PO 965 29/9/2006 Salta

Un “crimen del poder”

La hermana del diputado provincial (PJ) Ernesto Aparicio está detenida por el crimen de una pequeña productora y vendedora de huevos, Liliana Ledesma, en la ciudad salteña de Salvador Mazza (a unos 400 kilómetros al norte de Salta). Una de las siete cuchilladas que mataron a Ledesma fue en la boca, un claro mensaje mafioso.

Liliana Ledesma había denunciado repetidamente la tala indiscriminada y que Aparicio “impedía que los pobladores transiten por el camino vecinal” y lleven sus animales a beber. También lo había acusado de ser responsable del asesinato de su marido, Gilberto Gil-Villagómez, en 1998, en la ciudad boliviana de San José de Pocitos y de estar vinculado con el narcotráfico.

La familia de Liliana Ledesma asegura que “fue asesinada por sus constantes denuncias contra el diputado provincial (PJ); él nos cortaba el camino de acceso a nuestra finca" (FM Noticias).

La hermana del legislador, María Gabriela Aparicio, dijo que mientras caminaba con Ledesma habían sido sorprendidas por un desconocido que la acuchilló. Pero varios testigos las vieron discutiendo fuertemente.

Ernesto Aparicio negó cualquier relación con el crimen y dijo que hacía tiempo que no veía a su hermana: “Yo sé por qué esta gente se ha dedicado a nombrarme y difamarme". Aparicio es un diputado provincial que estuvo preso por contrabando y ha sido repetidamente acusado de estar vinculado a asesinatos y al narcotráfico (Copenoa, 23/9).

Un periodista de Pocitos, Roberto Belmont, dijo que la población está aterrorizada y que Ledesma era una de sus testigos en un juicio contra Aparicio, en el que lo acusa de tres asesinatos.

Aunque el gobierno salteño designó al propio director de Investigaciones de la Policía de la provincia para ocuparse del caso, el secretario de Seguridad de la provincia, Gustavo Ferraris, adjudicó el crimen “a delitos federales” (FM Noticias).

Olga Cristóbal