El vaciamiento que comenzó con la privatización de los ferrocarriles y que hoy profundiza Taselli (Roca y Belgrano Sur) no sólo trae como consecuencia el pésimo servicio que se brinda a los usuarios. Además, eleva al máximo el riesgo de accidentes al que los trabajadores estamos expuestos. La falta de control y mantenimiento de las máquinas, herramientas e instalaciones, y la falta de recursos para actuar ante un siniestro, generan las condiciones para la catástrofe.
Metropolitano, al igual que otras empresas, fue parte del plan “Trabajo Seguro para Todos”, implementado por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que tenía como objetivo reducir la siniestralidad en las empresas testigo (empresas con un gran número de accidentes).
El “plan” no ha producido ningún avance: los accidentes siguieron aumentando y no se invirtió un solo peso en seguridad. Para salir de la “lista negra”, la empresa hace pasar los accidentes laborales como “enfermedad”. Para reducir costos, “contrataron” la truchísima ART Luz, sospechada de ser propiedad del propio Taselli.
En los talleres de Remedios de Escalada, los accidentes son moneda corriente. No existen en el lugar médicos ni servicio de emergencia. Cuando se produce un accidente grave, se llama a la ART que, luego de varias horas, envía un “remís” para trasladar al accidentado.
Un grave factor de inseguridad es la falta de respeto por la especialización de los compañeros (polifuncionalidad). Se les exigen tareas ajenas a su preparación (que les permite un conocimiento cabal de las normas de seguridad). La flexibilización desprecia todos los procedimientos de seguridad. Desde hace años no se realizan cursos de capacitación, en normas de seguridad; se pretende suplirlos con cursos elementales, sin práctica en primeros auxilios ni procedimientos en casos de siniestro.
El último accidente que sucedió en los talleres se produjo el miércoles 13. Un compañero cayó de espaldas de una formación y sufrió un corte con sangrado profuso y desvanecimiento. Fue socorrido por los propios trabajadores y trasladado a un hospital en el auto particular de un compañero. Por la gravedad del caso, decidimos no esperar el “remís” de la ART.
Fue la gota que rebalsó el vaso. Nos autoconvocamos y paralizamos el taller y la entrada y salida de máquinas. Les expresamos firmemente a los delegados que no trabajaríamos hasta que se cumpliera con lo muchas veces reclamado: que se construya en los talleres una sala de primeros auxilios, con guardia médica permanente. Otro punto era que la empresa se comprometiera a contratar un servicio de ambulancias de emergencia las 24 horas con cobertura total de los talleres.
La jefatura amenazó con sancionar a un compañero por el paro. Los delegados propusieron levantar la medida a cambio de evitar la sanción. Lo rechazamos. Después de seis horas de paro y varios intentos de parte de la burocracia de arrastrarnos a retomar las tareas, la empresa tuvo que acceder a nuestras peticiones y dejar sin efecto las amenazas.
Fue un triunfo que demuestra una vez más el valor de la autoconvocatoria y la asamblea como métodos para llevar adelante nuestros reclamos. Aleccionados por la firmeza de los compañeros, los delegados anunciaron que promoverían una cobertura similar para el depósito de Llavallol, donde recientemente cuatro compañeros recibieron heridas de consideración por la manipulación de ácidos sin identificación (que la jefatura les proveyó sin la protección debida).
Ni la ART, ni la Superintendencia del Riesgo del Trabajo, ni la empresa velan por nuestra seguridad. Tampoco la burocracia ha rendido cuentas de su papel en la Comisión Paritaria de Seguridad e Higiene cuya constitución pregona el convenio vigente.
Los únicos que podemos ser verdaderos fiscalizadores de que las normas se cumplan y se preserve nuestra salud y seguridad somos los trabajadores.
Por eso, Causa Ferroviaria reclama:
* Servicio médico permanente en los talleres y los lugares de trabajo con alto riesgo de accidentes.
* Basta de polifuncionalidad. Respeto de oficios y especialidades.
* Creación de un cuerpo de bomberos, con capacitación teórico-práctica.
* Por una Comisión Obrera de seguridad e higiene del trabajo, elegida en asamblea y con poder de vetar aquellas tareas que no respeten las normas de seguridad, y que controle el cumplimiento empresario de todas las condiciones de seguridad laboral.






