Los asambleístas entrerrianos han retomado la movilización. Miles de vehículos integraron la Caravana de la Resistencia que el domingo cortó unas horas los pasos internacionales a Fray Bentos y a Paysandú. Reclaman “que el Banco Mundial no otorgue los créditos solicitados por Ence y Botnia para financiar la construcción de las pasteras, definir por ley la prohibición de venta de madera entrerriana a papeleras, recordar que ambas no cuentan con la licencia social de Gualeguaychú, pedirle a Botnia que no use de ‘escudo humano’ a los fraybentinos a la hora de justificar por qué no se traslada, suspender el dragado del río Uruguay hasta que finalice la controversia”.
La desconfianza de los entrerrianos se reforzó después de que Gobierno de Entre Ríos distribuyó un folleto titulado “Entre Ríos provincia forestal”, que promueve “el cultivo de eucaliptos y la venta de rollizos para celulosa” e invita a “empresarios de todo el mundo” a forestar Entre Ríos con jugosas exenciones impositivas. Busti explicó que “fue un error”, pero la Asamblea sumó a su programa que se prohíba por ley la venta de madera entrerriana a empresas papeleras.
También apuntaron al gobierno nacional con el reclamo de que el canciller Taiana responda a sus pedidos hechos en julio (entre ellos, la sanción de una ley para impedir la exportación de madera a pasteras extranjeras y multas a las empresas argentinas proveedoras de Botnia y Ence)”.
La asamblea reafirmó también que “la ruta 136 es argentina” y “haremos uso de ella” cuando sea necesario (Clarín, 24/9).
El viernes, Ence comunicó formalmente que descartaba la construcción de la pastera en Fray Bentos y que estudiaba otras alternativas. El domingo, desde Colón — que tiene 20.000 habitantes — , “unas cuatro mil personas se concentraban en el paso General Artigas”, para rechazar una posible reubicación en Paysandú.
La paralización de las obras fue tomada con cautela por los asambleístas, que si bien la calificaron como un triunfo, advirtieron que “si se va a relocalizar sobre la cuenca del río Uruguay, seguiremos en la misma lucha. Si se va una, perfecto, seguiremos con la otra. No olvidemos que la más grande está allí” (La Nación, 21/9).
Han dado en el clavo: “Por Botnia, de mayor porte y producción, pasa el eje de la controversia”. Y el Banco Mundial “emitió una señal política: la Argentina y Uruguay deben resolver sus diferencias para avanzar en esos proyectos (...) con protestas permanentes en la otra orilla, la rentabilidad de las plantas terminaría costeando gastos de seguridad y marketing”. La Nación (22/9) se pregunta si acaso el gobierno uruguayo no “acordó que una se desplazara a otro sitio y, de ese modo, reforzó la instalación de la otra”.
Pero el mismo Tabaré había dicho que la instalación de Ence y Botnia era una cuestión de Estado. Los asambleístas entrerrianos y las organizaciones uruguayas que se opusieron a su construcción ya obtuvieron su primer triunfo.






