PO 1117 18/2/2010 Docentes

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La muerte de un burócrata

A fines de 2009, falleció César "Cacho" Zelarayán, secretario general de Atep durante más de 20 años. Zelayarán era, a su vez, el secretario de la CTA de Tucumán.

Zelarayán llegó a la conducción del gremio como consecuencia de la derrota de las grandes huelgas docentes del período 88-89. Él mismo se vanagloriaba de haber desempatado una asamblea masiva, como presidente de la misma, a favor de levantar una huelga de veinte días.

Apenas asumido, impulsó la modificación de los estatutos del gremio para suprimir las asambleas generales y establecer un régimen antidemocrático. Una política que la burocracia docente ha intentado aplicar con desigual suerte en distintos lugares del país.

Bajo su conducción, Atep se opuso a la Ley Federal pero no llevó adelante una lucha consistente contra la misma. Tampoco preparó a la docencia para enfrentar su aplicación. Cuando finalmente Tucumán adoptó la Ley, la docencia estaba desmovilizada.

En estos veinte años mantuvo un acercamiento a los diversos gobiernos provinciales sin importar su signo político. Su política llevó a una histórica reducción del salario docente y a la pérdida de importantes conquistas laborales.

En el año 2000, Atep vivió una ruptura. Un desprendimiento centroizquierdista intentó armar un sindicato paralelo (UDT), pero se limitó a un enfrentamiento de aparato y no pudieron terminar con su dominio.

En 2003, una importante autoconvocatoria docente se dio la tarea de echar a la burocracia. Pero las limitaciones del propio movimiento (principalmente la carencia de una vanguardia organizada) le impidieron consumar esa tarea.

Cacho fue el emergente de un período de reflujo de la docencia nacional, que él mismo ayudó a forjar y se esforzó siempre en mantener. Antes de morir, Cacho era plenamente consciente que ese período ya se había terminado definitivamente con las luchas de Salta, Neuquén, Santa Cruz y Río Negro. La docencia tucumana tiene un historial enorme y heroico de luchas y conquistas; era cuestión de tiempo que el potro se vuelva, de nuevo, inmanejable. Eso quería decir cuando insinuaba que la oposición gremial sería la próxima conducción del gremio.

Cacho se murió en los prolegómenos, no tuvo tiempo para verlo.

Tribuna Docente (Tucumán)