PO 1114 7/1/2010 Sindicales

Salarios gráficos: el clasismo rinde

La presión salarial llevó al sindicato gráfico a reabrir negociaciones con las cámaras patronales. Pactaron migajas a velocidad express: una suma fija “no remunerativa” equivalente al 5% de cada categoría para noviembre y diciembre (150 pesos de promedio) y un 8% remunerativo hasta la apertura de la nueva negociación en marzo.

En las dos plantas de Interpack –asamblea mediante y con la disposición a ir un plan de lucha– la cosa fue muy distinta. Llegamos a un promedio de 500 pesos de refuerzo de aguinaldo y una cifra similar incorporada al conformado para cada mes del primer trimestre; el 8% resulta aplicado sobre el salario conformado total, de tal manera que los salarios de las dos plantas más que duplican el convenio gráfico.

Este resultado apenas representa una preservación del nivel de nuestros ingresos, pero nos sigue alejando de la masa empobrecida del gremio. Los trabajadores de Morvillo, basados también en la fuerza de su cuerpo de delegados clasista, obtuvieron una recomposición análoga.

El clasismo rinde en gráficos, como rinde en todo el movimiento obrero. Estas tres plantas, de gran tradición de lucha antiburocrática, marcan un camino en el gremio en todos los planos. Interpack I llegó hace un par de años a la huelga y, oportunamente, a la ocupación de la fábrica por un aumento de salarios.

Una prueba más: en Interpack I, horas después de la asamblea general que votó la propuesta salarial, la empresa intentó llevarse parte de una máquina y un paro del sector lo impidió.

Contra la idea de las “nuevas izquierdas” argentinas, de que la lucha no rinde, no sólo que rinde, sino que cuando se impone una correlación de fuerzas basada en ella, no hace falta siquiera ejercerla en cada ocasión. El sindicato gráfico, en cambio, entrega el salario y el convenio sin lucha desde hace 20 años.

Miguel Bravetti