El hecho sucedió el viernes por la noche, cuando un transportista de naranjas, junto a 16 guardias del Ingenio El Tabacal, pertenecientes a la empresa de seguridad Search SA, emboscaron a once jóvenes de uno de los barrios más pobres de la ciudad, barrio Estación.
Estos chicos, de entre 14 y 19 años, para “tener un pedazo de pan en la mesa” salían a hurtar naranjas, con la complicidad del camionero, quien les permitía subir al vehículo para que cargaran con los cítricos, y luego los dejaba para que pudieran escapar con las naranjas a cambio de un pago.
Pero, según los testimonios de los menores, el camionero los entregó a los 16 guardias del Ingenio, que los esperaban con palos y gomas. Una vez que bajaron a los chicos los golpearon salvajemente y los desnudaron. Uno de los chicos dijo que cuando les sacaron la ropa, “los guardias nos tocaban la cola con sus palos”. Además, no contentos con esto, los llevaron a unos cinco kilómetros, donde los abandonaron en ropa interior. Pero a Néstor Fabián Pereyra lo golpearon de tal manera en la cabeza que le produjeron la muerte, por heridas en el cráneo.
El resultado de la autopsia no hizo más que confirmar la teoría de la muerte por los golpes, pues desde la empresa se quería hacer creer que el joven murió ahogado en las aguas de un canal de riego de la empresa, donde lo encontraron dos días después. Hasta uno de los médicos forenses que intervinieron indicó que el joven habría agonizado por doce horas, lo que haría suponer que los guardias lo tuvieron en su poder por todo ese tiempo y que luego lo arrojaron al canal.
Los habitantes de esta barriada son en su mayoría de la etnia ava guaraní, y todos provienen de las colonias que antes pertenecían al Ingenio El Tabacal, cuando era propiedad de la familia de Robustiano Patrón Costas. Cuando los hijos de Patrón Costas decidieron vender la empresa (1996), cientos de familias quedaron sin trabajo, como resultado de la tecnificación de la empresa y de las leyes flexibilizadoras de Menen y Cavallo.
Muchos de los trabajadores emigraron a las localidades adyancentes a la empresa, Hipólito Yrigoyen, Pichanal, Colonia Santa Rosa, Urundel, y en gran cantidad a la ciudad de Orán, cabecera del departamento.
Fue de este modo que las familias se distribuyeron en los asentamientos perifericos más pobres de la ciudad, como Campo Chico, Caballito, Constituyentes, 17 de Octubre, Estación y muchos otros. De este modo, la nueva propietaria del Ingenio — la norteamericana Seabord Corporation — redujo tanto su planta de trabajadores, que de diez mil trabajadores que dependían de la misma, actualmente cuenta con sólo dos mil trabajadores y otros tantos denominados “golondrinas”, que trabajan en negro durante la temporada de zafra y luego quedan sin trabajo.
La dueña del Ingenio tiene su sede en Kansas, EEUU, y se dedica a diversos negocios: la producción de alimentos de cerdo, el transporte oceánico entre las islas del Caribe y las Américas, el negocio de granos en el orden internacional, la producción de energía en la República Dominicana, y por último, la producción de azúcar y el procesamiento de jugos cítricos en la provincia de Salta.
La empresa de seguridad Search tiene fuertes antecendentes de violencia en su haber; como ejemplos están la tremenda represión en contra de los aborígenes de la loma de Hipólito Yrigoyen y la quema de casas y golpizas contra los indígenas del Río Blanco banda sur.
Todos estos hechos vandálicos fueron avalados por la empresa norteamericana y defendidos públicamente por el abogado de la misma y actual diputado del Partido Renovador, Marcelo Lara Gros, quien en el caso de Néstor Fabián señaló, a modo de justificación del accionar de los guardias, que los “naranjeros” causan un perjuicio superior al 40% a la empresa. Dejando en claro su defensa del gran capital.
Luego de cinco días se sepultaron los restos de Fabián, con una marcha al cementerio que contó con la participación de alrededor de 500 vecinos con carteles que condenaban al Ingenio como responsable de la muerte.
En esta marcha participaron vecinos de diferentes barrios de Orán, así como también vecinos de Río Blanco, quienes también sufrieron los mismos atropellos por la Search en la lucha por las tierras.
El Partido Obrero hace un llamado a todas las organizaciones y familiares que han sido víctimas de los atropellos del Ingenio San Martín del Tabacal a unirse en la lucha para terminar con la impunidad con la que se manejan estas multinacionales, para terminar con el trabajo en negro, la explotación infantil, que no pueden existir sin la complicidad del gobierno de Barberá, Romero y los K.






