Los 100 mil puestos de trabajo que Cristina Kirchner anunció con bombos y platillos para antes de fin de año no aparecen por ningún lado. Casi ninguno de los miles de inscriptos ha empezado a cobrar. De inmediato, sin embargo, se despachó con el subsidio por hijo. El resultado fue una ola de piquetes y una incipiente reorganización del movimiento de los desocupados en los barrios.
El acampe de una veintena de organizaciones frente al Ministerio de Desarrollo Social en plena 9 de Julio es el ejemplo más notorio. La amenaza de represión hizo acudir en solidaridad a una cantidad importante de sectores de derechos humanos y organizaciones piqueteras, entre ellas el Polo Obrero. La simpatía popular con las organizaciones que denuncian a los punteros oficiales obligó al gobierno a asumir un compromiso para incorporarlas al plan de cooperativas, de dudoso cumplimiento.
En la misma semana se había movilizado la CCC y hubo conflictos en numerosos municipios, protagonizados incluso por sectores internos del PJ.
Esto se suma a la crisis de los piqueteros oficialistas, también excluidos del programa. Barrios de Pie, ex aliado del gobierno, y el MTL, que responde al oficialista PC, ya han realizado jornadas de reclamos. Hasta el alcahuete de D’Elía ha dicho, sobre el piquete en la 9 de Julio, que “los compañeros tienen razón”.
Es que el plan de cooperativas sería la herramienta clave para las internas kirchneristas en el conurbano, que contempla la reforma política, donde los “transversales” no cuentan allí. Aun antes de que la trate el Congreso, la “reforma” ha desatado una crisis al interior del kirchnerismo.
Una nueva promoción piquetera del Polo Obrero
La campaña de empadronamiento y organización barrial del Polo Obrero en el conurbano ha tomado un ritmo cada vez más dinámico, arañando ya los 10 mil desocupados anotados para pelear por su puesto de trabajo. En Lanús, Varela, Esteban Echeverría y otros distritos, el empadronamiento por trabajo ha permitido organizar nuevos barrios, donde se han votado delegados sobre la base de los compañeros nuevos. Mantenemos las movilizaciones a los municipios. En particular, las de Almirante Brown y Avellaneda, el pasado viernes 30, mostraron una realidad nueva, pues los compañeros empadronados eran mayoría. La movilización de Almirante Brown arrancó un compromiso de puestos de trabajo, que se suman a los obtenidos en Luján, Ezeiza y Zárate. El miércoles 3 nos movimos también al municipio de Moreno.
Por un frente único piquetero para pelear por trabajo
El cuadro de conjunto muestra que la expectativa por conquistar un puesto de trabajo en función del anuncio oficial presenta la oportunidad de reorganizar un movimiento de lucha de desocupados renovado, cualitativamente más fuerte. El acampe frente al Ministerio y las luchas de distintas organizaciones en los municipios muestra la posibilidad de imponer el derecho al trabajo al Estado. En ese sentido, el Polo Obrero viene trabajando para construir un frente único de lucha que supere la dispersión actual. Un plan de lucha unificado pondrá contra las cuerdas el armado excluyente del PJ y hará escuchar la voz de los trabajadores.
El 11 de noviembre próximo se viene la primera jornada unitaria acordada por el Polo Obrero, Barrios de Pie, MST-Teresa Vive, Asambleas del Pueblo, FOC y otros grupos. Llamamos a la CCC, al Frente Darío Santillán y al conjunto de los movimientos de lucha a agruparnos para golpear con un programa común y de interés general de toda nuestra clase:
• Trabajo para todos. Ingreso irrestricto y bajo control de las organizaciones genuinas de los trabajadores.
• Plan de obras públicas y de viviendas para los trabajadores sobre la base de un impuesto extraordinario a la ganancia empresarial, a los terratenientes y el capital financiero.
• Subsidio al desocupado equivalente al 82% del promedio de salarios.
• Prohibición de despidos y suspensiones.
• Reparto general de las horas de trabajo sin afectar el salario.
• 82% móvil para los jubilados.









