7 de febrero de 2018 | Por Por Tomás Eps (Informe de Yamila Mathon, Delegada de ATE INTI Lista Naranja)

De los despidos a la disolución del Inti, de la mano de Tecnalia

El plan de privatización que denuncian los trabajadores en lucha por sus puestos de trabajo.

La gestión macrista del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se preparaba para presentar el 26 de enero el ´masterplan´ que había elaborado junto a Tecnalia, una corporación tecnológica privada radicada en el País Vasco, cuyo eje es el achicamiento del instituto y el desguace de sus funciones. El evento se frustró, porque 600 trabajadores votaron en asamblea el repudio a Tecnalia y sus planes privatistas; finalmente, esto obligó al levantamiento del evento. Ese mismo día, la gestión largó las cartas documentos notificando los despidos, que alcanzan los 254, y los profesionales y técnicos comenzaron la permanencia que hoy cumple 12 días y conmueve a los trabajadores de todo el país.

La coincidencia concentra lo que hay de fondo en el conflicto: el tendal de cesantías, que apunta en primer lugar contra los delegados y activistas entrenados en las luchas (ya desde los tiempos del kirchnerismo, contra el vaciamiento y por el pase a planta), busca limpiar de escollos una “reestructuración” en etapas, del achicamiento a la privatización y de ahí a la liquidación del organismo.

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Ibañez y Tecnalia: historia de un amor

Javier Ibañez llegó a la presidencia del INTI hace 2 años. Antes fue gerente de Tenaris-Techint, la principal corporación capitalista de Argentina, y funcionario del Gobierno de la Ciudad. Buena parte de su tiempo al frente del instituto lo distribuyó entre la designación de casi un centenar de amigos suyos en diversos puestos y en viajes por el mundo, en búsqueda de un “modelo” de instituto acorde a las necesidades del capital.

En el País Vasco encontró a su alma gemela: Tecnalia, quien se define como “el primer Centro privado de Investigación aplicada de España”, orientado a “transformar el conocimiento en PIB para mejorar la calidad de vida de las personas, creando oportunidades de negocio en las empresas”. El compromiso es serio: “un documento que circuló entre los directivos del Instituto muestra cómo es el orden de implementación del achicamiento: primero decide Ibarra [titular de Modernización] y luego Tecnalia junto con Cabrera, ministro de Producción, de quien depende el instituto. En último lugar se implementará con el visto bueno de los directivos del Inti” (Tiempo Argentino, 3/2).

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El ´masterplan´

Reuniones con directivos y funcionarios mediante, Tecnalia forjó el “masterplan”: la treintena de centros de investigación y desarrollo existentes en la sede central (desde mecánica a producción de lácteos, de plásticos a carnes) serían diluidos, y el Inti pasaría a concentrar sus actividades en grandes laboratorios, con una división tajante entre el área de investigación y servicios industriales (cuando hoy los profesionales combinan en su labor investigación, desarrollo, capacitación y asistencia técnica). Este plan supone despidos masivos –por dar un ejemplo, si hoy hay un físicoquímico en cada Centro especializado, se los unificaría en un laboratorio, señalando luego la excedencia de profesionales– y el camino a la privatización: “la gerencia de servicios industriales, por donde pasaría la facturación, ya que es la que está en contacto con el mercado porque tiene que auditar a los privados, es la que podría ser desarmada como subnegocio o directamente ser concesionada a alguna licencia” (ídem). No solo “la empresa privada de certificación IRAM la mira con buenos ojos” (ídem); también “hay entre cinco y diez laboratorios interesados en tener contratos con el Estado para realizar tareas de certificación y homologación, admitieron desde un ministerio” (BAENegocios, 6/2).

Además de beneficiarse con estos negociados, la clase capitalista se liberaría de controles, afectando a la población trabajadora incluso hasta el riesgo sanitario: entre sus muchas tareas actuales, el INTI chequea, por ejemplo, que “los juguetes de plástico no contengan PVC o elementos dañinos” (ChacoDíaPorDía, 4/2).

Junto a ese achicamiento de las áreas de investigación y desarrollo, se procedería a la tercerización de sectores de apoyo (comunicación, mantenimiento, etc…) y a la multiplicación de las subgerencias, hasta 25. En el plan de Tecnalia también está la recomendación de generar quick wins (“ganancias rápidas”) a partir de la venta de activos: “por ejemplo, el INTI posee instalaciones de alta complejidad, como una en sala anecoica, que es un edificio gigante dentro del parque del INTI en donde no hay sonido, para evaluar que los productos electrónicos no tengan interferencias en las personas o en otros aparatos. Vale millones de dólares y los privados siempre le echaron el ojo para gerenciarlo” (Tiempo, ídem)

El fin del cuento es conocido: un instituto anémico en sus funciones y engrosado burocráticamente “no rinde”, y es necesario cerrarlo.

Como se ve, la lucha por los puestos de trabajo en el INTI concentra la resistencia contra la avanzada de despidos estatales y privados y contra la liquidación del patrimonio nacional en favor de los grupos capitalistas. Por su contenido y su tenacidad, es una batalla clave para la clase obrera de todo el país.

Borrador de presentación del masterplan (Fuente: Tiempo Argentino / BAE)

 

Tags: INTI, despedidos, estatales, privatizacion

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