15 de enero de 2018 | Por Camila L.

No al cierre de las consejerías de salud sexual y reproductiva de la Ciudad

Sin ningún comunicado público oficial, los trabajadores de las Consejerías de Salud Sexual y Reproductiva de la Ciudad nos enteramos a comienzos de diciembre que el 31 de ese mes las mismas serían cerradas. En un primer momento, para evitar posible conflictos se comprometieron a trasladar a los trabajadores afectados por el cierre al área de talleres en escuelas, alegando que ninguno perdería su puesto de trabajo. Sin embargo, el 15 de diciembre adelantaron el cierre sin aviso y comunican que no habría ninguna continuidad laboral para todos los trabajadores precarizados que quedamos de un día para el otro en la calle sin indemnización alguna.

Las Consejerías eran parte del programa #ChauTabú que había surgido como una respuesta insuficiente y precarizadora para la demanda creciente de salud sexual y reproductiva que tiene la población trabajadora de la ciudad. En vez de aumentar el presupuesto en salud mejorando la asistencia en los hospitales públicos, crearon solo dos Consejerías, una ubicada en la Villa 20 (Lugano) y otra en Plaza Houssay, donde trabajan de forma precarizada psicólogos/as y médicos/as para cubrir 10 horas de atención por día de lunes a viernes. Con un presupuesto ínfimo y condiciones edilicias incompatibles con un ámbito de la salud, hemos hecho malabares para tratar de cubrir la demanda creciente de métodos anticonceptivos (pastillas e inyectables anticonceptivos, test de embarazo, pastillas de emergencia y preservativos), asesorar y brindar información en temas de violencia de género, aborto, diversidad sexual, placer, infecciones de transmisión sexual, VIH-Sida y demás temas relacionados a la salud integral de la población. Las Consejerías no son una iniciativa de autoría macrista: el kirchnerismo en el 2010 ya las había ideado a nivel nacional, para precarizar el servicio de salud y contener las demandas de las mujeres por violencia de género, aborto y enfermedades de trasmisión sexual que desbordaban a los colapsados hospitales públicos con presupuestos de miseria.

Ajuste

En medio del plan de guerra del gobierno de Macri, las políticas de ajuste fiscal se trasladaron también en la ciudad al ámbito de la salud. El plan de Cobertura Universal de Salud (CUS) que quiere implementarse a nivel nacional avanza en la privatización de la salud pública ya que supondrá, entre otras cosas, el pago de prestaciones en los hospitales que hasta ahora son gratuitas y el cierre de distintos programas sociales. El cierre de las consejerías de la ciudad colabora en esta política de ajuste, privatización y destrucción de la salud pública de carácter nacional. Las posibilidades de llevar adelante estas políticas son mayores sobre aquellos programas donde la precarización desarrollada en los últimos años facilita los cierres.

Los motivos que dio a los trabajadores despedidos Fabián Pereyra, director del área de Políticas de Juventud de la que depende el programa, fueron la falta de presupuesto, las adversas condiciones edilicias de las Consejerías y un cambio en la distribución de los “recursos” para el próximo año.

La “solución” ante los problemas enormes que tenía el programa de consejerías no fue su mejora con pase a planta de los trabajadores e integración al sistema de salud para una atención de calidad invirtiendo en infraestructura y presupuesto de insumos; la respuesta fue el cierre total de un programa que en los hechos descomprimía una demanda que día a día no estaban pudiendo cubrir los desfinanciados y colapsados servicios ginecológicos de los Cesac y Hospitales de la ciudad que dependen del gobierno nacional. Las pacientes que recurren a las consejerías para recibir medicación todos los meses desconocen donde retirar la medicación a partir del mes próximo, porque no se planearon las articulaciones y derivaciones correspondientes a un cierre de esta magnitud. Las principales perjudicadas son las usuarias de estos espacios, quienes pierden de forma arbitraria, y sin un plan superador, el único lugar concreto donde podían trasladar sus necesidades de control, asesoramiento, seguimiento y cuidado de su salud sexual y reproductiva.

Organización

Es importante que trabajadores y usuarios de la salud pública nos organicemos para luchar contra este vaciamiento en el marco del plan mayor de privatización de la salud que quieren profundizar con la CUS y el anunciado recorte más general de 70.000 trabajadores estatales. Frente a un pronunciado crecimiento de la descomposición y pauperización social que se expresa en un aumento de la violencia hacia la mujer y de enfermedades ginecológicas, la respuesta del gobierno es el cierre de las consejerías junto con la falta de aplicación de la ley de CIMs y el recorte presupuestario en la Dirección General de la Mujer y en particular del programa de Asistencia a Víctimas de Violencia de Género.

Los trabajadores se acercaron a la gremial estatal ATE en busca de ayuda para evitar el cierre. Sin embargo, la respuesta de la dirección de ATE Capital fue simplemente que no se podía hacer nada. Es necesario superar esta burocracia sindical que está jugando un rol simplemente liquidacionista al darle la espalda a los trabajadores, y dar una respuesta de conjunto empalmando con las movilizaciones masivas y cacerolazos que en las últimas semanas marcan el camino de un método para enfrentar el plan de guerra del gobierno en todos los ámbitos de la vida de los trabajadores y trabajadoras. En ese camino estamos las mujeres trabajadoras que frente al aumento de la violencia que vivimos tenemos que impulsar un paro nacional para el próximo 8 de marzo con la perspectiva de que somos nosotras mismas, junto a los trabajadores de este país, las que tenemos en nuestras manos la posibilidad de construir una salida real para los problemas de salud y violencia que sufrimos todos los días.

Tags: salud, ate, ajuste, estatales, caba, educacion-sexual, larreta

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