POONLINE 5 12/2/2009 Internacionales

Eluana Englaro

Eluana Englaro murió, después de estar 17 años en coma y horas antes de que el Senado italiano aprobara por 164 votos a favor y 100 en contra una ley de Berlusconi que obliga a alimentar e hidratar a quienes no puedan hacerlo por sí mismos, aunque hayan pedido expresamente lo contrario. La crisis política sobrevive a la mujer, y se profundiza.

Después de una década de pedir a la Justicia que permitiera desconectar a su hija, el padre de Eluana consiguió la venia de un tribunal regional, avalado por el Tribunal Supremo. Berlusconi dijo que él no podía permitir "el asesinato" de Englaro, y escandalizó al país diciendo que, ya que la mujer menstruaba, "en teoría podría tener un bebé" (lo que no dijo es quién se ocuparía de violarla, ya que estaba en vida vegetativa). Berlusconi primero intentó que ninguna institución médica la admitiera y, ante el fracaso, sancionó un decreto obligando a los médicos a asistirla, desconociendo la decisión judicial. Pero el presidente, Giorgio Napolitano, rehusó firmar el decreto por anticonstitucional y porque avasallaba un fallo judicial. Berlusconi envió entonces al Parlamento -donde tiene mayoría- un proyecto de ley contra la eutanasia. El Senado lo aprobó, aunque el Tribunal Constitucional había rechazado el intento de las Cámaras de legislar sobre el caso.

El "choque sin precedente con el jefe de Estado" involucra al Poder Judicial y el Parlamento. Antes de firmar el decreto, "Berlusconi mantuvo frenéticas conversaciones con el cardinal Tarcisio Bertone" (The Guardian, 8/2); Berlusconi busca la reforma constitucional, el Vaticano busca el retorno de la Iglesia a la escena política (El País, 8/2).

El fallo que permitía desconectar a Eluana era conocido hacía más de un año. La espectacular intervención de Berlusconi en los últimos días "busca ganar el voto católico, y "concentrar poder en el Ejecutivo y debilitar al presidente y los tribunales. Ha escogido el caso Englaro como la oportunidad de alterar en su favor la balanza de poder entre su gabinete y la presidencia", dijo Corriere della Sera. Sin embargo, su coalición está dividida y el 'número dos', Gianfranco Fini, se alineó con Napolitano.

Berlusconi, además, anunció que convocaría a un referéndum para cambiar la Constitución "de corte filosoviético", dijo, y recortar las atribuciones presidenciales: "Si no existiera la posibilidad de recurrir a los decretos, me dirigiré al pueblo para pedirle el cambio de la Constitución y del gobierno". Añadió que "o firma el presidente o cambiaremos los decretos de urgencia previstos en la Constitución. Convocaré al Parlamento para aprobar en un plazo de tres días una ley que contenga la norma sobre la alimentación e hidratación prevista en el decreto", afirmó. Estas declaraciones alteraron el ánimo del centroizquierda. Furio Colombo, Umberto Eco, Pietro Ingaro y otros intelectuales convocan a un acto el 14 de febrero "contra la dictadura oscurantista" y denunciaron que Berlusconi "ha llegado a ultrajar una de las constituciones más democráticas del mundo, la nuestra, definiéndola ‘filosoviética' (sic"). Antonio Di Pietro, lider del Partido de los Valores, acusó a Berlusconi de proponerse llevar a Italia "a la inestabilidad y el desgobierno, para después decir que él se iba a ocupar de todo, como Mussolini". El viernes y el lunes a la noche, miles de personas se movilizaron en Roma, Turín, Génova y otras ciudades en apoyo al derecho a la muerte digna y contra el gobierno.

El Vaticano repartió anatemas por doquier y ratificó su "profundo aprecio" por Berlusconi y su "vigoroso apoyo a sus esfuerzos por frustar el intento de introducir la eutanasia en Italia por la puerta trasera". El secretario de la Congregación para el Culto Divino, Albert Malcolm Ranjith, advirtió de que todo aquél que colabore en la muerte de Eluana sería "excomulgado". Horas después negó esta declaración pero precisó que políticos, jueces, médicos y el padre y la familia de Eluana no serán admitidos en la Eucaristía. Piedad cristiana.

Olga Cristóbal