El gobierno ha aprovechado el receso vacacional para anunciar un decreto que defina que las actividades de los trabajadores de la salud son sensibles y que toda actividad que las afecte es pausible de sanciones. Paralelo a ello, ha removido directores que se mostraron conciliadores con los trabajadores durante el conflicto pasado y los directores, a su vez, están instrumentando diversas medidas de control disciplinarios. De hecho se ha procedido a desconocer la movilidad de los delegados autoconvocados y están presionando para impedir la realización de asambleas.
Todo esto implica un desconocimiento del acta-acuerdo firmado a finales del año pasado. Este desconocimiento del acta se hace extensivo a la hora de considerar el plan de desprecarización, en la medida que el gobierno está discriminando a parte del personal precarizado al que pretende dejar fuera de la planta permanente. Centenares de trabajadores del plan Nacer, los que cobran planes PEC o Jefes, planes comunitarios o ahora los Argentina Trabaja entran en esta política y el acta plantea el pase a planta de todos los trabajadores precarizados.
A la par de todo esto, los trabajadores están comprobando que los salarios sólo sufrieron pequeñas mejoras que la carestía ya ha devorado.
Crece el descontento
Las asambleas en los centros de salud, a pesar de que numeroso personal aún está de vacaciones, comienzan a ser nuevamente numerosas y combativas. De estas asambleas ha vuelto a surgir el reclamo de que se convoque al plenario de delegados mandatados interhospitalarios e incluso en algún caso la asamblea general para relanzar un plan de acción ante los atropellos del gobierno.
Frente a este escenario el sector de delegados que se identificó en el conflicto pasado con una política conciliadora con el gobierno está jugada a fondo a dar la espalda a este descontento, está bloqueando la convocatoria de los plenarios de delegados mandatados y, desde ya, a una asamblea general, sustituyéndolo por reuniones de delegados sin mandatos y por decisiones que toman algunos dirigentes en nombre del movimiento de manera irresponsable. Este sector cuenta con el apoyo de la dirigencia del Fesprosa y de la CTA, y están enfrascados en poner en pie un sindicato al margen de la preparación de las luchas que se vienen y al margen de la participación de las bases y todas las tendencias existente en el movimiento.
La tarea de la hora es poner nuevamente de pie al movimiento autoconvocado mediante la realización de asambleas que voten la inmediata convocatoria del plenario interhospitalario mandatado para resolver un plan de lucha por el efectivo cumplimiento del acta-acuerdo del año pasado y la convocatoria a una asamblea general para elegir paritario y votar el pliego de los trabajadores.






