MERCEDES BENZ | Los trabajadores le dieron la espalda al Smata y a Moyano
Durante semanas, el cuerpo de delegados y la comisión interna de Mercedes Benz se la pasaron advirtiendo sobre la obligatoriedad de asistir al acto de Moyano en River.
Aunque se mataron llamando a apoyar el modelo de "país industrial" del matrimonio presidencial, no pudieron explicar cómo se condice esto con los más de mil despidos que sufrimos, las suspensiones, una inflación constante que carcome nuestros salarios y un impuesto a las ganancias cada vez más confiscatorio.
El día del acto, una veintena de micros aguardaban en la salida de la fábrica para trasladar a los asistentes al monumental, pero la playa de estacionamiento nunca estuvo tan llena de autos; la gran mayoría de los compañeros fueron a trabajar en su auto con la clara intención de no subirse al micro.
La burocracia del Smata tuvo que llenar los micros con los trabajadores de Linser, la tercerizada de limpieza, comprometiéndose a cambio del favor a reclamar su encuadramiento al gremio.
En movilizaciones anteriores, la gran mayoría optaba por escaparse una vez en el lugar (es decir salían de la fábrica veinte colectivos llenos y volvían vacíos). Esta vez ni disimularon; sólo se tomó la precaución de retirarse en grandes grupos para evitar la posible individualización.
Tampoco el cuerpo de delegados se animó como otras veces a amedrentar instalándose en los portones, sino que relojeaban, desde lejos, cómo la marea de trabajadores les daban la espalda y dejaban la fábrica sin temor, a pie y en auto.
Este "botón de muestra" ilustra lo caro que le cuestan las traiciones al Smata.
Corresponsal
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