En Defensa del Marxismo #50 | Por Levent Dölek

Fases, lecciones y el futuro de la guerra civil en Siria

El mundo está siendo arrastrado hacia una gran guerra. La posibilidad de una tercera guerra mundial acecha en el horizonte. La posibilidad de una gran guerra se acerca desde el Pacífico hasta el Medio Oriente, desde Africa hasta Europa del Este, con un florecer de trompetas. Siria es el preludio de esta gran guerra. Casi todas las potencias globales y regionales aparecen en la plataforma siria de una forma u otra. Este artículo apunta a examinar la guerra civil Siria, sus fases de desarrollo, que son muy importantes desde este punto de vista, y ubicarla al interior de un análisis sistémico específico. Al hacer esto, inevitablemente tenemos que concentrarnos más en el desarrollo interno del proceso en Siria. Tenemos que excluir de los alcances de este artículo la clase de relaciones que las potencias que confrontaron o se aliaron entre sí en Siria, tuvieron en otras plataformas, el desarrollo en esas áreas. El proceso experimentado en Irak, que ha sido casi anidado en Siria, también ha sido incluido en esta exclusión. Tampoco pudimos lidiar con los conflictos entre Irán y Arabia Saudita, que tienen el potencial de poder causar una guerra sectaria en Medio Oriente en cualquier momento.
 
Hemos caracterizado la intervención del imperialismo en Siria principalmente en relación con el imperialismo estadounidense. Esto es así debido al hecho de que Estados Unidos es la potencia que sigue siendo la más efectiva en Siria y la más determinante en el desarrollo del proceso. La política seguida en esta área por Francia, la anterior potencia colonial de Siria, donde también está presente militarmente, también es importante. Por ejemplo, que Francia sea el único país que apoya el plan de Turquía para formar una ‘zona de amortiguación’ desde el comienzo, en un intento de abrir un área propia en Siria, es otra cuestión que vale la pena examinar. Los sueños e intervenciones de Gran Bretaña en esta región, así como los de Estados Unidos, que Alemania se mantenga alejada de la zona siria mientras juega un rol dirigente en rodear a Rusia en Europa oriental, el análisis de estas políticas con respecto a la conformidad o al conflicto con la política estadounidense; todos estos elementos son necesarios, sin duda, para conseguir una imagen completa.
 
El sionismo israelí -que es otra potencia reaccionaria que está interviniendo directamente en Siria junto con los Estados Unidos- y sus políticas deben ser examinados más de cerca. La posición de Irán, sus políticas en relación con Siria, sus reflejos en la política interna de Irán y los desarrollos en Irak, que están inseparablemente ligados a aquéllos, también son muy importantes en relación con un análisis político completo. A pesar de que no hemos incluido tal análisis multidireccional dentro de los alcances de este artículo, sí lo hemos hecho parcialmente en el período Gerçek, en la página web de Gerçek (www.gercekgazetesi.net) y en documentos congresales y declaraciones del Partido Obrero Revolucionario (DIP). Los antecedentes de conjunto del análisis e ideas de este artículo están basados en dicho análisis. Por consiguiente, y basados en ello, nos hemos concentrado en un análisis que se enfoque más en Siria y que dirija la lupa directamente a Siria. Nuestro propósito en esto es poner el foco en las conclusiones políticas que tienen que ser derivadas en relación con los desafíos en las comunidades (principalmente Turquía) que se encuentran bajo la amenaza y el riesgo de convertirse en Siria. Al enfocarnos en Siria, donde el dolor de la próxima guerra mundial se está volviendo más denso, apuntamos a tener un acceso más fácil y definido a un diagnóstico que pueda ser extendido para cubrir el todo en general.
 
Una revolución nacida muerta en Siria
 
Para poder entender y explicar qué está sucediendo en Siria hoy, tenemos que remontarnos al comienzo de los acontecimientos. La conmoción civil, que se inició como una continuación, y una parte de la revolución árabe, y que se presentó como una rebelión contra la dictadura de Assad a la que identificaban con la corrupción, la desigualdad y la presión contra los desposeídos de Siria, tiene que ser caracterizada correctamente. Este movimiento no fue iniciado sobre una base sectaria. Las sectas no fueron un factor de base ni relevante para impulsar la rebelión de masas.
 
Antes que nada, el poder político liderado por Bashar al-Assad no tiene una estructura que pueda ser catalogada como “alauita”. A pesar de que la familia al-Assad es alauita, el régimen estaba apoyado por la burguesía sunnita leal al Estado, debido a los privilegios adquiridos desde la era de Hafez al-Assad. En Damasco y Aleppo, el comercio estaba mayoritariamente controlado por sectores sunnitas. Debido a que los alauitas constituían históricamente el sector que carecía de tierras y de capital en Siria, estaban más inclinados a tomar posiciones como funcionarios del Estado y del ejército. Durante la era de Hafez al-Assad, los alauitas adquirieron más posiciones en el ejército y, por lo menos, no sufrieron ninguna discriminación. Sin embargo, a pesar del interés alauita en el ejército, el 75% de los soldados era sunnita, y los alauitas eran una minoría en Siria en términos generales. Incluso generales sunnitas dominaban el nivel de mando.
 
La familia Tlass es casi el símbolo de la relación de la burguesía sunnita con el régimen. El padre, Mustafa Tlass, de origen circasiano y sunnita, había servido como ministro de Defensa durante la era de Hafez al-Assad. Uno de sus hijos, Firas Tlass, es conocido como el rey del azúcar en Siria y ha monopolizado la industria azucarera. Su hermano, Manaf Tlass, había sido ascendido a brigadier general antes de la rebelión y fue llevado al comando de la Brigada 104 de la Guardia Republicana, un lugar estratégicamente importante para el régimen.
 
El alauismo no tiene una posición dominante en relación con la religión. En Siria existe una estructura similar a la Administración de Asuntos Religiosos de Turquía. A pesar de que la educación religiosa se dicta según la creencia sunnita, los niños alauitas también toman esas clases, mientras que los niños cristianos están exentos. Mientras que los días y noches sagradas sunnitas son oficialmente feriados, y el Estado proveía con fondos públicos las locaciones para las celebraciones de esos días, el Ghadir Khumi, muy importante en las creencias alauita y chiíta, ni siquiera está reconocido oficialmente.
 
Mientras que el poder político en Siria no puede ser catalogado como alauita, las masas rebeladas tampoco pueden ser simplemente categorizadas como sunnitas. Antes que nada, también había alauitas entre los rebeldes. En esta etapa temprana, en la cual la rebelión en Siria tenía características similares a la revolución árabe que había comenzado en Túnez y Egipto, y se había expandido por toda la región, las protestas no eran encabezadas por ningún partido ni por ninguna organización. La espontaneidad era el factor prominente. El rol de los medios de comunicación, que es una de las formas de expresión de la espontaneidad, también fue generalmente aceptado.
En esta etapa, los islamistas también tomaron una posición importante, aunque no hegemónica, al interior del movimiento de masas. De todas formas, su existencia e influencia todavía no habían llegado a un nivel en el cual pudieran provocar una actitud autodefensiva por parte de los alauitas. El efecto empobrecedor de las políticas “neoliberales” aplicadas por Bashar al-Assad sobre las masas y el desempleo creciente fueron los factores básicos que activaron a las masas trabajadoras. La revolución árabe estaba mostrando a las masas empobrecidas que era posible una alternativa. Para la mayoría del pueblo sirio, Bashar al-Assad no era más apreciado que el dictador de Túnez, Ben Ali, o el dictador de Egipto, Mubarak.
 
Por consiguiente, la rebelión se expandió por todo el país, incluyendo Latakia, considerada un bastión de Assad. Entre las áreas donde la rebelión se intensificó, los centros agrícolas de Daraa e Izraa y las zonas industriales de Siria, Duma y Moadamyeh, fueron al frente, y son un importante indicador de la participación de la clase obrera. En consecuencia, la rebelión en Siria también tuvo la característica de estar basada en la clase obrera, como en Túnez y Egipto durante la Revolución Arabe. De todas formas, Siria difiere de Túnez y Egipto significativamente, y esta diferencia jugó un rol clave para que el conjunto del país sea arrastrado a una guerra civil reaccionaria.
 
La diferencia en Siria fue que, a pesar de que la clase obrera constituía la parte mayoritaria de las masas durante la rebelión, no pudo constituirse como columna vertebral de la rebelión a través de sus propias organizaciones y métodos de lucha como en Egipto y Túnez. La dictadura siria fue más exitosa en transformar al movimiento sindical en una extensión del Estado y en no darle a los movimientos alternativos la oportunidad para desarrollarse, cuando se la compara con sus equivalentes de Egipto y Túnez. Al contrario de Egipto y Túnez, ni movilizaciones sindicales ni huelgas generales se vieron en Siria. No existió en Siria una organización que juegue el rol jugado por la UGTT, la confederación de sindicatos de Túnez. No emergieron en Siria, en ninguna fase del proceso, sindicatos independientes como sucedió en Egipto, donde se masificaron prontamente. Finalmente, las formas de acción específicas de la clase, principalmente la huelga, nunca dejaron su marca en la rebelión.
 
Que la rebelión no hubiera formado una columna vertebral de clase en Siria fue muy costoso. La presencia de tal columna vertebral en Túnez y Egipto, aunque insuficiente, proveyó la manifestación de un poder que logró derrocar a las dictaduras, a pesar del hecho de que ese poder no fue suficiente para conseguir una victoria completa para el proletariado. Luego del derrocamiento de las dictaduras en Túnez y Egipto, la revolución se apoyó en esa columna vertebral y luchó contra la contrarrevolución. A pesar de que no se pudo evitar que la revolución fuera robada por Morsi en Egipto y por Al-Nahda en Túnez, el factor más importante que previno que estos países fueran arrastrados a una guerra sectaria fue esa columna vertebral clasista. La columna vertebral formada por la clase obrera también previno que el destino de Egipto y Túnez sea determinado por completo por los centros imperialistas. A pesar del golpe del general al-Sisi, apoyado por el imperialismo y Arabia Saudita, y a pesar de que el poder político haya sido completamente acosado por la Unión Europea en Túnez y que la oposición recibiera excesivamente su parte en este mismo asedio, la dinámica interna todavía preserva su fuerza de decisión, relativamente, en la lucha política de esos países. Si el futuro de Egipto y Túnez no está siendo discutido en las conferencias organizadas bajo el auspicio del imperialismo o de las potencias regionales en ciudades tales como Ginebra, Bruselas, Astana, etc., no es debido al bonapartismo del general al-Sisi en Egipto ni al gobierno de unidad nacional liderado por el partido Nidaa en Túnez. El único factor que previene que estos países se estén cayendo a pedazos es la clase obrera.
 
La clase obrera en Siria no tomó la dirección de la rebelión ni le proveyó una columna vertebral de clase. De todas formas, la rebelión se fue expandiendo en un proceso que gradualmente se fue endureciendo. El choque entre la rebelión pública y el poder político de Assad se fue arrastrando hacia un proceso en el cual el armamento militar fue decisivo en ambos bandos. El impacto del imperialismo, del sionismo y de las potencias regionales fue significativamente decisivo en este arrastre. De todas formas, la dinámica interna de la rebelión pública en Siria tampoco pudo tener la potencia para parar este arrastre.
 
La existencia de un canal que se opuso a la lucha armada en Siria durante un largo tiempo demuestra que la rebelión pública comenzó como parte de la revolución árabe. Los Comités Locales de Coordinación (CLC), que emergieron en la primera fase como el resultado del movimiento público espontáneo, incluyeron facciones de la oposición izquierdista y secular. Estos comités plantearon la continuidad de la rebelión con métodos pacíficos durante un largo tiempo. A pesar de que toda una serie de protestas fue reprimida con las armas, y a pesar de las muertes, los CLC insistieron en su postura. Al comienzo, esta postura significó que la forma de lucha que había emergido en la revolución árabe también era aceptada en Siria. Luego de un tiempo, la postura anti-armamentista de los CLC se transformó en el punto de delimitación con las estructuras sectarias e islamistas, que se orientaban hacia la lucha armada. De todas formas, era necesario que se hicieran presentes dos factores determinantes para que estas protestas masivas y pacíficas pudieran conseguir resultados. Era necesaria una columna vertebral de clase, organizaciones de clase y actividades para que las protestas pudieran conseguir un poder que tuviera la capacidad de lograr aprobación. El otro factor era el progreso de la revolución árabe fuera de Siria. En condiciones en que una columna vertebral no estaba presente ni formada, las indecisiones en la revolución árabe y su desaceleración anularon a las protestas desarmadas como una alternativa realista para las masas. 
 
Protestar contra el armamento se convirtió, con el paso del tiempo, en una herramienta para algunos grupos izquierdistas surgidos de la rebelión para presentarse en Occidente como una alternativa democrática y secular. Sin embargo, estar desarmado ya no era una referencia positiva para los imperialistas occidentales. El máximo líder de los opositores que protestaban contra la lucha armada, el doctor parisino Haytham Manna reveló que un empresario sirio con pasaporte occidental le ofreció armar a los opositores. En otra oportunidad, el embajador estadounidense Robert Ford le dijo: “Nosotros te apoyaríamos si tuvieras dos batallones de soldados detrás tuyo”. Haytham Manna, quien estaba en contra de la lucha armada, finalmente terminó siendo el copresidente del Consejo Democrático Sirio, y trabajará en cooperación con del Partido de la Unión Democrática kurdo (PUD - PYD en kurdo) y  las Unidades de Protección Popular (UPP - YPG en kurdo), que son los poderes armados más importantes de Siria, hasta su renuncia, debido a la declaración de autonomía de la PYD.
 
Los grupos de tendencia socialista, que son sólo unos pocos en Siria, también se opusieron al armamento y declararon que pugnarían por una tercera posición entre Assad y los grupos sectarios armados takfiris. Desafortunadamente, estos grupos también señalan que mientras fue progresando el proceso y los choques armados fueron reemplazando completamente la lucha de masas pacífica, muchos miembros y simpatizantes suyos o bien se unieron a la lucha armada “individualmente” o bien migraron al extranjero.
 
Cuando lo analizamos desde este punto vista, mientras apareció la guerra civil, la lucha armada se volvió dominante y los reagrupamientos sectarios se fueron volviendo cada vez más decisivos, la rebelión, que había comenzado como parte de la revolución árabe en Siria, desaparecía sin ser capaz de transformarse en una revolución. Fue reemplazada por una guerra civil sangrienta y reaccionaria. 
 
La primera fase de la guerra civil en Siria: el ascenso del ELS
 
El ascenso del Ejército Libre Sirio (ELS) dejó su marca en la primera fase de la guerra civil en Siria. La supresión de las protestas masivas por las armas en algunos lugares causó el crecimiento de la tensión al interior del ejército y la profundización de las fracturas.
 
Los grupos opositores que se unieron en el acto organizado en Estambul el 26 de abril de 2011, denominado “Acto de Estambul por Siria”, y en la conferencia organizada en Antalya un mes después, el 31 de mayo, todavía estaban planteando el derrocamiento del régimen a través de métodos pacíficos, y afirmaban apoyar la lucha democrática del pueblo sirio. En las declaraciones finales de las reuniones no hubo llamados a la intervención externa, ni diplomática ni militar. Sin embargo, los meses siguientes del verano fueron testigos de la intensificación de los enfrentamientos armados. A medida que los grupos de desertores del ejército se fueron reuniendo, el 29 de julio de 2011 fue creado el ELS por el ex general del ejército sirio, Riyad al-Assad. 
 
El ELS había emergido desde el comienzo como un movimiento reaccionario. En la medida que carecía de un programa político, tampoco tenía una estrategia militar. Este vacío político fue llenado nuevamente en Estambul. Los miembros del así llamado Consejo Nacional Sirio (CNS), creado el 23 de agosto, estaban lejos de representar ni a los movimientos de masas de Siria ni a las fuerzas militares que constituían el ELS. Su director era un académico residente en Francia. El principal factor que construyó, recolectó y formó los elementos del Consejo ante al imperialismo fue Qatar y Arabia Saudita junto con Turquía. De esta manera, la columna vertebral requerida por la oposición siria fue creada externamente. Luego de la creación del CNS, las protestas de los viernes convocadas por la oposición pasaron a llamarse, a partir del 9 de septiembre, “Viernes por la Protección Internacional”. El ELS declaró oficialmente el 27 de septiembre que comenzaba la lucha armada. Más tarde, a principios de 2012, el CNS reconoció al ELS como su brazo armado oficial. En consecuencia, el proceso que había comenzado como parte de la revolución árabe el 15 de marzo se fue extinguiendo gradualmente y Siria fue arrastrada hacia una guerra civil en la cual iba a pagar los duros costos del fracaso de la revolución.
 
El 2012 fue el año del ascenso del ELS. El ELS unificó la lucha armada bajo su paraguas con el dinero de Arabia Saudita y Qatar, la protección de Turquía y el apoyo del imperialismo. El ELS logró que Assad retrocediera en una serie de frentes. Creó algunas zonas liberadas. Durante este proceso fueron rechazados los llamados al diálogo de Assad, sus discursos reformistas e incluso sus anuncios de amnistías. El ELS, que encontró apoyo externo en el imperialismo y en los Estados que colaboraban con él dentro de la región, y que adquirió un poderío militar considerable en Siria, vio estos llamados como un signo de debilidad y prefirió intensificar la guerra. Para los funcionarios carreristas del ELS y los políticos refugiados del CNS que ya habían huido a países imperialistas, los cargos ofrecidos para ellos a costa de la sangre del pueblo sirio eran más importantes que el futuro de ese pueblo.
Hacia agosto de 2012, el panorama se estaba clarificando. Y el futuro se estaba oscureciendo. En esa etapa habíamos analizado las condiciones en Siria de la siguiente manera:
 
El 15 de marzo de 2011, la rebelión que comenzó en la ciudad de Daraa en Siria y se expandió por todo el país, era parte de la ola de la revolución árabe, en otras palabras, era una revolución de los desposeídos. El imperialismo y sus aliados regionales reaccionarios primero trataron de forzar al régimen de Assad a hacer reformas como un primer método para extinguir esa revolución. Sin embargo, cuando el régimen probó que no quería o no podía avanzar en este sentido, los aliados imperialistas intentaron construir una oposición burguesa. Turquía tomó a su cargo el papel principal durante este proceso de “construcción”. Se estableció el Consejo Nacional Sirio para alimentar a la oposición. El Ejército Libre Sirio fue creado en Hatay con el dinero recibido de Arabia Saudita y Qatar. Además de esta oposición burguesa, que fue una creación internacional, cada elemento de la coalición otorgó apoyo a las potencias con las cuales estaba vinculada. En consecuencia, estas potencias gradualmente se volvieron los poderes dominantes del país.
 
La revolución no pudo derrotar al régimen. Tampoco el régimen pudo detener la revolución ni la revolución pudo derrocar al régimen. Fue en este estado de estancamiento que la oposición burguesa y sus variadas facciones parecieron ser una salida realista como tercera opción. No había una dirección revolucionaria en la cual pudiera confiar el pueblo. La revolución pudo progresar sobre estas organizaciones espontáneas y amplias llamadas “Comités Locales de Coordinación”. La gente, asesinada de a miles y decenas de miles, comenzó a acercarse a las soluciones “realistas” paso a paso. La estrategia aplicada por el imperialismo y la reacción árabe con el apoyo activo de Tayyip Erdoğan parece haber producido sus frutos: la revolución siria está abandonando la escena, y está siendo reemplazada por la oposición burguesa. O quizá por los señores de la guerra.
 
La segunda fase: la era de los señores de la guerra y el ascenso del salafismo, del takfirismo y del sectarismo
 
En la primera fase, el imperialismo estadounidense siguió una orientación en la cual prestaba a la llamada “oposición” ayuda humanitaria, pero no armas. Sin embargo, en el estado al que se había llegado, la posibilidad de llegar a una solución en Siria sin armamento fracasó categóricamente. El 30 de junio de 2012, la primera reunión en Ginebra terminó sin que se haya discutido ninguna decisión concreta, más allá de las expresiones de buena voluntad y sin ningún efecto significativo en la región. De esa reunión habían participado el Consejo de Seguridad de la ONU (sus miembros permanentes Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China), los ministros de Relaciones Exteriores de Irak, Turquía y Qatar, y los representantes de la Unión Europea y la ONU.
 
Los que deseaban derrocar a Assad no tenían la oportunidad de intervenir en el proceso en Siria, excepto para armar a la oposición. No obstante, esta opción inevitable traía el riesgo, que Estados Unidos evitó desde el comienzo, de que la ayuda en armas fuera apropiada por al-Qaeda y organizaciones radicales similares de la zona. 
 
Estados Unidos, que evitó insistentemente hacerse presente en la región con sus propias fuerzas militares, no tenía otra alternativa que armar a la oposición a través de sus aliados regionales. En este punto, a pesar de que Qatar y Arabia Saudita eran considerados aliados por Estados Unidos, Turquía, como miembro de la Otan, tomó la delantera como una alternativa más confiable y más estable. De todas formas, como Estados Unidos evitaba mancharse las manos, tenía que garantizarles a sus aliados regionales un área en el cual pudieran moverse autónomamente. Aunque los objetivos de Turquía y Estados Unidos parecían solaparse en términos generales, había diferencias significativas en el abordaje político y en las prioridades de ambos países desde el comienzo del proceso. Mientras que Estados Unidos prefirió que Siria se convirtiera -fuera o no realista- en una potencia alternativa de cara a Occidente, el AKP apostó todo a fortalecer a los Hermanos Musulmanes de Siria y convertirlos en la fuerza dominante en la estructura que se formara en el post-Assad.
 
Estados Unidos veían a una Siria dominada por los Hermanos Musulmanes o por grupos islamistas sunnitas más radicales, como una alternativa demasiado riesgosa en relación con sus propios objetivos y los de Israel. En este punto, la diferencia de orientación entre Turquía y los Estados Unidos provocó que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunciara que habían retirado su apoyo al CNS. El CNS se fue volviendo crecientemente un protegido de Turquía, y se fue transformado en un instrumento de los Hermanos Musulmanes. Los Estados Unidos no estaban conformes con esto, y Clinton lo expresó cuando cuestionó la capacidad como representante del CNS.
Posteriormente, se celebró una nueva cumbre en Doha, otra vez con la iniciativa de Estados Unidos, y se formó la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS).
 
Aunque se la planteaba en nombre de establecer una cobertura más extensa, el significado real de la cumbre de Doha fue que Estados Unidos estaba intentando evitar poner todos los huevos en la canasta turca. Mientras que la sede del CNS se encontraba en Hatay (Turquía), la sede de la CNFROS estaba en El Cairo. Aunque la transferencia de la sede hacia Egipto, donde los Hermanos Musulmanes estaban en el poder con Morsi, parecía estar en conflicto con la actitud distante de Estados Unidos respecto de los Hermanos Musulmanes; en realidad, fue lo contrario. Mientras que el CNS era un producto directo de Turquía-Erdoğan, la CNFROS llevaba la marca de “made in USA”. Con la CNFROS, los Estados Unidos podían interceder directamente frente a los Hermanos Musulmanes, a los que consideraban peligrosos, sin la intermediación de Turquía. 
 
Mientras los Estados Unidos estaban haciendo este movimiento, Israel presionó el botón para un ataque sangriento contra Gaza. Hamas, que era el blanco del ataque, estaba ubicado como la rama palestina de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, Morsi tomó una posición frente al ataque sionista que ató de manos a Hamas, en lugar de colocarse junto a ellos. Morsi y Erdoğan intentaron mediar conjuntamente a favor del sionismo y evitaron que Hamas diera su propia respuesta.
 
Los Estados Unidos lideraron la estrategia de alinear a los Hermanos Musulmanes a través de instrumentos políticos y diplomáticos, e Israel lo hizo con métodos militares, especialmente suavizando sus aspectos antisionistas. En este sentido, fue paradigmático el asesinato de Ahmed al-Jabari, líder del brazo armado de Hamas, mediante un cohete israelí el 14 de noviembre de 2012. Desde que Hamas combatió directamente contra Israel desde el seno del movimiento de los Hermanos Musulmanes, el brazo militar de Hamas -que tiene un vínculo de solidaridad militar con Irán- constituyó la estructura más distante de la guerra sectaria en Siria. El centro de operaciones político de Hamas estaba en Siria, pero Assad lo había evacuado a principios de año y expulsó a los líderes de Hamas de Siria, incluyendo al secretario general Khaled Mashal. Las relaciones de Hamas con Hezbollah, -uno de sus aliados más importantes contra Israel- también estaban empeorando. Cuando estos desarrollos eran vistos desde Gaza o Cisjordania, no resultaban iguales a cómo eran vistos desde El Cairo, Hatay o Doha. En esta etapa, el ascenso de la resistencia contra el enemigo común, Israel, pudo formar otro centro de atracción contra la guerra sectaria en Siria. El asesinato de al-Jabari fue un golpe muy duro contra esta orientación y un mensaje muy claro. Como resultado, el vínculo entre Hamas y Hezbollah fue debilitándose durante el siguiente período. Hamas publicó declaraciones llamando a Hezbollah a retirarse de Siria; y, posteriormente, Yusuf al-Qaradawi, líder religioso de los Hermanos Musulmanes, llamó a Hezbollah, que significa “el partido de Dios”, “Hezb al-Shaytan” que significa “el partido del diablo”, lo cual llevó el vínculo previo a un punto de ruptura.
 
Mientras que Estados Unidos intentó salvar a la oposición en Siria del radicalismo islámico, y especialmente de la hegemonía de los Hermanos Musulmanes, con la creación de la CNFROS, también jugaron la carta del sectarismo para que el proceso en desarrollo de la guerra civil no terminara produciendo condiciones que fueran contrarias a sus intereses ni a los israelíes. La alternativa de una oposición burguesa secular y occidental que se volviera dominante en Siria continuó sin ser cubierta en el terreno. Por otro lado, el orden de los señores de la guerra creado sobre la derrota de la revolución en Siria constituyó una gran base para que el sectarismo creciera y fluyera.
La inclusión por parte de Estados Unidos del frente al-Nusra (ligado a al-Qaeda) en la lista de organizaciones terroristas recibió reacciones, tanto del lado de los Hermanos Musulmanes como del CNS. El líder del CNS, el ‘intelectual demócrata’ George Sabra, defendió que al-Nusra era parte de la Revolución Siria y explicó que Riyadh al-Shaqfeh, el líder de los Hermanos Musulmanes en Siria, que reside en Turquía, considera a al-Nusra como un grupo que lucha contra Assad y protege al pueblo. También se levantaron objeciones desde la CNFROS por la inclusión de al-Nusra en la lista de terroristas. Erdoğan se unió a este coro en nombre de Turquía, planteando que Occidente exageraba la presencia de al-Qaeda en Siria: “al-Qaeda se caerá del mapa en Siria. Cuando la oposición consiga resultados allí, no quedará nada de al-Qaeda”.
 
De esta forma, a pesar de haber sido incluida en la lista de terroristas por parte de Estados Unidos, al-Nusra incrementó gradualmente su poder en el área utilizando la atmósfera creada por el sectarismo tolerado por el imperialismo y el sionismo. La CIA y el Servicio de Inteligencia de Turquía (MIT) llevaron a cabo el equipamiento militar de los grupos ligados al ELS en Siria, conjuntamente en la provincia turca de Gaziantep. Incluso se estableció un sistema de encuentros especiales para que el armamento enviado no cayera en manos de Nusra o sus derivados. Sin embargo, es sabido que esta estructura no hizo ninguna discriminación entre los grupos armados hasta que al-Nusra fuera incluida en la lista de terroristas, y que el armamento conseguido por muchos grupos que se presentaban como opositores moderados fue vendido en el mercado negro de la guerra civil. En consecuencia, una autoridad del ELS le reveló al periódico Daily Star que el ELS compartía municiones en las operaciones articuladas, realizadas junto con al-Nusra, y que el armamento anti-aéreo recibido por Arabia Saudita por un valor de cinco mil dólares había sido vendido a al-Nusra por quince mil.
 
En estas condiciones, los takfiri y las organizaciones sectarias con creencias salafistas llegaron rápidamente al primer plano y comenzaron a convertirse en el color dominante de esta amplia paleta de colores conocida como “la oposición”. Al-Nusra que se hizo de una reputación a través de una serie de ataques suicidas en Aleppo, Hama y Damasco, comenzó a ascender rápidamente. El Estado Islámico de Irak se fortaleció como rama iraquí de al-Qaeda y cambió su nombre posteriormente por “Estado Islámico de Irak y el Levante” (EIIL o ISIL, por sus siglas en inglés). El Estado Islámico va a comenzar a aparecer con mayor fuerza en escena gracias a que forzó a todos los grupos salafistas, incluyendo al-Nusra, a subordinárseles. Entre esas organizaciones, Ahrar al-Sham, otra organización sectaria y salafista que había aparecido en la escena siria previamente y había ascendido al nivel de la “oposición moderada” de forma paralela al ascenso de al-Nusra y del Estado Islámico. Muchos fundadores y dirigentes de Ahrar al-Sham, que era el aliado más significativo de al-Nusra, también provenían de al-Qaeda. Luego de que el Estado Islámico rompiera sus lazos con al-Nusra, éste, debilitado considerablemente, recibió un enorme apoyo por parte de Ahrar al-Sham.
 
Como rama siria de al-Qaeda, al-Nusra era parte de una sangrienta “jihad global” contra Estados Unidos. El Estado Islámico, por otro lado, estaba en su propio camino para convertirse en un Estado en las regiones que dominaba y, además, estaba concretando este proyecto en las regiones petroleras de Irak y Siria. Con el tiempo, esta organización se convirtió en la principal representante de Turquía y Qatar en la región, y como correa de transmisión para el apoyo otorgado a al-Nusra.
 
Como resultado, las organizaciones sectarias takfiris y salafistas habían ascendido paso a paso, todo lo contrario a las palabras de Erdoğan (“al-Qaeda se caería del mapa en Siria si la oposición consigue resultados”), y los grupos de la “oposición moderada”, especialmente los Hermanos Musulmanes, por los cuales Turquía había apostado, eran los que se habían caído del mapa.
 
Dos grandes hitos que cierran la segunda fase: la aparición de Hezbollah en el escenario y la masacre de Guta
 
A medida que la guerra civil siria fue adquiriendo un carácter más y más sectario, y a medida que fue creciendo el peso de las organizaciones sectarias salafistas y tafkiris, se generó un efecto de consolidación para otro partido. Hezbollah, del Líbano, que hasta ese entonces venía apoyando políticamente al poder de Assad, fue tomando crecientemente un lugar en la resistencia armada durante los primeros meses de 2013. Durante la primera fase del estallido de la rebelión pública en Siria, el líder de Hezbollah, Hasan Nasrallah, criticaba a la oposición por no tener una política para la cuestión palestina, pero no estaba alimentando expresamente una enemistad. Sin embargo, las ofensivas sectarias y takfiris que habían crecido le abrieron el camino a los árabes sunnitas y alauitas de Hezbollah para aparecer en el escenario sirio, amparándose en motivos de defensa legal. Hezbollah participaba en los enfrentamientos durante la primera fase de la guerra civil sólo en las fronteras del Líbano y, principalmente, en términos de defensa. Los primeros enfrentamientos en Siria entre los grupos salafistas, bajo la cobertura de Hezbollah, y el ELS fueron en febrero de 2013. Mientras que la participación de Hezbollah en la guerra civil siria se estaba discutiendo desde hacía un tiempo, Hasan Nasrallah pronunció un discurso el 30 de abril, y dijo que ellos “no iban a permitir que Siria cayera en manos de Estados Unidos, Israel y los takfiris”. Hezbollah, una guerrilla experimentada y bien armada, que había expulsado a Israel del Líbano en el año 2000 y que puso a Israel de rodillas en 2006, mostró su poder en la guerra civil siria cuando ‘limpió’ a los grupos sectarios y takfiris de la ciudad de Qusair en la frontera con Líbano. Hezbollah estaba aplastando a los takafiris con equipos de 15 a 50 miembros y estaba dejándole esas regiones al ejército sirio. Hezbollah evitó que la guerra ingresara al Líbano mediante el control de su frontera, así como interrumpiendo una significativa fuente de suministros de las organizaciones sectarias en Siria.
 
La principal razón para considerar la aparición de Hezbollah como un hito es que demolió la política que aparentemente había reemplazado la derrota del ELS en la primera etapa por organizaciones que actuaban con motivaciones sectarias. A pesar de que estas organizaciones parecieron haber atraído a los factores más activos de la oposición durante la primera fase, y haberse acelerado, ellas hicieron posible que el poder político de Siria recibiera un fuerte apoyo, tanto militar como político, gracias a que se gestó un contrafrente que los llevó a unirse, gracias a la aparición significativa de Hezbollah, que reacomodó varias cuestiones de las que carecía el ejército sirio. Hezbollah tomó un lugar en el escenario no sólo a través de la intervención de sus guerrillas sino también gracias a su prestigio, ganado por haber puesto a Israel de rodillas, hecho que no será olvidado en el mundo árabe por un largo tiempo.
 
Mientras que las organizaciones enemigas de Hezbollah y del ejército sirio avanzaban en Humus y Damasco, Israel entró en escena. Comenzó a reclamar que Siria estaba usando armas químicas y que Hezbollah estaba tomando posesión de estas armas. Con este ataque, Israel estaba tratando de aumentar la presión sobre Siria y Hezbollah, y estaba creando las condiciones para su intervención militar en el peor escenario. Basado en esto, Israel comenzó a aumentar la frecuencia de sus ataques aéreos sobre ciertos objetivos en Siria, cada tanto.
 
Sin embargo, las denuncias de ataques químicos no tuvieron la resonancia suficiente como para una intervención externa que involucrase a Estados Unidos. Por el contrario, los ataques con armas químicas y las masacres llevadas a cabo en agosto en el este de Guta empujaron a Siria al borde de una intervención imperialista. Estados Unidos entendió que con este ataque Al-Assad estaba cruzando la línea roja. El coro de Turquía, Qatar y Arabia Saudita estaban manteniendo el ritmo en favor de una intervención. La información referida a la masacre de Guta estuvo lejos de ser definitiva desde el comienzo. Más que reflejar la realidad, el total de muertes calculado era una suerte de cálculo en torno de la simpatía política por la intervención externa por parte de la autoridad que hacía el anuncio. El total de muertes declarado por la masacre química por parte de Francia fue 281, por Gran Bretaña 350, por Médicos sin Fronteras 355, por el Observatorio de Derechos Humanos 520, por la Comisión General de la Revolución 635, por la Coalición Nacional Revolucionaria de Siria 1300, por Estados Unidos 1429, por FSA 1729.
 
La opción para intervenir en Siria estaban disponible para Estados Unidos. Pero poner a sus soldados en escena, como dice la famosa expresión “con las botas en el terreno”, no estaba en su agenda todavía. De todos modos, las opciones de un ataque-castigo y un ataque extensivo para derrocar al régimen, fueron barajadas. A medida que la dosis de esos ataques fue decreciendo, así también lo hizo el riesgo, pero también lo hizo la expectativa de que el equilibrio virara en favor de Assad en Siria, que también estaba debilitándose.
 
 Mientras la dimensión del ataque fue incrementándose, la regionalización de la guerra, la dirección de Assad en torno de los intereses de Israel y Estados Unidos, reacciones imprevisibles de Irán, y hasta cierto punto de Rusia, estaban en cuestión. Incluso si se hubiera encontrado una solución que no provocara semejantes reacciones, el ganador de las intervenciones en Siria en cada caso iba a ser al-Nusra y los demás grupos sectarios salafistas y takfiris (principalmente el ISIL), que hicieron una entrada rápida en escena. Pelear en el mismo frente con al-Qaeda era algo difícil de explicar a su pueblo para Estados Unidos. Además, no se podía anticipar que los resultados militares no les hubieran otorgando un poder descontrolado a tales organizaciones.
 
En esas condiciones, Obama prefirió contar con una decisión del Congreso, para obtener legalidad política frente a la opinión pública doméstica con respecto a los futuros ataques. Pero tuvo dificultades para convencer al Congreso estadounidense. Otras potencias imperialistas occidentales, incluida Gran Bretaña, empezaron a mostrar cierta reticencia frente a una posible intervención. De hecho, lo que yacía debajo era que, a pesar de que el imperialismo estadounidense había acusado explícitamente a Assad frente de la opinión pública mundial, no había mucha certeza sobre quién había ejecutado el ataque químico. En consecuencia, las inspecciones de los inspectores de Naciones Unidas aumentaron las sospechas. La tesis principal de Siria, y las potencias que la apoyaban, es que no era lógico que el ejército sirio hiciera tal ataque. Por supuesto, esta defensa aislada no podía ser efectiva. Sin embargo, estas tesis de repente consiguieron un enorme apoyo cuando los inspectores de Naciones Unidas revelaron que los misiles químicos lanzados sobre Guta fueron disparados en su mayoría a una distancia de dos kilómetros, y resultaba imposible que hayan sido disparados desde una zona bajo dominio del ejercito sirio. Posteriormente, la información de que grupos de “oposición”, especialmente de al-Nusra, tenían acceso a armas químicas puso el foco de atención en los demás grupos sectarios y takfiris que obtenían beneficios en caso de desencadenarse una intervención externa.
 
De todas formas, Estados Unidos nunca confió plenamente en tales grupos. La duda de Estados Unidos en torno de que Turquía y Arabia Saudita, sus aliados cercanos en la guerra civil siria, estuvieran involucrados en el ataque químico de la masacre de Guta exigiría que Estados Unidos revisara seriamente su política seguida en Siria. La región del ataque estaba dominada por el grupo sectario salafista takfiri, llamado Liwa al-Islam, que estaba protegido por Arabia Saudita. Por otro lado, algunos meses atrás, un grupo de “opositores” fueron sorprendidos con dos kilos de gas sarín en Adana, Turquía, en mayo.
 
Un artículo publicado ocho meses después de la masacre por el periodista premiado con un Pulitzer, Seymour Hersh, mostró que el gobierno de Obama enfrentaba serios reclamos. Según Hersh, el ataque no sólo fue realizado por al-Nusra y sus aliados, sino que lo fue con el conocimiento de Tayyip Erdoğan y el apoyo del MIT y la gendarmería. Hersh tambien dice que, durante un encuentro entre Obama y Erdoğan, cuando éste dijo que (Siria) había cruzado la línea roja definida por Estados Unidos, Obama, refiriéndose a Hakan Fidan, subsecretario de MIT, respondió “sabemos lo que hiciste con los radicales en Siria”. En el mismo artículo, afirma que la inteligencia de Estados Unidos advirtió al gobierno de Obama que Turquía quería provocar una intervención externa y que había elementos tratando de llegar a los químicos usados en la producción de gas sarín, tanto en Turquía como en Arabia Saudita.
El gobierno de Estados Unidos nunca verificó los reclamos de Hersh. De todos modos, cuando miramos los movimientos políticos que hizo Estados Unidos luego del ataque en Guta, su actitud en el manejo de la crisis química y los cambios de actitud en torno de la política en Siria parecen ser consistentes con los dichos de Hersh.
 
A pesar de que Estados Unidos planteó con claridad ante el público que Assad utilizó armas químicas, hizo un movimiento repentino cuando Kerry puso como condición que Siria descargara sus armas químicas en el plazo de dos semanas. Rusia respondió rápidamente a esta jugada, intervino e inició el proceso de descarga del stock de armas químicas sirias bajo la supervisión de las Naciones Unidas. Obama evitó entrar en un proceso indefinido, con las provocaciones de sus aliados y sus extensiones en escena, y también aparentemente protegió las líneas rojas de Estados Unidos al decir que una conclusión política conseguida gracias a un ataque potencial había sido conseguida a través de métodos diplomáticos.
 
Las líneas principales de la nueva política adoptada por el imperialismo pueden ser resumidas de la siguiente manera: desconfiar de los grupos sectarios salafistas takfiri, evitar una política para Siria basada en aliados regionales como Turquía, Qatar y Arabia Saudita, correrse de una línea que propicie el derrocamiento de Assad, promover un proceso de transición con Assad en el gobierno y preparar mayores condiciones de diálogo con Rusia, con relaciones diplomáticas más previsibles que puedan ser establecidas incluso si hay un conflicto estratégico de intereses... Luego del ataque a Guta, la política de Estados Unidos en la cuestión siria fue tomando forma con estos enfoques.
 
El evento simbólico que declaró el fin de la segunda fase de la guerra civil siria fue la segunda conferencia de Ginebra. Ginebra II no aportó ningún resultado concreto para una solución en Siria. Fue tan poco exitosa como la primera. De todos modos, el gobierno transicional, que anticipó el cambio del régimen de Assad en la primera conferencia, fue reemplazado en Ginebra II por un nuevo enfoque, anticipando la presencia de Assad durante el período transicional. Es claro que esto fue un logro para Assad. Ginebra II también involucró a Rusia en el proceso de manera más efectiva, tanto desde un punto de vista político como diplomático.
 
La tercera fase: guerra con el EIIL, transición con Assad, Siria dividida
 
La entrada del Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL - ISIL en inglés) en el escenario de Siria y su fortalecimiento gradual constituyó un hito en el curso de la guerra civil. El EIIL, a diferencia de las otras organizaciones takfiristas y sectarias, determinó a Iraq y a la Gran Siria (una manera de incluir el Líbano) como su campo de acción. El objetivo de la organización era establecer un Estado Islámico en este territorio. La perspectiva de formar un Estado y la reivindicación del califato por parte del EIIL es una estrategia militar y política envuelta en un envoltorio ideológico.
Con esta estrategia, el EIIL tomó las áreas petroleras y disminuyó la dependencia de los países del Golfo, de Arabia Saudita y de la ayuda imperialista, transformó un chantaje sistemático en recaudación de impuestos y logró ingresos fiscales de alrededor de 8 millones de dólares mensuales. A las armas recibidas como ayuda del exterior y a las adquiridas como botín en el territorio se suman las armas producidas por el EIIL usando la capacidad industrial de las regiones ocupadas; lo más importante de todo fue que reunió un número considerable de militantes de las organizaciones salafistas, takfiristas y sectarias por su estructura estatal y su reivindicación del califato, creó los fundamentos legales a su manera en las regiones que domina, en su guerra contra estas organizaciones, y tuvo también la oportunidad de orientar el flujo militante internacional hacia su propia región de una manera más intensa. Aumentó su influencia en Libia, Afganistán y Boko Haram, que controla un área amplia en el norte de Nigeria obedece el control del EIIL. Con el impacto que tuvo sobre los círculos salafistas de todo el mundo, adquirió la capacidad de efectuar protestas en muchas metrópolis imperialistas como Francia, Inglaterra, Bélgica y quedó por delante de al-Qaeda no sólo en Siria, sino también por esta capacidad. Esta estrategia permitió al EIIL desarrollar relaciones de alianzas pragmáticas con las tribus locales y los ex elementos del Baath, a pesar del rigor de la ideología religiosa y política que asumió. Este pragmatismo salafista tal vez jugó un rol clave en el progreso del EIIL en los territorios que ocupó en Iraq, especialmente en la ocupación de Mosul. Se enfatiza frecuentemente en la violencia que el EIIL aplicó en el terreno y en la propaganda de dicha violencia con métodos sofisticados y profesionales. No se puede negar el significado de esta guerra. Sin embargo, es la estrategia política y militar que mencionamos y no la propaganda, lo que coloca al EIIL un paso delante de las otras organizaciones.
 
El EIIL inició su movida estableciendo su dominación en las regiones que habían sido ocupadas por al-Nusra y sus aliados salafistas durante la segunda fase de la guerra civil. En primer lugar, adquirió dominio sobre Deirez-Zor, el área petrolera de Siria, y luego avanzó hacia Raqqa. Paso a paso, eliminó a las organizaciones rivales en estas áreas o las atrajo a ella. Más tarde, logró el dominio sobre Jarabulus, al-Rai y Tal Abyad en la frontera turca, de la misma manera. Después de tomar el control del petróleo de Deirez-Zor, el EIIL estaba logrando un centro político, una capital, con Raqqa, y la oportunidad de abrirse al mundo al alcanzar la frontera turca. Hasta esa etapa, el EIIL no recibió ninguna oposición seria de los imperialistas. Al menos no hasta que el EIIL se reorientó hacia Iraq y atacó Mosul. Aunque el EIIL comenzó su aventura como Estado Islámico de Iraq, en realidad adquirió sus posiciones dentro de los límites de Siria desde 2014. Fallujah, el castillo del sunní iraquí que tenía un significado estratégico en la ruta hacia Bagdad, fue ocupado por el EIIL a comienzos de 2014. El 10 de junio conquistó Mosul. Entonces, el control de Baiji fue fácilmente tomado por el EIIL.
 
De esta manera, a pesar de ser muy peligroso y estar fuera del control del imperialismo, el EIIL, como “enemigo de mi enemigo”, de pronto se convirtió en una estructura que sacudió el estatus de Iraq, que Estados Unidos trataba de proteger desde sus raíces. En consecuencia, después de esta etapa, Estados Unidos decidió luchar militarmente contra el EIIL, estableciendo una coalición contra él. La coalición contra el EIIL bajo hegemonía de Estados Unidos contaba inicialmente con alrededor de 40 países y creció hasta 60 miembros, y en agosto de 2014 comenzaron los ataques aéreos contra el EIIL. Rusia, Irán y Siria no participaron de esta coalición contra el EIIL. A pesar de esto, el presidente de Francia, Hollande, estuvo haciendo llamados a los opositores moderados en Siria en la primer reunión de la coalición llevada a cabo en París, y Qatar, Arabia Saudita y Turquía, que proporcionaron las bases para el crecimiento del EIIL y que le ofrecieron directa o indirectamente apoyo político y financiero, participaron de la coalición. En otras palabras, no hubo una verdadera coalición contra el EIIL. El poderío militar principal de esta estructura establecida era Estados Unidos. El propósito político fue primeramente interrumpir el apoyo proporcionado al EIIL por los aliados regionales de Estados Unidos, los países del eje sunní. Después de todo, la guerra contra el EIIL se convirtió en la agenda central de las potencias imperialistas en su política para Siria e Iraq, pero no así para Turquía, Arabia Saudita ni Qatar.
 
Los ataques aéreos de la coalición dirigidos por Estados Unidos nunca lograron el efecto deseado. Sin embargo, fue un hito muy significativo para empezar un proceso en el cual los jugadores originales se ubicaron en el escenario y donde quedó bloqueada una guerra ejecutada por representantes. Ahora, Siria estaba virando a una etapa en la cual comenzaban los primeros ensayos de una guerra mundial que asomaba en el horizonte: “Lo hecho, hecho está”, siguiendo a Estados Unidos, también Francia y Rusia se han involucrado militarmente casi simultáneamente en la guerra civil siria. Ahora, si nos expresamos con cierto sarcasmo, ¡unos 65 países entre los 200 del mundo están combatiendo en un territorio sirio de 185 mil kilómetros cuadrados! Sesenta y dos miembros de la coalición formada por Estados Unidos (en la cual también está incluida ahora Turquía), Siria, Irán, que proporciona apoyo a Siria detrás de la escena, y ahora, de hecho, Rusia. Ahora agreguemos a esto los jefes militares: la unidad política bárbara del líder del EIIL, Abu Baqr al-Baghdadi, presentándose como “califa”. También consideremos a una organización que cuenta con su propio ejército: Hezbollah del Líbano. Casi todo el mundo pululando en un país que tenía una población de 23 millones justo antes de la guerra”.
 
Los hitos de la tercera fase: la guerra de Kobani
 
La ausencia estratégica de una fuerza terrestre combatiendo en el campo siguió siendo el punto débil de la política de Estados Unidos para Siria. Estados Unidos reactivó un proyecto de equipamiento y entrenamiento que se había intentado en las fases previas de la guerra civil, pero que no había sido exitoso. Obama destinó un fondo de 500 millones de dólares del Congreso para este proyecto. Sin embargo, la cuestión central era quiénes iban a ser entrenados y equipados con este fondo.
 
El Ejército Libre de Siria (ELS - FSA en inglés) ya había desaparecido, y lo más moderado que quedaba eran organizaciones que podían ser entrenadas y equipadas, pero no enviadas solas a Siria. Estas tropas “entrenadas y equipadas” ni bien entraron a Siria fueron destruidas o tomadas en cautiverio, o directamente se unieron a al-Nusra.
Turquía nunca quiso jugar un rol activo en la lucha contra el EIIL. Ni siquiera la ocupación de Mosul por el EIIL y el ataque repentino al consulado turco con toma de rehenes fueron suficiente motivación para el gobierno del Partido de la Justica y el Desarrollo (AKP) contra el EIIL. Cuando fueron tomados los rehenes en el consulado por el EIIL, Davutoğlu todavía identificaba al EIIL como un grupo “aterrorizado” (no terrorista) compuesto de jóvenes enojados. La revelación de Erdogan que Kobani “cayó o está a punto de caer”, que causó indignación pública, fue una indicación de que esta organización era vista por el gobierno turco como un aliado táctico contra la dominación del PUD en Rojava; la guerra contra el EIIL estaba lejos de ser una prioridad. Después de la ocupación de Tell Abyad por las UPP, el EIIL atacó inmediatamente a Kobani y hubo reclamos significativos de que las fronteras turcas fueron usadas también durante este ataque.
 
EL PUD y las UPP estaban llevando a cabo una guerra defensiva en el área. La gente de Rojava vio a esta guerra como una autodefensa frente las masacres del EIIL, la apoyó y se unió a ella. No fue una motivación externa, apoyo monetario, expectativa política, etc., pero esta motivación permitió la conformación de un poder militar fuerte y efectivo. Una de las fuerzas estratégicas más importantes de las UPP eran las Unidades Femeninas de Protección (UFP - YPJ en kurdo), que fueron integradas por mujeres guerreras. Rojava fue el centro de un gran despertar de las mujeres en Siria, que se había convertido en un infierno en manos del takfirismo y de las estructuras sectarias. No hay dudas de que la práctica de lucha de las mujeres del movimiento kurdo a lo largo de los años fue determinante para este despertar. El rol de las mujeres fue uno de los factores más importantes que aumentaron el prestigio del PUD y las UPP en el mundo entero. La movilización de las mujeres fue también una ventaja desde el aspecto militar, que no poseía ninguna otra fuerza en el escenario sirio.
 
Todos estos desarrollos encaminaron a Estados Unidos a cooperar con las UPP, el brazo armado del PUD, que llevó adelante las batallas más efectivas contra el EIIL en el terreno. Sin embargo, este camino también generó muchos riesgos para Estados Unidos. Aunque la tradición de la cual emergió el PUD no tenía ninguna hostilidad hacia Estados Unidos desde hacía muchos años, no era una formación filo-estadounidense como Barzani. Más aún, el PUD había establecido relaciones con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PTK - PKK en kurdo), que estaba peleando con Turquía, la mayor potencia de la Otan en la región. Aún si el PUD pudiera ser llevado hacia la línea de Estados Unidos, las tensiones que aparecerían con Turquía podían causar problemas.
 
El hito para que Estados Unidos actuara junto al PUD y las UPP fue, por supuesto, el cerco del EIIL sobre Kobani. Estados Unidos esperó hasta que Kobani estuvo al punto de caer. Barzani, el “peshmerga” pro-yanqui, también esperó al debilitamiento de su rival PUD en Rojava. La población kurda comenzó una gran rebelión del lado turco de la frontera entre el 6 y el 12 de octubre, para evitar la caída de Kobani. Esta rebelión llevó a Turquía a suavizar su política. Estados Unidos también aprovechó esta oportunidad para aparecer como quien rescató a la población kurda. Kobani fue rescatada. Los kurdos lograron una victoria. Pero el precio de esta victoria lo iba a pagar el pueblo kurdo. La dirigencia del PUD, en lugar de ser cautelosa frente a Estados Unidos comenzó a percibir la relación con la coalición como estratégica e incluso la usó como material de propaganda política. En lugar de ganar independencia de los Estados Unidos, siguió una política que lo colocó aún más bajo sus alas.
 
Después de la liberación de Kobani, Estados Unidos desarrolló gradualmente sus relaciones con el PUD y las UPP. Hizo que los kurdos pagaran el precio por Kobani al someter al PUD a su dominación política. Todos los logros en Rojava fueron conseguidos como resultado de la política del PUD de procurar una tercera alternativa contra Assad y la oposición. Como resultado de que el PUD se colocó bajo la influencia política de Estados Unidos, también perdió su área de maniobras políticas, la cual le había proporcionado grandes logros.
 
Hubo un ejemplo sorprendente de esta situación, tras de un ataque de Estados Unidos al espacio aéreo sirio con misiles Tomahawk. Después del ataque, el líder del PUD, Salih Muslim, efectuó una declaración a la Voz de América: “Espero que esto no se limite sólo al régimen sirio y a los otros partidos, que tomaron como blanco a los civiles y usaron armas químicas, también deberán rendir cuentas. Creo que este ataque tendrá resultados positivos, porque aquéllos que no creen en las soluciones políticas encontrarán el lugar correcto y entenderán que continuar la guerra no les proporcionará ningún resultado. América participa directamente en esto y no puede permanecer callada”. Este cheque en blanco dado a Estados Unidos por Salih Muslim no tiene una explicación lógica en relación al PUD. Cuando una cooperación cercana fue establecida entre los soldados rusos y el ejército sirio en Manbij y Afrin, cuando los cantones de Afrin y Kobani se unieron en el área en la que el ejército sirio había logrado controlar, si el líder del PUD aplaude los ataques de Estados Unidos a Siria, esto daña seriamente las relaciones entre Rusia y Siria. Salih Muslim y el PUD no son ni tan estúpidos ni tan admiradores de Estados Unidos como para no entender esto. Sin embargo, la alianza establecida con Estados Unidos en Rojava llevó a ese país a establecerse estratégicamente en el área, lo cual impidió al PUD proseguir una política independiente. Salih Muslim se vio empujado a hacer esta ilógica declaración por este hecho.
 
Cuando la dirección del PUD y el movimiento kurdo en general pensaron que caminar lado a lado con Estados Unidos protegería y desarrollaría sus logros en Rojava, el objetivo para Estados Unidos era convertir a Rojava en un cuartel general estable en la tercera fase en la que derrocar al régimen sirio dejó de ser la prioridad.
 
Los hitos de la tercera fase: la movida de Rusia y la batalla de Aleppo
 
La tercera fase en la que la guerra contra el EIIL se volvió determinante, creó las condiciones apropiadas para la aparición militar de Rusia en el escenario sirio. Rusia usó las ventajas de estar en Siria desde siempre, basada en la convocatoria legal del gobierno sirio. Fortificó su poder militar abriendo nuevas bases militares, además de la base de Tartus de la época de la Unión Soviética. Después de alcanzar un cierto nivel en su fortalecimiento, Rusia apareció en el escenario el 7 de octubre de 2015, enviando 26 misiles guiados a once objetivos a una distancia de 1.500 kilómetros sobre el mar Caspio. Posteriormente, el ejército sirio continuó su avanzada contando con el apoyo aéreo provisto por Rusia. La mayoría de las operaciones aéreas de Rusia fueron intensificadas en las áreas en las cuales el ejército sirio había avanzado y el EIIL no era efectivo. Esto llevó a que Rusia fuera criticada seriamente por golpear al ELS y a la oposición moderada. Sin embargo, Rusia evitó fácilmente estas críticas. Rusia declaró a través de Lavrov que no veía al ELS como una organización terrorista, antes de poner en escena su show de misiles. Posteriormente, fue más lejos y dijo que podía proporcionar apoyo aéreo al ELS, que es apoyado por Estados Unidos, contra el EIIL.
 
Después de todo, Rusia nunca aceptó que golpeó al ELS. De hecho, los ataques de Rusia tenían como objetivos principales a al-Nusra y a varios grupos salafistas, takfiristas y sectarios que eran sus aliados. Aunque estos grupos se mostraron como el ELS, los que criticaban a Rusia no pudieron insistir en sus reclamos de que “el ELS está siendo golpeado”, cuando las circunstancias eran evidentes. Al referirse a la legalidad de una organización que no estaba en el escenario, Rusia logró mantenerse dentro de los márgenes de la mesa de las soluciones políticas y también usar un intenso poder de fuego contra las fuerzas que enfrentaban al ejército sirio.
 
La única respuesta seria a esta movida de Rusia fue el derribamiento del avión de guerra ruso SU-24 sobre la fronteriza Hatay por Turquía. Aunque en estos días este evento está completamente prendido con alfileres, a los funcionarios miembros de la cofradía de Gülen, todo fue claramente percibido durante los días en los que el hecho ocurrió: “El gobierno turco asocia el derribamiento del avión de guerra a una violación de frontera. Sin embargo, cómo no saben usar la ‘d’ de diplomacia, justo después de eso, confiesan que éste no es el caso.
 
Tayyip Erdoğan dice: ‘…el área no es el área en la que hay una organización terrorista del EIIL. No dejen que nadie engañe a nadie. Sólo están los turcomanos de Bayirbucak, nuestros hermanos, nuestros familiares allí y, aunque digan que están golpeando a la organización terrorista del EIIL, están golpeando a los turcomanos de Bayirbucak allí’. Davutoğlu va más lejos y dice ‘Quien sea que dispare a los turcomanos de Bayirbucak, los árabes de Aleppo o a los árabes, kurdos y turcomanos en Azaz, ya sea el régimen sirio u organizaciones terroristas o factores intervinientes del exterior, nuestro mensaje para ellos es claro’. ¿Por qué ir más allá? ‘¡Los bajaremos otra vez!’.
En consecuencia, el problema no es la violación de las fronteras, sino la protección de los turcomanos. Bueno, ¿entonces el ejército sirio bombardea a nuestros ‘hermanos’ con el apoyo aéreo ruso sin ninguna razón? Por ejemplo, en Nusebin, ¿está ahí para matar a una madre que sale para echar las cenizas de su estufa? No, hay un objetivo militar ahí, porque Turquía armó a los turcomanos y estableció a una fuerza guerrera garantizada para eso. La guerra civil continúa. Eso es lo que está sucediendo. Primero creás una fuerza armada en el territorio de otros, luego la denominás con nombres que aspiran a ser otomanos como Brigada de Yavuz Sultan Selim o Brigada del Sultan Murat, luego decís que no pueden bombardear esa fuerza militar”.
 
Estas líneas publicadas en el sitio web del diario Gerçek revelan claramente el tema. El derribamiento del avión de guerra ruso fue la reacción de Turquía al riesgo del cierre final de la puerta, a través de la cual intervenía en Siria a través de sus representantes. Además, hubo también un intento de involucrar a la Otan con el fin de balancear el peso creciente de Rusia. Los políticos del AKP y los apodados especialistas en seguridad crearon un nuevo concepto y comenzaron a defender la rápida “otanificación” del evento. De todos modos, como la naturaleza de las estructuras activas en el área bajo el nombre clave de turcomanos de Bayirbucak era conocida por todo el mundo, el evento no pudo ser otanificado y el espacio aéreo sirio se transformó en zona prohibida para vuelos turcos, debido a los misiles de defensa aérea y aviones rusos.
 
El derribamiento del avión de guerra ruso, de esta forma, condujo indirectamente a la caída de Aleppo. El ejército sirio, que sitiaba Aleppo con el apoyo ruso, tomó el control de la ciudad, al costo de una destrucción extensiva de la ciudad y reacciones ante la masacre por parte de la opinión pública mundial. No fueron sólo las organizaciones las que estuvieron entre los perdedores de la batalla de Aleppo. La protectora de estas guerras, Turquía, Qatar y Arabia Saudita del eje sunní también sufrieron una pesada derrota.
 
Con la caída de Aleppo, las organizaciones salafistas, takfiristas y sectarias quedaron atascadas en Idlib. La iniciativa en esta área está completamente en las manos de Rusia y el ejército sirio. Sin embargo, no puede esperarse que Idlib caiga rápidamente y sin costos. Por eso, Rusia y Siria aspiran aumentar los conflictos entre las organizaciones en el área a nivel de choques incrementando su presión militar sobre Idlib.
 
Como resultado, Assad, que adquirió un cierto nivel de seguridad y estabilidad cuando Hezbollah ingresó al escenario al final de la segunda fase de la guerra civil, ha adquirido una nueva iniciativa al menos sobre el oeste de Siria y en una porción significativa de los centros estratégicos cuando apareció Rusia en el terreno. 
Los hitos de la tercera fase: el escudo del Eufrates
 
Luego de derribar al avión ruso, Turquía tuvo que enfrentar la realidad de tener clausuradas todas las puertas en el área militar siria. La política siria aplicada por Davutoğlu había colapsado completamente. La tumba de Davutoğlu fue cavada por Erdoğan debido a esta fracasada política exterior, además de otros factores, y Turquía intentó superar el problema con una nueva movida política: consintiendo la transición con Assad y respaldando a Rusia. 
El intento de golpe del 15 de julio, y el hecho de que este golpe fuera apoyado por Estados Unidos y la Otan creó una nueva situación. Turquía estaba intentando normalizar sus relaciones con Rusia. Rusia convirtió a ese fracasado intento de golpe en una oportunidad. Rusia logró minimizar la reacción de Turquía por el cerco de Aleppo, manteniendo la iniciativa en cada paso. El gobierno turco no levantó objeciones concretas ni efectivas por lo que pasó en Aleppo, salvo unas pocas protestas de bajo volumen.
 
Turquía se tuvo que adaptar a la realidad de la tercera fase. Era imposible tener alguna influencia sobre Siria sin participar en la guerra contra el EIIL. En estas condiciones estaba en la agenda la operación Escudo del Eufrates. El objetivo oficial de esta operación era la presencia del EIIL en la línea Jarabulus-Azaz. La razón para la operación fue tomada de la masacre ejecutada por un bombardeo suicida del EIIL durante un casamiento en Gaziantep. Para justificar esta operación en la política doméstica y proporcionar motivación a las Fuerzas Armadas Turcas (FAT - TAF en inglés), primero en forma extraoficial y, posteriormente, más explícitamente se subrayó que la operación fue hecha contra la presencia del PUD en el área y la unión de los cantones en Rojava, que fueron creados por el PUD.
El objetivo oficial del Escudo de Eufrates estaba en armonía con la tercera fase de la guerra civil. El EIIL era el objetivo. Aunque las formaciones salafistas, sectarias y takfiristas habían participado en la operación bajo la cubierta del ELS o las fuerzas turcomanas, Estados Unidos no confiaba en esas fuerzas, pero sí confiaba en el ejército turco de la Otan que las acompañaba. Rusia juzgó al Escudo de Eufrates como una oportunidad para arrastrar a Turquía a una trampa. Rusia estaba en condiciones de poder cerrar el espacio aéreo sirio a los aviones turcos cuando se lo propusiera. Después de derribar al SU-24, Rusia mantuvo a las Fuerzas Aéreas turcas lejos de Siria. Turquía no tenía alternativa de ejecutar la operación Escudo del Eufrates sin el consentimiento ruso. Después de lograr ese consentimiento, no tendría ninguna oportunidad de quedarse en la zona sin el consentimiento ruso. Mientras que el precio por no dejar a Turquía operar en el espacio aéreo sirio era limitado, si Rusia arrastraba a Turquía a una trampa, le iba a hacer pagar a Turquía precios mayores. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Turquía no se excedió siquiera por un milímetro las fronteras definidas por Rusia. Cuando al final de la operación fue ocupada al-Bab por las fuerzas turcas y el ELS, las autoridades oficiales de Rusia declararon “las fronteras acordadas con Turquía fueron alcanzadas”. Así, nuestro anticipo formulado desde el comienzo de que el Escudo del Eufrates se transformaría en la trampa del Eufrates, se cumplió.
 
Las FAT y el ELS intentaron forzar las fronteras definidas por Rusia en dos puntos. La primera fue durante el cerco de al-Bab. Cuando las FAT y el ELS trataron de ampliar el cerco, Rusia atacó a las FAT “por error” y causó la muerte de tres soldados. Por supuesto que no fue una coincidencia que el presidente de la CIA estuviera en Turquía en el momento en que Rusia atacó a las FAT por error. Rusia no esperaba que Turquía saliera de la Otan en consideración al consentimiento que le había dado, pero estaba claro que quiso evitar que Turquía jugara totalmente el juego de Estados Unidos. 
 
El segundo episodio ocurrió cuando las FAT y el ELS se dirigieron hacia Manbij. Mientras al-Bab estaba cercada, el ejército sirio, apoyado por Rusia, estaba llevando a cabo operaciones para bloquear toda la ruta del sur hacia el río Eufrates. Manbij era el único camino donde Erdoğan y el AKP podían realizar la fantasía de ir a Raqqa sin atravesar Rusia ni Siria. Sin embargo, esta fantasía no estaba dentro de los límites consentidos por Rusia. Rusia intervino para mantener a Turquía dentro de esos límites, no porque tuviera una alianza con el PUD y las UPP, sino porque no quería que el Escudo del Eufrates fuera roto en ningún punto. Los soldados rusos fueron enviados directamente a Manbij, en el ala este, y Afrin, en el ala oeste de la trampa. Cuando Turquía no cumplió con las fronteras acordadas verbalmente, Rusia rodeó esas fronteras con sus vehículos blindados y soldados. Con el recuerdos de Manbij, Turquía contaba con la promesa de Estados Unidos de que las “fuerzas de las UPP se retirarían al este del Eufrates”. Sin embargo, no pudo decirle nada a Rusia. La zona de amortiguamiento rusa entre las FAT-ELS y Manbij implicaba para Estados Unidos evitar la presión de enviar a las UPP al este del Eufrates y, como resultado de esto, no dijeron nada por la presencia rusa. Tampoco tuvieron la capacidad de prevenirlo militarmente. 
 
Como resultado, se cerró la trampa, más aún, fue bloqueada por los soldados y las fuerzas blindadas rusas. La ceremonia de clausura se realizó con un baile folclórico de los rusos con los miembros de las UPP. Ante esta situación, el Consejo de Seguridad Nacional (MGK) no tuvo más opción que declarar el fin del Escudo del Eufrates. Por su parte, Erdoğan declaró que habrá nuevas etapas de la operación. Para desmenuzar esas declaraciones, que le hacen a uno pensar que Rojava será el objetivo en relación con Siria, es evidente que la guerra civil en Siria entra en una nueva fase. Junto a esto, las indicaciones de que la guerra civil está progresando hacia una nueva fase están aumentando.
 
Los rasgos característicos de la tercera fase
 
El elemento más determinante de la tercera fase de la guerra civil siria es la aparición del EIIL en el escenario. El aumento del poder del EIIL y la falta de voluntad de los aliados de Estados Unidos (Turquía, Qatar y Arabia Saudita) de pelear con el EIIL, cancelaron la prioridad de derrocar a Assad. La prioridad norteamericana estaba ahora en lograr zonas de influencia en Siria y proporcionar seguridad a Israel, en lugar de derrocar a Assad.
 
En función de esto, Estados Unidos alcanzó un acuerdo político con Rusia que podría llamarse “transición con Assad, solución sin Assad”. En el área militar ignoró el bombardeo por parte de los ejércitos ruso y sirio sobre la oposición, mientras eso no interfiriera con las zonas potenciales de influencia que se fijó como objetivo. En este período, Estados Unidos le dio prioridad a convertir a Rojava en su propia zona de influencia y cuartel general militar. Aunque no hizo directamente ningún ataque militar contra Assad, logró fijar una línea roja invisible por la cual el ejército sirio no debería estar presente las fronteras con Israel ni Jordania, ni en la frontera con Iraq. Dentro de este marco, cada vez que el ejército sirio se acercaba a las alturas del Golán fue atacado por aviones de guerra y cohetes de Israel. Durante el avance del ejército sirio en Deirez-Zor, los aviones de guerra de Estados Unidos atacaron a los soldados sirios “por error”.
 
En ambos frentes, los grupos takfiristas y sectarios y el EIIL recuperaron, después de los ataques de Estados Unidos e Israel, los sitios que habían perdido. En otras palabras, la guerra de Estados Unidos con el EIIL juega un rol clave en esta fase. De todos modos, también podemos ver que esta guerra está políticamente determinada de acuerdo con las prioridades de la tercera fase.
 
En la tercera fase, el abandono de Estados Unidos de la prioridad de derrocar a Assad, la toma del control de Aleppo por parte del ejército sirio y el siguiente cese de hostilidades causaron decepción a la Troika sunní de Turquía, Qatar y Arabia Saudita. La Troika sunní había preparado un ejercicio militar conjunto, llamado “Trueno del Norte”, para mostrar a Estados Unidos que podría aparecer en escena en caso de que éste abandonara las esperanzas de las organizaciones que la representan en el territorio sirio. Sin embargo, la muestra de poder de la Troika sunní, si por un lado mostró la presencia de un poder militar fiel a Estados Unidos, que pudiera ser usada contra Irán y Rusia, también fue una indicación del riesgo que podría significar una guerra sectaria y no deseada en el Medio Oriente, por la cual no está preparada. Para Estados Unidos, correr tal riesgo no sería lógico en una etapa en la que se está posicionando estratégicamente en el Pacífico contra China y en la Europa oriental contra Rusia.
 
En la tercera fase de la guerra siria, aunque Assad consiguió muchos logros cuando Hezbollah y Rusia aparecieron en escena, no se puede afirmar que los perdedores absolutos fueran Estados Unidos y la Troika sunní si se toma en cuenta el cuadro completo. Aunque Assad no fue derrocado en Siria y pudo sobrevivir, Estados Unidos y sus aliados, gracias a la guerra civil, pudieron establecer zonas de influencia en Siria, donde no habían podido influir directamente antes de 2011. Rojava se convirtió principalmente en la zona de influencia y cuartel militar del imperialismo norteamericano. Turquía, con su título de ejército de la Otan, también está en territorio sirio. Para Israel, el surgimiento de la guerra sectaria llevó a Hezbollah y Hamas a enfrentarse y consumirse en el terreno sirio. Además, el potencial de Siria para efectuar ataques militares contra Israel o llevar a cabo represalias efectivas contra los ataques militares de Israel fueron considerablemente eliminados. El gobierno de Obama en Estados Unidos verificó que está todavía del lado positivo en un balance y cambió la estrategia que había aplicado en la segunda fase al costo de la aparición de Rusia en el terreno y la protección del poder de Assad y su creciente fortalecimiento.
 
Sin embargo, Estados Unidos vio también que en la medida que retrasó a la Troika sunní, los costos de su política aumentaron. Turquía comenzó a desarrollar relaciones autónomas con Rusia, que encontraron sus bases durante las discusiones en Astana y en la operación Escudo del Eufrates. Si estas relaciones fuesen a convertir a Turquía, miembro de la Otan, en más influyente en el terreno, Estados Unidos incluso esperaría beneficios específicos de tales relaciones autónomas. Sin embargo, Turquía tuvo que aceptar lo que fuera que Rusia le pedía durante el proceso de Astana, a lo que siguió el asesinato del embajador ruso. Además, si Estados Unidos estaba feliz de tener un ejército de la Otan en Siria con el Escudo del Eufrates, le perdió el sabor en la medida que el Escudo del Eufrates se transformó en una trampa y los soldados rusos se desplegaron en Manbij y Afrin, las alas de esta trampa.
En consecuencia, la tercera fase de la guerra civil siria está identificada por la desconfianza del imperialismo de Estados Unidos en las fuerzas por procuración en el terreno. Estados Unidos, que hizo entrar con el Escudo del Eufrates a las FAT al campo sirio como inspectoras de la Otan de esas fuerzas, comenzó a construir un nuevo poder representativo en Rojava bajo su propia supervisión y coordinación. Un resultado inevitable de este enfoque político fue abandonar la prioridad de derrocar a Assad y canalizarla adquiriendo zonas de influencia en Siria. 
 
Signo de la cuarta fase: Trump, la segunda Guta y los Tomahawks
 
Después del final de la batalla de Aleppo a favor de Assad y de Rusia, habíamos anticipado en una etapa relativamente temprana que el curso de la guerra civil podría no continuar en la misma línea, que cambios significativos debían esperarse con la asunción de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Las siguientes expresiones son tomadas de la evaluación que el periódico Gerçek formuló después de la batalla de Aleppo: “La política actual de Estados Unidos puede sufrir un cambio significativo muy pronto, de hecho, es muy posible que lo haga. El 20 de enero, para lo que falta tan sólo un mes, el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, tomará la presidencia del actual presidente, Obama. La política de Trump para Medio Oriente y más ampliamente, para Eurasia, tendrá efectos significativos, sin dudas, para el futuro del Medio Oriente y Siria.
 
“La política internacional de Trump tiene conflictos. Como se la ve en este momento, aislar a China y forzarla económica y políticamente se encuentra en el centro de esa política. La intención de acercarse a Rusia, con lo que se especula mucho, es más comprensible en este contexto. Sin embargo, el conflicto comienza también en este punto. Trump es hostil a Irán. Si, de una manera u otra, tiene éxito en impulsar una cuña entre Irán y Occidente, entonces, esto va a influir inevitablemente en sus relaciones con el gobierno ruso. Su política con respecto a Turquía y en general al campo sunní parece tener conflictos también. Por un lado, estos países son sus aliados naturales contra Irán. Por el otro, él desea comenzar una gran lucha contra los movimientos radicales islámicos sunníes, especialmente las organizaciones takfiristas como el EIIL. Es muy difícil tratar simultáneamente con Irán y con las organizaciones radicales sunníes con medidas duras. Una evidencia de esto es que Estados Unidos, al tratar de recuperar Mosul, requiere de la cooperación de Irán y los militantes shiítas.
 
“De este modo, los equilibrios cambiarán en Siria. Estados Unidos, gobernado por Trump, aplicará una política contra Assad más hostil que la de Obama. Y esto puede cambiar todos los equilibrios.”
 
Por lo tanto, el 7 de abril de 2017, Trump, usando como excusa un ataque de armas químicas, que dicen fue hecho por el ejército sirio en Idlib (la ciudad de Khan Shaykhun), atacó con misiles guiados la Base Aérea de al-Shayrat, desde donde despegaron los aviones de guerra que bombardearon el área. Al compararlo con Guta, es claro que estamos ante una política más activamente hostil. 
 
Antes de asumir la presidencia, Trump tuvo relaciones muy cálidas con Rusia. También se decía que Rusia intervino en las elecciones de Estados Unidos, en favor de Trump. También es sabido que Trump es más blando que Obama con respecto a Assad y el régimen en Siria. Sin embargo, después de la masacre de Khan Shaykhun, Trump declaró que su opinión de Siria y de Assad habían cambiado, que no podían llegar actualmente a un acuerdo con Rusia y que las relaciones Estados Unidos -Rusia se están reduciendo a un nivel mínimo. Estas declaraciones son indicadores muy claros de que el objetivo de Estados Unidos es ajustar más la correa sobre Rusia y Assad, que habían adquirido rápidos logros durante la tercera fase de la guerra civil. 
 
Además, ¿cómo va a conseguirlo Estados Unidos? Cuando se trata de Siria, no hay poder que haya adquirido algún logro político o diplomático hasta ahora, en que el poder militar no está presente de un modo u otro. Por lo tanto, es evidente que estamos entrando en una fase en la que Estados Unidos usará su poder militar más intensamente. 
Sin embargo, esto no significa que Estados Unidos invadirá inmediatamente Siria con infantes de marina. Tampoco es posible una rápida confrontación militar con Rusia. Se supone que el ataque de Tomahawk fue notificado en Rusia de antemano. Esto evitó a Rusia y a Estados Unidos un conflicto caliente, pero también aumentó bastante la temperatura. En el nuevo período, vimos que las fuerzas especiales de Estados Unidos participaron más en el terreno durante la operación aérea en Tabqa, que fue parte del cerco de Raqqa. Estados Unidos está considerando al este del Eufrates como su zona de influencia y Rusia no se opuso aún a esto. De todos modos, Estados Unidos no sólo cruzó al oeste del Eufrates (en la operación de Tabqa), sino que tampoco le quiso dejar a Idlib para Rusia sola. Estados Unidos, que observaba, desde una cierta distancia, las operaciones militares de Rusia en esta región durante la tercera fase de la guerra civil, comenzó a realizar demostraciones de poder militar en esta región en el nuevo período. Las fuerzas aéreas de Estados Unidos hicieron un ataque aéreo, en el cual demostró que tenía como objetivo a al-Qaeda en el área de Aleppo. Estados Unidos mostró que no abandonó la pelea con al-Qaeda y organizaciones similares en Aleppo y el oeste de Aleppo en la zona bajo la autoridad rusa. Es más, mostró que para aquéllos que quieren el apoyo de Estados Unidos no será suficiente solamente luchar en el terreno contra quienes combate Estados Unidos.  Estados Unidos no descuidó atacar una mezquita “por error” con el fin de demostrar que, además, tienen que arrodillarse frente a ellos.
 
Finalmente, la creación de zonas de no conflicto bajo iniciativa de Rusia e Irán en Astana se volvió un factor que aumentó la tensión a pesar de la expresión “no conflicto”. Rusia e Irán, junto a Turquía, declararon zonas de “no conflicto” en áreas dominadas por las fuerzas anti-Assad, excepto el EIIL. De todos modos, el no conflicto no cubrió a los grupos terroristas. Estos dominan casi toda el área debido a la amplia identificación de Rusia e Irán. Por lo tanto, Assad, junto con Rusia e Irán, mantuvo la iniciativa de atacar estas áreas basándose en la presencia de dichos grupos. Y está forzando a Turquía a separar a los grupos que ella apoya de aquéllos identificados como terroristas por Rusia e incluso combatir contra ellos.
 
No fue difícil convencer a Turquía de este acuerdo que fue hecho durante el período en el que Erdoğan se estaba preparando para ir a Estados Unidos y reunirse con Trump. Cuando estaba yendo a Estados Unidos, no quiso aparecer perdiendo la iniciativa en Siria. Cuando fue a Estados Unidos estaba enfocado en firmar el acuerdo, no en su contenido, para poder decir “tengo una alternativa, estoy llevando a cabo un proceso alternativo con Rusia e Irán”.
Estados Unidos, que participó en Astana enviando solamente un representante, no escondió que fue perturbado por sus resultados. Sin embargo, su respuesta real no fue diplomática, sino militar. Estados Unidos respondió al avance del ejército sirio hacia la frontera jordano-iraquí, donde hay grupos entrenados y equipados por él, con un ataque aéreo. Esta vez no hubo errores. En las noticias realizadas en base a declaraciones de una autoridad de Estados Unidos, el ministro de Defensa, la razón de este ataque fue por la violación de la zona de no conflicto por parte del ejército sirio (con el apoyo de Hezbollah y los militantes shiítas iraquíes). Aunque este ataque aéreo fue de un alcance menor y a nivel táctico, debe ser interpretado como una marca importante de la política de Estados Unidos para Siria, que comenzó a cambiar con Trump.
 
Estados Unidos aún no ha priorizado derrocar a Assad, pero ha mostrado que no consentirá la evolución de la fórmula de “transición con Assad, solución sin Assad”, acordada con Rusia en la tercera fase de la guerra civil siria, en una fórmula “solución con Assad”. No hay dudas de que esta orientación aumenta el riesgo de un conflicto caliente entre Rusia y Estados Unidos en los cielos de Siria, donde los misiles y el tráfico de aviones de guerra han aumentado, aún si las partes tratan de evitarlo. Es sabido, especialmente por estos Estados, que la posibilidad de un conflicto caliente entre Rusia y Estados Unidos podría desencadenar repentinamente un proceso que podría terminar en una guerra nuclear. Debido a esto, los pasos se están tomando muy atentamente. De todos modos, los escenarios en los cuales Estados Unidos y Rusia compiten sin tener un conflicto caliente, también empiezan a convertirse en alternativas más duras y más destructivas. En otras palabras, la probabilidad que aumenta es que Estados Unidos y Rusia pueden entrar en una batalla a través de los Estados que son sus aliados directos, no a través de organizaciones representativas en el terreno en el próximo período. Por lo tanto, esto influirá en las relaciones de Turquía con Estados Unidos, su posición junto a la Troika sunní, su posición respecto de Rojava, la política en Siria y su posicionamiento frente a Rusia e Irán en la cuarta fase.
 
Efecto de la cuarta fase en Turquía y Rojava
 
La ofensiva de Estados Unidos marcará la cuarta fase de la guerra civil en Siria. Será muy optimista que los resultados de esta ofensiva quedaran limitados a Siria. La nueva orientación llevada adelante por Trump tendrá resultados regionales y globales. El primer desarrollo importante para Turquía será realizado en el contexto de la operación de Raqqa y las relaciones de Estados Unidos con el PUD. De hecho, las partes de este asunto ya habían comenzado a tomar posiciones antes de que Trump asumiera. Es sabido que Erdoğan, el gobierno del AKP y las FAT en Turquía tenían expectativas en Trump. La expectativa era que Estados Unidos dejará de apoyar al PUD y a las UPP en el territorio de Siria y actuara junto con Turquía, y el grupo ELS protegido por Turquía.
 
Después de la asunción de Trump, la llamada telefónica hecha a Erdoğan en febrero fue anunciada como que Estados Unidos se preparaba para entrar en acción con Turquía en al-Bab y Raqqa. Sin embargo, lo único que fue acordada fue que la primera visita del director de la CIA, Mike Pompeo, iba a ser a Turquía. Cuando Mike Pompeo hizo esta visita, era comprensible que Rusia no iba a mirar este desarrollo con las manos y los pies atados, cuando atacó “por error” a soldados de las FAT en al-Bab. Sin embargo, la visita realmente importante fue hecha por el senador derechista norteamericano, John McCain. McCain es de aquéllos que defienden actuar junto a Turquía. La visita de McCain elevó las esperanzas de Erdoğan y en las filas de poder del AKP en este sentido. Sin embargo, cuando McCain vino, no descuidó hacer la primera visita secreta a Rojava. En esta visita discutió si una solución conjunta podría ser encontrada con el PUD para que las FAT y las fuerzas del ELS usados en al-Bab pudieran ser usados en Raqqa. Se entendía que el plan de McCain era que los soldados americanos abrieran un corredor desde Tell Abyad hasta Raqqa y permitieran a las fuerzas del FAT-ELS acceder a Raqqa por ese corredor. El realismo de este plan era discutible, pero ésta era también la única alternativa para que Turquía accediera a Raqqa sin entrar en un conflicto caliente con Siria después que la trampa del Eufrates fuera cerrada. Por supuesto que estaba claro que esta alternativa requeriría, en definitiva, un cierto nivel de normalización entre Turquía y el PUD, aunque no como el renacimiento del “espíritu de Eshme”.
 
Las discusiones sobre todas estas posibilidades habían sido finalizadas bastante antes de la vista de Erdoğan a Estados Unidos. Cuando la delegación turca compuesta por el jefe de Gabinete, el subsecretario del MIT y el portavoz del presidente arribó a Estados Unidos, precediendo a Erdoğan para establecer los contactos preliminares, Trump firmó la orden de gobierno para proporcionar armas pesadas a las UPP. Antes de que Erdoğan llegara a Estados Unidos, las armas ya se habían comenzado a distribuir a las UPP. Por supuesto, Turquía no estaba contenta con esto. Primero dio señales mixtas de su lado. Erdoğan expresaba determinación cuando decía que “nuestra reunión será un punto final, no una coma”, pero también formulaba afirmaciones de muy bajo perfil: “usar una organización terrorista contra otra organización terrorista no es una forma ideal de pensar”. El primer ministro Yildirim dijo: “No vamos a pelear con Estados Unidos” y confesó que se le pedía a Turquía que aceptara el hecho consumado. Cuando Erdoğan regresó de Estados Unidos, la única cosa a nivel de “punto final” era que la operación en Raqqa se iba a realizar con las UPP. Además, el punto final había sido puesto antes de que Erdoğan fuera a Estados Unidos. Ahora ya no era posible para Turquía bajar a Raqqa. 
 
Después de los ataques aéreos de Turquía a Qarachok y Sinjar, la aparición de vehículos blindados de Estados Unidos en la frontera sirio-turca había demostrado que los conflictos con las UPP podrían significar enfrentar a Estados Unidos. Sin embargo, un choque entre las FAT y los soldados estadounidenses era una posibilidad que no sólo Turquía deseaba evitar, sino también Estados Unidos. En consecuencia, al dar armas pesadas incluyendo armas anti-tanque a las UPP, Estados Unidos intentó desalentar a Turquía de entrar a Rojava sin su propia intervención y expandió su aérea de maniobra política. De esta manera, Estados Unidos tenía la alternativa de intervenir en el proceso con el fin de esfumarse primero de la escena y después frenar tales choques violentos (por supuesto, para aumentar su propia influencia), además de la opción de intervenir y detener el ataque en caso de que las FAT hicieran alguna intervención unilateral (esto tenía el riesgo, aunque bajo, de tener un conflicto militar con las FAT).
 
Las autoridades militares de Estados Unidos revelaron que las armas pesadas entregadas por Estados Unidos al
PUD en Rojava fueron entregadas de forma permanente. Por otro lado, Estados Unidos garantizaba que esas armas no serían usadas contra Turquía y que las UPP en general no harían ninguna operación contra Turquía. Es evidente que esta garantía podía ser realizada mediante el aumento de la presencia militar de Estados Unidos en el terreno, no con la influencia política de Estados Unidos sobre el PUD. Por otro lado, prevenir la intervención de Turquía sobre la región también será un medio para incrementar la presencia militar estadounidense. En cualquier caso, considerándolo desde la cuarta fase de la guerra civil en Siria, Rojava se estaba convirtiendo en la región donde los soldados de Estados Unidos tendrán sus “botas sobre el terreno” y lo construirán.
 
El aumento de la influencia política y la presencia militar de Estados Unidos en Rojava fortalece la tendencia a la “normalización” de las relaciones entre Turquía y el PUD. Los equilibrios políticos domésticos de Turquía pueden extender el proceso o pueden usar un tono más tenso en el discurso, pero la tendencia está en esa dirección. Por ejemplo, después de usar a las UPP en la operación de Raqqa, luego de la reunión con Trump, y de que el dominio del PUD en Rojava se volviera más claro “a nivel de un punto final”, Erdoğan declaró que ellos no estarían en Raqqa (como si fuera posible luego de esta etapa), y más tarde definió la nueva posición de Turquía en estos términos: “Si hubiera un ataque de las UPP, aplicaremos las reglas comprometidas sin preguntar a nadie”. El significado de estas palabras, expresado de una manera dura, puede ser leído de la forma opuesta. Mencionar las “reglas comprometidas” que sólo se aplican a Estados dominantes en un ambiente en el que Turquía identificó al PUD y a las UPP como “terroristas”, puede ser interpretado como una adaptación al nuevo estatus que se estaba conformando, más que simplemente como un acto fallido.
 
Sin embargo, esta situación no puede ser interpretada como una entrada de Estados Unidos en una relación de alianza estratégica con el movimiento kurdo en su conjunto. Aunque parecería que el PUD había adquirido una fuerza política significativa, especialmente por la insistente aplicación de la política del tercer frente por un tiempo en Siria, y que había obligado a Estados Unidos a cooperar con él en el terreno, ahora estaba claro que era el PUD el que necesitaba a Estados Unidos como un resultado inevitable de su danza con el imperialismo. Esto es tan claro que después que Trump ganara las elecciones en Estados Unidos, Cemil Bayik sintió la necesidad de decir: “Esperamos que los kurdos también estén considerados en las políticas estadounidenses para el Medio Oriente”, durante una declaración que dio a la Stark TV. Después del ataque a los cuarteles generales sirios por Estados Unidos con misiles Tomahawk, el líder del PUD Salih Muslin también tuvo que hacer una declaración de apoyo.
 
Lo único que Estados Unidos considera en sus relaciones con cualquiera y en cualquier región son sus propios intereses imperialistas y sigue siendo así. Esos intereses imperialistas requieren que Estados Unidos mantenga a Turquía en la Otan y que use al ejército de las FAT de la Otan en su propia ruta. El resultado de las UPP en relación con el imperialismo estadounidense está limitado aún en el terreno sirio. El rol que jugarán las UPP después de proveer el orden y de que Raqqa fuera salvada del EIIL es también cuestionable. Cuando fuera el caso, la elaboración de la estrategia de Estados Unidos hacia las UPP no puede ser racional de ninguna manera. De hecho, el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Jonathan Cohen, definió claramente las relaciones con las UPP como “temporarias y tácticas”.
 
Por lo tanto, la definición de la relación de Estados Unidos con las UPP como táctica y temporaria debe ser evaluada junto con la identificación del PTK como una organización terrorista y la promesa de un mayor apoyo de inteligencia contra el PTK, luego de la reunión Trump-Erdoğan; está claro que Estados Unidos considera a los kurdos en el Medio Oriente, pero no estará detrás de ellos hasta el final. La estrategia seguida por Estados Unidos es apoyar las operaciones de Turquía contra el PTK dentro de la frontera turca, aprobar la presión de Turquía sobre el PTK junto a Barzani en Iraq y, de esta manera, sostener a los kurdos sólo para que se centren en los intereses de Estados Unidos. Estos intereses están a favor de un nuevo proceso a iniciar en Turquía. Este comienzo tiene como objetivo la supresión de la influencia militar del PTK en el norte dentro de los límites de Turquía y el reemplazo de su influencia política por el barzanismo. Está claro que un ambiente en el cual Demirtas está en prisión y el rol de portavoz del Partido Democrático de los Pueblos (PDP - HDP en turco) es asumido por Baydemir, es beneficioso para Estados Unidos en ese sentido. Sin embargo, es muy difícil hacer un PTK pro-Barzani sin quebrar su fuerza militar. En este contexto, está claro que Estados Unidos continuará apoyando las operaciones de las FAT contra el PTK. La transformación de este apoyo en una aprobación para una presión militar, incluso una intervención sobre Sinjar, es una posibilidad que debería ser cuidadosamente evaluada. Por eso, Cohen, que identificó la relación de Estados Unidos con las UPP como “tácticas y temporarias”, dijo que los esfuerzos serán intensificados para que el PTK abandone Shengal/Sinjar, voluntariamente o de otra manera, después de la toma del control de Mosul de las manos del EIIL. 
 
Por eso, es más correcto esperar un recalentamiento, más que un enfriamiento en las relaciones de Turquía con Estados Unidos. Turquía no había recibido lo que quería en relación con Raqqa y a los derechos de las UPP durante la reunión Erdoğan-Trump (el regreso de Gülen no era esperado y se mantuvo solamente como un argumento usado en la política doméstica). Mencionar los problemas que Trump enfrenta en Estados Unidos, quejarse continuamente del período de Obama por parte de Erdoğan, debe ser visto como un esfuerzo para preparar al público turco para este recalentamiento.
 
En este sentido, la cooperación creciente entre Estados Unidos y Turquía, no contra el PUD y  las UPP, sino contra el PTK en el próximo período, hará entrar a Turquía más bajo la influencia de Estados Unidos. La pertenencia de Turquía a la Otan, las actividades de Estados Unidos y su influencia en la base de Incirlik serán fortalecidas más que debilitadas. Como resultado probable de todo esto, se puede esperar que el acercamiento de Turquía a Rusia e Irán en un proceso similar a Astana disminuya su velocidad, e incluso que, poco a poco, la posición de Turquía pase a ser contra Rusia e Irán.
 
Una vez más, no importa que tan retóricamente se exprese, sea como antiimperialista o antiestadounidense, una política exterior basada en la hostilidad hacia el movimiento kurdo tiene como efecto un aumento de la influencia sobre Turquía del imperialismo en general y de Estados Unidos en particular. Con respecto al movimiento kurdo, en la medida en que la alianza con Estados Unidos se profundiza, la probabilidad de luz libre aumenta en lugar de la de libertad.
 
¿Cuál debería ser una política correcta en Siria?
 
Es evidente que las declaraciones de buena voluntad anhelando la paz y el bienestar en Siria y en el Medio Oriente en general no tienen ninguna aplicabilidad. La paz y el bienestar solamente pueden llegar al pueblo de Siria y al Medio Oriente con una guerra correcta. La hermandad del pueblo puede articularse con una hostilidad conjunta que esté dirigida hacia el blanco correcto. 
 
Cuando Erdoğan y el PJD decían “mi hermano Assad”, el propósito de esta política era separar a Siria de Irán y armonizarla con los intereses de Estados Unidos e Israel. El objetivo del “Espíritu del Eshme”, que fue señalado durante el proceso en que las FAT y las UPP cooperaron implícitamente en el traslado de la Tumba de Suleiman Shah, fue cooperar sobre la base del islamismo sunní contra el movimiento kurdo y Assad, y otra vez en armonía con los intereses de Estados Unidos e Israel. Los resultados de ambas políticas fueron masacres del pueblo, no la hermandad.
 
No fue difícil ver el deseo de las masas en favor de la unidad árabe, el antiimperialismo y el antisionismo en el corazón de la revolución árabe que comenzó en Túnez y Egipto. Los dictadores derrocados Ben Ali y Mubarak fueron los líderes de regímenes que se volvieron esclavos del imperialismo y amigos del sionismo. La caída de estos dictadores brindó esperanza a millones del derrumbe de Israel y la expulsión del imperialismo, condición para la unidad árabe. El imperialismo y el sionismo, por su parte, direccionaron y sofocaron el enojo de las masas hacia canales sectarios. Mientras hacían esto, recibieron el apoyo de los regímenes árabes que cooperan con los sectarios y de la Turquía del AKP. No tuvieron ninguna dificultad en encontrar a los actores para su sucio juego.
 
Sin embargo, no existen sólo pandillas corruptas, colaboracionistas y asesinas en el Medio Oriente. Hay una fuerte tradición de lucha antimperialista y antisionista en el mundo árabe y Turquía. Hay una fuerte tradición revolucionaria kurda que combatió la estructura feudal en Kurdistán y marchó codo con codo con el socialismo. Irán es un país que también comenzó el siglo XX con una revolución y entró en el último cuarto con revolución. En estos países no importa cuántas veces los movimientos reformistas fueron derrotados, hay un fuego de la revolución profundamente arraigado que no muere. Sin embargo, existe también la realidad de que el ardor de este fuego no es posible ante identidades, pasividad, nacionalismo, búsqueda de democracia y derechos humanos en los centros imperialistas.
 
En Medio Oriente y Siria no es posible desenmascarar las dinámicas reformistas y construir la hermandad del pueblo sin centrarse en la lucha contra el imperialismo y el sionismo. Cuando el problema es percibido con esta claridad, es posible encontrar la solución. No hay manera de defender la dictadura burguesa de Assad. Lo mismo aplica también para las pandillas sectarias y takfiristas. Sin embargo, dado el nivel alcanzado, una actitud político-militar reformista, que no tenga como objetivo derrotar al imperialismo, al sionismo y a sus colaboradores en Siria, no puede ser el asunto, a partir del momento en que el ascenso de la rebelión popular, como parte de la revolución árabe contra la dictadura burguesa de Assad, murió y se corrompió, y el imperialismo y el sionismo claramente intervinieron en el proceso.
 
En Turquía, la hermandad popular no puede ser defendida sin defender la salida de Turquía de la Otan y el cierre de Incirlik. Una línea antiimperialista consistente no puede ser llevada adelante sin defender la hermandad popular y los derechos de los kurdos. De otro modo, como vimos muchas veces, el fin del pedido para la democracia de Estados Unidos y la Unión Europea es para quedar satisfechos con las limosnas de democracia del imperialismo. Es evidente que el imperialismo norteamericano ahoga fácilmente cualquier actividad en su contra en las aguas de la hostilidad kurda. Los kurdos son un pueblo que ya había tropezado con experiencias sangrientas como para ver y saber que la liberación no está en el imperialismo de Estados Unidos. Sin embargo, los ataques colonialistas nacionalistas siempre los empujan hacia el imperialismo norteamericano. El movimiento kurdo, que abrió sus filas y posiciones a Estados Unidos, aumenta la influencia del nacionalismo que envenena a los trabajadores árabes, turcos e iraníes, en lugar de reducirla.
 
Por lo tanto, el frente único antimperialista, que es la única solución en Siria, aparece como la única salida en Rojava y Turquía. En este contexto, los soldados de Estados Unidos deberían salir tanto de Incirlik como de Rojava. Turquía debería salir de la Otan y el movimiento kurdo debería terminar su política de cooperación con Estados Unidos.
No nos olvidemos que el EIIL y formaciones similares takfiristas y sectarias no tienen ninguna posibilidad de vivir en un ambiente en el cual ni Turquía ni Iraq, ni Siria ni Irán realicen actos hostiles los unos contra los otros ni contra los kurdos. Si Turquía apoyase la resistencia del pueblo kurdo contra el EIIL en Kobani, el EIIL sería derrotado y los imperialistas tampoco se podrían abrir un espacio para ellos.
 
El nacionalismo y el colonialismo verían privados sus fundamentos básicos en una Siria y Medio Oriente de la que el imperialismo y el sionismo fueran expulsados. El camino para que la Federación Socialista de Medio Oriente conduzca a la liberación conjunta para lograr la igualdad, la fraternidad y la libertad de los pueblos turco, árabe, kurdo e iraní será clarificado de esta manera.
 
 
Traducción: Iván Tsarévich y Marcos Solari Pozzo
 
 
NOTAS:
 
1. El “alauismo” y el “chiísmo” son dos ramas diferenciadas al interior del Islam. El alauismo es, a su vez, una rama del chiísmo.
 
2. Gerçek: “Suriye: Arap Devrimi Kapımızda”, 12/5/11, http://gercekgazetesi.net/manset/suriye-arap-devrimi-kapimizda.
 
3. Droz-Vincent: “The Military amids Uprising and Transitions in the Arab World”, The New Middle East, Cambridge University Press, 2014, p. 194. Citado por Fehim Taştekin, p. 51.
 
4. Ömer Ödemiş: AKP’nin Suriye Yenilgisi ve Esad, Ankara, Nota Bene Yayınları, 2014, p. 32.
 
5. Fehim Taştekin: Suriye Yıkıl Git Diren Kal, Istanbul: İletişim Yayınları, 2015, p. 83.
 
6. Se utiliza este término para designar al extremismo purista islámico, ligado al oscurantismo [Nota del traductor].
 
7. Declaración de la Tendencia Revolucionaria de Izquierda a favor de establecer un “Frente Popular de Liberación”: https://syriafreedomforever.wordpress.com/2014/03/17/revolutionary-left-current-in-syria-establishment-of-the-peoples-liberation-faction-to-commemorate-the-third-anniversary-of-the-syrian-revolution/ (en inglés).
 
8. Taştekin, ibíd, p. 84.
 
9. Gerçek: “Suriye: Rejim Çöküyor Yerine Ne Gelecek?”, 18/8/12, https://gercekgazetesi.net/akdeniz-dunya-devriminin-yeni-havzasi/suriye-rejim-cokuyor-yerine-ne-gelecek.
 
10. El oficialismo, el partido del presidente Recep Tayyip Erdoğan [Nota del traductor].
 
11. Bipartisan Policy Center, US-Turkish Cooperation, Toward a Post Assad Syria, http://bipartisanpolicy.org/wp-content/uploads/sites/default/files/BPC%20US-Turkey-Syria.pdf.
 
12. Gerçek: “Suriye: ABD Erdoğan’a ‘sen yapamadın kenara çekil dedi”, 7/12/12,  http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/suriye-abd-erdogana-sen-yapamadin-kenara-cekil-dedi.
 
13. http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/06/hamas-hezbollah-syria-iran-lebanon-palestinians.html.
 
14. Taştekin, ibíd, p. 219-220.
 
15. Los servicios de inteligencia turcos [Nota del traductor].
 
16. Ibíd., p. 141.
 
17. Fehim Taştekin: Karanlık Çöktüğünde, Estambul, Doğan Kitap, 2016, p. 164.
 
18. Taştekin: Suriye Yıkıl Git, Diren Kal, p. 262.
 
19. Seymour Hersh: “The Red Line the Rat Line”, https://www.lrb.co.uk/v36/n08/seymour-m-hersh/the-red-line-and-the-rat-line.
 
20. Gerçek newspaper: “Irak ve Şam İslam Devleti Nedir?”, http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/irak-ve-sam-islam-devleti-isid-nedir.
 
21. Sungur Savran: “Putin’in Hamlesi Erdoğan’ın Önünü Kesmek İçin”, http://gercekgazetesi.net/gundemdekiler/putinin-hamlesi-erdoganin-onunu-kesmek-icin.
 
22. BBC, Syria War: Russia is ready to assist FSA rebels, http://www.bbc.com/news/world-europe-34627441.
 
23. Gerçek newspaper, “Dünya savaşı mı istiyorsunuz?” (25/11/15, http://gercekgazetesi.net/gundemdekiler/dunya-savasi-mi-istiyorsunuz.
 
24. Turkey’s probable military intervention scenarios for Syria and Iraq are explained in Gerçek newspaper’s 91. Issue in the article titled “Suriye ve Irak’ta kanlı sürprizlere hayır!”.  http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/suriye-ve-irakta-kanli-surprizlere-hayir.
 
25. Gerçek newspaper, “ABD Suriye’yi Sehven Değil Kasten Vuruyor”, http://gercekgazetesi.net/karsi-manset/abd-suriyeyi-sehven-degil-kasten-vuruyor.
 
26. Gerçek newspaper, “Suriye’de Ateşkes, Suudi Arabistan’da Savaş Provası”, http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/suriyede-ateskes-suudi-arabistanda-savas-provasi.
 
27. ArmağanTulun: “Üçüncü Dünya Savaşı Davul Zurnaile Geliyor”, Gerçek newspaper, Issue 88 http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/ucuncu-dunya-savasi-davul-zurnayla-geliyor.
 
28. Gerçek newspaper, “Fırat Kapanı: Halklarla barışmadan ve emperyalizme vurmadan çıkış zor”, http://gercekgazetesi.net/gundemdekiler/firat-kapani-halklarla-barismadan-ve-emperyalizme-vurmadan-cikis-zor.
 
29. Gerçek newspaper, “Halep Muharebesi Zafer mi İnsanlık Dramı mı?”, http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/halep-muharebesi-zafer-mi-insanlik-drami-mi.
 
30. Con respecto al acuerdo concluido en Astana y sus potenciales reflejos en Siria, ver el Gerçek, ¿”Astana’daneoldu?”, http://gercekgazetesi.net/uluslararasi/asanada-ne-oldu.
 
31. Gerçek newspaper, “Amerikan Memuru Türkiye’yi Suriye’yle Savaşa mı Sokuyor?”, http://gercekgazetesi.net/karsi-manset/abdnin-memuru-turkiyeyi-suriyeyle-savasa-mi-sokuyor-0.
 
32. Cuando el período inicial no estaba acabado aún, aunque no es oficialmente aceptado, los poderes del TSK, el PUD y las UPP actuaron en coordinación durante la operación de la transferencia de la tumba de Suleiman Shah bajo el cerco del EIIL. Luego Öcalan dio esto como un evento ejemplo para el progreso del proceso inicial y lo nombró como el “Espíritu del Eshme” en su mensaje de Newrouz. Para este asunto, ver el periódico Gerçek newspaper, “Süleyman Şah Algı Operasyonu”, http://gercekgazetesi.net/karsi-manset/suleyman-sah-algi-operasyonu.

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