PO 965 29/9/2006 Sindicales

TVB: Todos contra el "lock-out"

Luego de casi dos meses de extraordinaria resistencia obrera, el conflicto atraviesa su momento más crítico.

El miércoles, la patronal anunció el cierre de la planta de San Justo. Pocas horas después, suspendió al personal por cinco días y amenazó extender el cese de la actividad por tiempo indefinido.

Frente a esto, la asamblea votó mantener una ‘guardia obrera’ para impedir el vaciamiento de la empresa.

Casi al mismo tiempo, el Tribunal Laboral N° 4 de La Matanza dejó entender que dejaría caer la resolución cautelar (que avalaba la conciliación obligatoria) que él mismo había resuelto una semana antes. El juzgado impulsa un ‘entendimiento’ a medida de la empresa: reincorporar a algunos de los despedidos, a cambio del despido de quienes la patronal considera “irreductibles”. La misma propuesta que los abogados de TVB repiten desde la primera reunión.

La burocracia ha intentado recuperar terreno. El martes reunió a más de cincuenta trabajadores (incluido uno de los delegados que se ha pasado al campo de la patronal) para impulsar un reclamo para que se deje la negociación en sus manos.

Agotada toda instancia administrativa o legal, reforzado el lock-out con la suspensión del personal, la orientación de ‘aguantar’ hasta que los apremios productivos de la empresa la vuelvan vulnerable a nuevas acciones de fuerza quedó girando en el aire.

A esta altura, todo indica que sólo un cambio de orientación puede abrir nuevas alternativas. Aunque el mejor momento para esto fue desaprovechado, todavía hay reservas de lucha para esto.

La idea de una transacción que permita preservar al grueso del activismo, o sea, la aceptación de una derrota que se caracteriza como relativa, porque dejaría en pie la base de organización de la planta, es una ilusión tan peligrosa como la que llevó a confiar en los mecanismos de arbitraje estatales o de los jueces.

Teniendo en cuenta que el rasgo distintivo de la lucha de TVB ha sido la cantidad inusitada de compañeros que tuvieron una participación activa e incluso de liderazgo durante la lucha, hay que suponer que la patronal no se contentará con la desafectación de algunos activistas.

Si pasan los despidos (aunque no sean todos) simplemente se abrirá un nuevo capítulo de persecución y represión más brutal. La opción de la ‘negociación’ es un nuevo ardid de la patronal para avanzar con una ‘limpieza escrupulosa’ de la empresa. Y para esto, la patronal cuenta con algunos instrumentos directos y otros sutiles.

Que la ocupación de la planta separaría a los activistas del resto es una hipótesis desmentida por lo que han demostrado una y otra vez los trabajadores. Asumir el control de las instalaciones de la fábrica implicaría un salto cualitativo de la lucha y nos permitiría salir de la presente situación de inmovilidad.

Las reservas de lucha existen. Movilizarlas hoy no depende de un consenso; el consenso se construye mostrando una orientación que permita doblegar el embate patronal.

Miguel Bravetti