24 de enero de 2018 | Por Beita @_dbeita_

We can do it!

Recientemente ha fallecido Naomi Parker Fraley (96), la mujer que inspiró el célebre retrato de Rosie la Remachadora (Rosie the Riveter) que se ha convertido en una imagen tomada como icono del feminismo desde los ´80 y de las mujeres trabajadoras en todo el mundo. Pero poco se conoce popularmente de su desafortunada historia de creación. Esa ilustración en realidad fue pensada en la Segunda Guerra Mundial como una presión de las empresas para que las mujeres trabajadoras tomen el lugar de los hombres dentro de las fábricas militares y astilleros mientras ellos estaban en el frente de batalla. De hecho, la misma Naomi era una camarera californiana que a los 20 años, luego del ataque de Pearl Harbor, fue a trabajar a la estación Naval Aérea de Alameda junto a su hermana de 18. 

El poster emblemático “We can do it”  -“¡Podemos hacerlo!”- es obra del artista J. Howard Miller, un diseñador gráfico estadounidense que pintó varias obras con el objetivo de representar a la guerra como un esfuerzo necesario que todos los trabajadores debían realizar en pos de apoyarla. La fotografía original que lo inspiro, pertenece a United Press International (UPI), una de las agencias estadounidenses de noticias pionera en el mundo en muchas coberturas.

Si bien el feminismo en los ´80 ha rescatado e intentado resignificar esta imagen de Naomi, atribuyéndole el empoderamiento femenino, la realidad es que Rosie nació para representar, con su puño arremangado y sus músculos, la fuerza que deben hacer las mujeres trabajadoras para garantizar la guerra. De hecho las producciones de Miller estaban patrocinadas por el Comité Interno de Producción de Guerra a través de la compañía Westinghouse Company, que funcionaba como comité administrativo del Equipo de Producción de Guerra. En ese entonces, esta imagen fue utilizada por la empresa manufacturera Westinghouse Electric, con el objetivo de explotar aún más a sus trabajadoras, con la idea de trabajar duro, tan duro como los hombres en la guerra.

En la Segunda Guerra Mundial era muy común la utilización de las mujeres con fines propagandísticos. De hecho, las chicas pin-up, tradicionales imagenes de mujeres bonitas y sexys que habían surgido en los años ´20 como rupturistas de los esquemas de la opresión patriarcal, fueron reutilizadas en los ´40 para servir de amuletos patrióticos a las tropas estadounidenses a través del Nose Art. Las fetichización del cuerpo femenino, representado por las pin-up eran el incentivo del gobierno para sus tropas, a quienes se les instruía para exponer en sus cubículos esas imagenes que “elevaban” la moral de los soldados, los “incentivaba” a combatir. Incluso era muy común que los fuselajes de los aviones incluyeran estas imagenes. En un sentido similar otro poster de la época luego resignificado por la cultura pop es Manten la calma y sigue adelante (Keep Calm and carry on), en cuyo caso se trata de una producción del Reino Unido pensada para los ciudadanos que tenían a sus familiares en la guerra.

Así las cosas, una ilustración nacida desde el seno del capitalismo y con fines opresores, se convirtió con los años en una imagen símbolo de lucha y resistencia feminista.

Tags: cultura, segunda-guerra-mundial, feminismo

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