9 de abril de 2018 | Por Juan Garcia

Lo que dejó Macri en el Chaco

El anunciado "relanzamiento" del Plan Belgrano en el Noreste argentino (NEA), bien habría podido llamarse "lanzamiento". Y en grado de tentativa. En efecto, la obra pública en el NEA está paralizada desde el último tramo del gobierno de Cristina (inclusive). La mayor parte de las obras se frenaron a mediados del 2015. Como ejemplo, el titular de la Cámara de la Construcción del Chaco sostuvo recientemente que más de 3000 viviendas comenzadas no han sido retomadas por falta de fondos del gobierno nacional. Las cooperativas de vivienda en general están paradas y desfilan por el centro de Resistencia sin respuestas de parte de las autoridades. Los obreros de la construcción desocupados se cuentan por millares.

Por algo Resistencia es la ciudad más pobre del país, de acuerdo al relevamiento del Indec (Encuesta Permanente de Hogares, 39% de pobreza). El ajuste contra los salarios por parte del gobierno provincial fue de la mano de esta parálisis de obras del gobierno nacional. En Formosa, según el mismo gobernador Gildo Insfrán, no se ha licitado ninguna obra de importancia bajo el plan Belgrano. Esto no impide, por supuesto, que los senadores por el oficialismo de Formosa hayan votado la mayor parte de las leyes de ajuste macrista, incluido el pacto fiscal.

Los anuncios de reactivación ferroviaria para el NEA fueron al tacho con el anuncio, a principios de la gestión de Macri, del retiro del proyecto del Ferrocarril Avia Terai - Barranqueras y su reemplazo por una línea que une el oeste provincial con el norte santafesino.

La agenda popular y los gobernadores

La agenda de los gobernadores en la reunión con Macri no estuvo a la altura de las necesidades urgentes de las provincias del Noreste. Los gobernadores del NEA no instalaron el acceso a la vivienda, ni la urbanización de los cientos de asentamientos de las cuatro provincias. No se tocaron los déficits gravísimos de los sistemas de salud. Ninguno se acordó de las fábricas cerradas bajo la gestión Macri, ni de los salarios docentes de miseria. Ni siquiera figuraron los reclamos más urgentes, como el cierre del frigorífico Resistencia por parte del INAES, que le quitó la licencia para faenar, o la reactivación de la línea de pasajeros Tirol - Vilelas, cerrada hace un año.

Se concentraron, en cambio, en demandas de logística para los grandes empresarios, rebajas impositivas para los mismos, y obras públicas al servicio de la limitada burguesía local.

Los reclamos de los empresarios destacaron por su intrascendencia desde el punto de vista de un desarrollo productivo. Como ejemplo, Sergio López de la Fechaco pidió al Banco Nación "más sucursales" para no perder tiempo haciendo fila. El gobernador chaqueño Domingo Peppo pidió la incorporación de los empresarios chaqueños a la mesa foresto industrial. Todos reclamaron contra el "gradualismo" en la rebaja de impuestos producto de la reforma impositiva. Reclamaron el blanqueo previsto en la reforma laboral, dejando en claro que los gobernadores la apoyan motu proprio, más que por presión de la administración nacional.

De esta tanda de reclamos, el único anuncio relevante fue el descuento del 50% de las próximas quitas de subsidios a la energía para el NEA, pero que deja en pie el tarifazo actual que ya es impagable.

El puente

El segundo puente Chaco-Corrientes, con promesa de licitación en agosto, quedó así como la gran apuesta. Una mega obra de 7000 millones de dólares obligada por las circunstancias, puesto que el viejo puente entre Resistencia y Corrientes requiere inversiones cada vez mayores para su sostenimiento y hace imprescindible una nueva conexión, a riesgo de un deterioro sin retorno. Con el puente, viene un desarrollo inmobiliario en el sur de ambas capitales, que intentará ser explotado por grandes empresarios y los municipios respectivos, contra las necesidades habitacionales de vecinos humildes que verán aún más complicado el acceso a un terreno.

Atrás quedó la fraseología del "polo logístico" con un puente ferrovial, que conectaría Corrientes con el ramal del Chaco proveniente de Avia Terai y Santiago del Estero, y con la hidrovía Paraná – Paraguay (el puente será solo automotor, alivianará el tránsito sin aportar un cambio cualitativo en la conexión). Aquel plan ha sido descartado, sin que haya un plan B para el desarrollo de Resistencia y Corrientes.

Frente a esta carencia, Macri sacó el "as de la manga" del turismo. Pero este se concentra en puntos específicos, especialmente en Misiones, donde está por añadidura, bajo control de grandes cadenas hoteleras y de servicios que usufructúan la parte del león, pagando salarios de hambre y escasos impuestos.

Frente a este panorama, el economista Nadin Argañaras, el día lunes, hizo un razonamiento sencillo: en Chaco, en los últimos años, se incorporan por año al mercado de trabajo 5000 trabajadores. Hasta el pacto fiscal, eso se amortiguaba con 3500 nuevos trabajadores estatales por año. Con el pacto fiscal, solo entrarán 750. El sector privado no genera empleos. ¿De qué van a vivir?

Los gobiernos del régimen no tienen respuesta a esta pregunta.

Tags: chaco, noreste, resistencia, indec, formosa, ferrovias

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