y separación de la Iglesia del Estado. Por la educación y la salud pública bajo gestión de los trabajadores.

Llamamos a todas las luchadoras y luchadores a debatir este programa en función de que el FIT plante bandera de inmediato, erigiéndose en alternativa política actuante en todos los terrenos con estas propuestas, como fuerza política integral de lucha y electoral, cuando ya corren varias elecciones provinciales, de manera de no desdoblar la propuesta de la Izquierda que debe golpear como un solo puño con un claro lema: que la crisis la paguen los capitalistas, por una salida de los trabajadores y la izquierda.

PARTIDO OBRERO

22/2/2019

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