POONLINE 5 12/2/2009 Salta

Tartagal arrasada

Ni problema de la naturaleza, ni castigo divino; se trata de una descomunal y pérfida desidia oficial.

Como era de prever, los funcionarios cayeron a la zona de desastre con la cantinela del desastre natural y el propio vicegobernador manifestando que "eso yo ya lo había anunciado" (¿?) ¡Categórico! Una total autodeclaración de ¡incompetencia! Un funcionario que declara que sabía que la catástrofe se venía, lo que menos debe hacer es renunciar.

El segundo hombre de la provincia, que dispone de los resortes necesarios para impedir una catástrofe, posa de opositor en pleno desastre como si no perteneciera al gobierno de Urtubey.

Media población bajo el agua y el lodo, con una lluvia que no tuvo la magnitud de otras que fueron peores. Algunos dijeron que se trata de la mano del hombre con una aseveración que tiende a la generalización para encubrir que se trata de algunos hombres que el gobierno apaña con sus ataques al medio ambiente. Son aquéllos que talaron más de la mitad de los bosques del norte de Salta, se trata de las petroleras que volaron y siguen destrozando los cerros sin control alguno.

El intendente Leavy se pregunta "¿No habremos hecho algo mal, que dios se enoja con los tartagalenses?". Por poco no plantea que debiéramos exorcizar nuestra ciudad con todos sus habitantes.

La población debe sacar conclusiones urgente. Estos funcionarios han fracasado en toda las línea. Hay que poner en pie a la Asamblea Departamental para que la población decida un Plan de Reconstrucción de toda la infraestructura departamental, financiado por una tasa extraordinaria a las petroleras. Los desastres serán cíclicos con los que nos gobiernan. Y cada vez peores. 1.000 evacuados y once desparecidos, según cifras oficiales, indican que esto supera con creces el anterior desastre cuando cayeron las casas en el río Tartagal. Ante la desidia y la incompetencia oficial, el pueblo debe tomar el problema en sus manos y resolverlo.

Pepe Barraza