21 de marzo de 2018 | Por Amanda Martín – Lidia Sonenblum

Los CEO’s de la educación entregan el “premio al mejor maestro”

El Foro Global de Educación y Habilidades de Dubai: galardones a la superexplotación docente y un programa para adaptar la formación de los jóvenes a las demandas del capital.

El pasado fin de semana se reunió en Dubai el 6° Foro Global de Educación y Habilidades, en el que empresarios, funcionarios y hasta ex mandatarios como Tony Blair o Nicolás Sarkozy, junto al Banco Mundial y la Unesco, debatieron cómo adaptar la educación de la juventud a las demandas laborales de la etapa. Entre los asistentes se encontraba el ex ministro de Educación macrista, el senador Esteban Bullrich, de aceitados vínculos con la fundación Varkey, que viene inmiscuyéndose en la formación de directores en la Argentina y cuyo fundador, Sunny Varkley, es dueño de la cadena de escuelas privadas GEMS.

Los medios hicieron énfasis en la nueva edición del Global Teacher Prize (premio al mejor maestro), que organiza la GEMS y tuvo lugar durante el evento, otorgado a la profesora de arte británica Andria Zafirakou –quien trabaja con adolescentes en un barrio en las afueras de Londres de mayoría inmigrante, donde los alumnos hablan 35 lenguas distintas, concentrada en iniciativas de integración de las diferentes culturas.

Bien vistas, las consideraciones sobre su labor dan muestras de la orientación reaccionaria del foro para la educación: en el elogio a la dedicación a destajo de la docente, que estaría en la base de los buenos resultados de la escuela en las pruebas de rendimiento (diseñadas para evaluar la adquisición de “habilidades” medidas según la vara de los requerimientos empresariales), se presenta la autoexplotación de la docencia como un “sacrificio” benéfico, en la medida en que se adecúa a las demandas de adaptación de la formación a los proyectos económicos de los capitalistas representados en la OCDE –de la cual forma parte el foro de Dubai.

El premio al maestro individual es un estímulo a la competencia entre trabajadores por parte de una corporación millonaria; de ningún modo una tentativa de mejoramiento de los sistemas educativos, las condiciones de los niños ni el trabajo docente.

Habilidades blandas

En vistas de la preocupación generalizada en los paneles por las demandas de las empresas, el mentado eje central del foro, “Cómo preparamos a los jóvenes para el mundo de 2030 y más allá” (Infobae, 18/3); bien puede ser leído “¿Cómo adaptar la educación de la juventud a las demandas del capital, de acá al 2030?”

El expositor Ricardo Paes de Barros –economista del instituto Ayrton Senna– señaló en esta línea que lo importante es el manejo de las “habilidades socioemocionales”, como la aceptación, la tolerancia y la empatía, valores que permitirían distinguir “al hombre del robot” (ídem). Otros, catalogando al período como de transición –en la medida que la tecnología avanza–, enfatizaron en que lo que debe caracterizar a un buen trabajador en el futuro es su capacidad constante de adaptarse al mercado laboral, lo que requeriría ante todo “creatividad”, “curiosidad” e “imaginación”.

El discurso de estos sectores empresariales revela que el actual desarrollo de la tecnología, en lugar de dar pie al desarrollo cultural de las masas trabajadoras, a la adquisición de un pensamiento científico más complejo y a un desarrollo humano más pleno, lleva a un empobrecimiento creciente de la praxis humana. Se busca adaptar la educación a un “mercado de trabajo” degradado, degradándola a su turno y reconcentrándola en la enseñanza de “habilidades soft” (sic) y en la adaptación de los trabajadores a la flexibilización y precarización crecientes. En tanto es una tendencia ligada de forma intrínseca a un capitalismo en decadencia, la superación de estas políticas anti-educativas solo puede ir ligada a la superación del actual régimen social.

Subasta del pensamiento

En este mismo cuadro se enmarca la promoción de la introducción de recursos tecnológicos en la educación, que tuvo un lugar protagónico en el foro. La declaración de Saadia Zahidi, directora de Educación, Género y Trabajo del Foro Económico, según la cual “tenemos que empezar a utilizar la tecnología como facilitadora, para hacer que los chicos dejen de pensar de una forma sistemática”, resulta contundente: el pensamiento sistemático, que en buena medida se forma (o debería formarse) en la escuela, significa el aprendizaje de una serie de operaciones lógicas fundamentales para el desarrollo del pensamiento –generalizar las experiencias aisladas, establecer relaciones entre varios elementos, discriminar y agrupar según aspectos comunes, comprender procesos, etc–, desarrollando estructuras del pensamiento que permiten que el ser humano pase de la simple habilidad instrumental al desarrollo intelectual. Por el contrario, este foro educativo puso el énfasis en la enseñanza de análisis de “big data”, para luego traducirlo a “acciones concretas” –es decir, pensamiento lineal para un trabajo lineal.

En el marco de los planteos empresariales, la introducción de los recursos tecnológicos no se hace para potenciar la formación de la juventud, sino para eliminar disciplinas específicas, atacar el carácter integral que debería tener la educación y reemplazar docentes por plataformas virtuales –a su turno, un jugoso negocio. Finalmente, el Foro Global de Educación y Habilidades es en esencia una feria de CEO’S de empresas educativas, que buscan vender productos tecnológicos y programas estandarizados en función de la formación de mano de obra precarizada.

Tags: educacion, juventud

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