Evo Morales dijo que estaría “dispuesto a entablar una relación bilateral normal con el futuro gobierno mexicano (...) de Felipe Calderón” (Río Negro, 16/9).
Esto fue señalado por Evo Morales en el marco de la Cumbre de los países “No Alineados” en La Habana. También agregó que “Hay que reconocer que si hay un partido y un ganador, ésa es la democracia” (ídem).
Como vemos, Evo Morales determina su derrotero a instancias del imperialismo norteamericano y, claro, los “no alineados” son una fantochada que no resiste el menor análisis.
En el marco de una conmoción general en México, producto de una lucha contra el fraude y una rebelión docente y popular en Oaxaca que puede tener dimensiones revolucionarias si empalma con la lucha contra el fraude, los “no alineados con el imperio”, lejos de atizar el fuego antiimperialista, lo apagan con lo que tengan a mano... En este caso el bombero es Morales.
Precisamente, en la Bolivia de Evo queda de manifiesto su capitulación en materia hidrocarburífera frente a la pretensión de Petrobras de no quedar afuera del negocio petrolero.
“El ministro Andrés Soliz, hombre fuerte de la nacionalización de los hidrocarburos, renunció irrevocablemente ayer (...) 24 horas después de la crisis con la petrolera brasileña Petrobras (...) Evo Morales habría dado marcha atrás con una medida objetada por Petrobras en el marco de la nacionalización de sus hidrocarburos... La medida del ministro establecía que las dos refinerías que opera Petrobras en Bolivia dejen de exportar petróleo reconstituido y gasolina, y depositar el dinero de sus cuentas en cuentas de Estado boliviano” (ídem).
El Evo “nacionalista” no afrontó ni el apriete de Petrobras. Como vemos, el nacionalismo burgués de ninguna manera puede enfocar su propia agenda de nacionalizaciones.
Pero en esta etapa de crisis capitalista cada vez es más grotesca la devaluación de su política, su anacronismo histórico... Hoy más que nunca, por una alternativa obrera y socialista.






