1 de febrero de 2018 | #1490 | Por Miguel Del Pla

Río Turbio: la gran pelea de los mineros

Las muestras de apoyo de la comunidad a los mineros de Río Turbio, que enfrentan cerca de 500 despidos, no podrían ser más contundentes. En cada jornada se suman nuevos sectores a las marchas. El pasado martes 30, la caravana que unió los dos pueblos de la cuenca, de 28 de Noviembre hasta el centro de Río Turbio, fue imponente.

El interventor Omar Zeidán, que no tiene intenciones de retroceder con los despidos, suspendió ayer las negociaciones en Buenos Aires con la excusa de que un grupo de mineros despedidos había ingresado al socavón. Cuando los obreros salieron para destrabar las reuniones, entonces el interventor reclamó que se desaloje la bocamina de vecinos que no sean empleados de la empresa, lo que también se cumplió; y, finalmente, en la tarde del miércoles 31 se reunieron los sindicatos con la Intervención en una gestión decisiva que, de no dar frutos, seguramente determinará la profundización del plan de lucha, tal como ya se ha votado en varias asambleas. Mientras tanto, los mineros mantienen el acampe en la bocamina. Los trabajadores han mostrado su capacidad de movilizar a todo un pueblo.

Macri-Costa-Zeidán: paralización y ajuste

Desde que asumió Macri, poco y nada se avanzó con la construcción de la usina térmica anexa a la mina. La obra se paralizó por completo finalmente con la excusa de la quiebra de Isolux y su retiro de la obra (lo que no impidió que Isolux siguiera haciendo pingües negocios con el gobierno y la familia Macri con los parques eólicos de Chubut).

En 2016 se registraron los primeros 80 despidos, luego otros cuatro en 2017 mientras duraba la retórica de que la “empresa se iba a reactivar”, para finalmente desatar la actual ofensiva de despidos masivos. El chantaje de la intervención a los trabajadores en todo el período fue que aceptaran la anulación de cláusulas convencionales o resignarse a los despidos masivos. Ahora el gobierno pretende las dos cosas.

Durante 2017 se dividió la dependencia de la usina y la mina en ministerios diferentes, paso previo al desmembramiento del complejo carboeléctrico y a la privatización eventual de la usina. La aprobación del Presupuesto 2018, con la complicidad del PJ, trajo el golpe de gracia con un presupuesto reducido que no alcanza ni para pagar los salarios. De allí al despido masivo (aunque cueste fortunas en indemnizaciones) había un solo paso, y se desató en medio de las vacaciones, cuando la mitad del personal está fuera de servicio. No han respetado estabilidades gremiales, embarazadas, discapacitados, personal con legajos intachables, nuevos o gente a punto de jubilarse.

Una propuesta de salida

Las medidas urgentes para reactivar el yacimiento, donde trabajan unos 3.000 trabajadores en total, son el aumento del presupuesto, la culminación del 10% que falta para terminar la usina y su puesta en marcha urgente junto a la producción minera. En segundo lugar, refundar la figura legal de la empresa como estatal, con un Directorio mayoritario de obreros y vecinos.

¡Los despidos no pasarán! La lucha inmediata puede triunfar y para multiplicar la participación de todos los gremios y de la población planteamos la convocatoria a una Asamblea Comunitaria, que es una tradición de otras luchas en la cuenca.

La decisión de Adosac de llevar su congreso el fin de semana a Río Turbio y la propuesta de un plenario sindical de bases para unir todas las luchas es un paso positivo. Desde el Partido Obrero y la Coordinadora Sindical Clasista reclamamos a la Mesa de Unidad Sindical, a la CGT, a la CTA, a los gremios  petroleros y a las intersindicales de cada pueblo la organización de un gran congreso obrero a nivel provincial basado en asambleas y mandatos de bases para enfrentar el ajuste y los despidos en toda la provincia.

Tags: rio-turbio, mineros, despidos, noticiero-obrero

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