Las discusiones salariales de la paritaria de la UOM siguen sin resolverse. El fondo del problema es que las patronales no estarían de acuerdo con dar un aumento en el piso salarial para la primera categoría, de 1.200 a 1.600 pesos, alegando que esto trae aparejado un achatamiento en las escalas superiores, lo que va a desatar una serie de conflictos fabriles.
La propuesta patronal para afrontar este problema plantea una crisis de tipo más general. Las empresas están reclamando al gobierno deducir de los impuestos a las ganancias las diferencias salariales que pide el gremio por encima de lo que ellas ofrecen. El gobierno teme que si cede se produzca un efecto "cascada" en las cámaras empresariales.
Los plenarios de la UOM han sido un calco unos de otros: una abierta manipulación de la burocracia para la elección de los delegados al congreso de Mar del Plata y la nula preocupación de organizar las fábricas donde la patronal oponía resistencia a la realización de los paros. Quebraron así muchos paros fabriles. El ánimo de los trabajadores es dispar: en muchos lugares se radicalizaron y en otros no es bueno, pues no hubo continuidad del plan de lucha.
El nombramiento de Caló en importantes lugares de la dirección del PJ lo compromete a fondo con el gobierno, lo mismo ocurre con Recupero, el secretario general de la UOM Campana, que tuvo un paro limitadísimo en Siderca.
Existe en la mayoría de las seccionales un proceso de elección de delegados nuevos no controlados por la burocracia, sobre el que hablaremos oportunamente.
Es necesario impulsar asambleas fabriles que fijen su propio reclamo salarial para toda la escala, no menor al 35%, sin cuotas, sobre todos los rubros, con una compensación aguinaldo, no absorbible; reclamemos congresos de delegados en cada provincia, para discutir un inmediato paro de advertencia de 24 horas con plan de lucha.









