La información de que quien se jubila hoy cobra menos que lo que le corresponde es ya una gota que debería rebalsar el vaso de quienes han hecho de la demagogia una religión.
Quienes se jubilan hoy lo están haciendo de entrada con un 25% menos. Esto porque no se ajusta a valor actual el salario tomado como referencia para el cálculo del haber. Si se le suma la inflación constante (jubilaciones no indexadas) el trabajador pasivo reduce sus condiciones de vida en términos absolutos. La jubilación media que otrora planteaba en el 82% hoy apenas llega al 40% del sueldo medio.
La jubilación se calcula a partir de un promedio de sueldo de los últimos 10 años. Para que no se distorsione debería actualizarse tanto con relación al salario actual como con relación a los precios (elemental, Watson). Pero no existe ninguna clase de ajuste por variación de salarios o precios porque desde 1993 ningún gobierno aplicó un artículo de la Ley Provisional que plantea esta actualización, “aun cuando los precios minoristas acumulan un alza del 72,2% y los sueldos declarados ante la Seguridad Social se ajustaron casi un 60%” (Clarín, 11/12). Además, y a pesar del aumento de la recaudación (¡y del enorme superávit del Anses!), desde 1998 la Prestación Básica Universal (PBU) está congelada en $ 200/230; ¡pero los pesos de hoy no valen lo mismo que los de 1998! A los jubilados se les paga como si esto fuera así, lo cual hace que el que hoy se jubila lo haga de entrada con un 25% menos.
Al mismo tiempo, la inflación sigue y este año ha llegado a un 15%. Con una jubilación mínima de indigencia ($ 390) y haberes no indexados, los jubilados ven esquilmados sus ingresos mes a mes.
Por su parte, las AFJP descorchan para brindar con champagne y bonos (sí indexados) el rescate que les hizo el bueno de K a principios de año. Todo esto mientras la Felisa y el K hablan de redistribuir los ingresos y demás blablabla. Si tuvieran vergüenza, se les debería caer la cara. Es que también en materia previsional el “setentista” Kirchner es un burdo copión de los “noventistas” Menem y De la Rúa.






