El 1° de septiembre concluyó la operación "Panamax 2006", un ejercicio militar conjunto que simula una agresión terrorista al Canal de Panamá. El operativo estuvo "articulado como un grupo conjunto multinacional comandado por el contralmirante James W. Stevenson, de la armada de Estados Unidos, y dirigidos por el Comando Sur del Pentágono" (Ambito Financiero, 1/9). Las maniobras están orientadas en el sentido de los operativos "antiterroristas" que encabeza el imperialismo. La Argentina participó plenamente del ejercicio con aviones y "varios oficiales para el estado mayor, entre ellos uno de inteligencia" (ídem).
La participación de Argentina en el operativo panameño del Comando Sur fue aprobado por el Congreso nacional, a pedido del gobierno. Kirchner y los parlamentarios se suben así a la "guerra infinita" de Bush.
En realidad, esto no es nuevo; Kirchner viene siendo felicitado, desde hace mucho, por su “colaboración” en la “lucha antiterrorista”. Recordemos que una de las resoluciones fundamentales que votó la Cumbre de las Américas del año pasado en Mar del Plata fue "tomar todas las medidas necesarias para prevenir y combatir el terrorismo y su financiación". Tampoco hay que olvidar que, entonces, Kirchner no dudó en entregar el control de la ciudad a los marines y servicios yanquis.
El gobierno argentino está subordinado totalmente a lo que constituye el corazón de la política exterior norteamericana: la “guerra global contra el terror”. Por eso, el representante argentino en el Consejo de Seguridad de la ONU vota las resoluciones reclamadas por Washington: la ocupación militar de Líbano, absolución de Israel por la guerra de opresión y los crímenes de guerra, y el reclamo a Irán de que cese sus investigaciones nucleares. Por su "cooperación" en la "triple frontera", Kirchner fue reiteradamente felicitado por el Departamento de Estado yanqui.
A nadie se le escapa (como acaba de "confesar" el mismo Bush) que la lucha "antiterrorista" significa la puesta en pie de un aparato represivo clandestino común —con chupaderos (cárceles secretas), secuestros y tortura. Se trata, fundamentalmente, de la colaboración "mutua" de los servicios de inteligencia (y ejércitos) latinoamericanos con el FBI, la CIA y el Pentágono. Precisamente, Panamex 2006 forma parte del Sistema Interamericano Cooperativo de Inteligencia Naval (Sicin) que se aplica en el seno de las Conferencias Navales Interamericanas (la VII Conferencia se realizó en 2005, precisamente en Buenos Aires).






