El 29 de diciembre, los trabajadores de Editorial Colihue se encadenaron en las puertas de la empresa, ubicada en Díaz Vélez 5125, en reclamo por la reincorporación de los 14 despidos que realizó el dueño, Aurelio Benito Ramón Narvaja.
Narvaja, quien integra el grupo de intelectuales kirchneristas Carta Abierta, pretendió desarticular la organización gremial que estaban llevando adelante los trabajadores; primero, mediante intimidaciones y amenazas; y luego, con despidos.
Aunque el Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria que lo obligaba a reintegrar a los cuatro primeros despedidos, Narvaja no sólo la incumplió sino que despidió a otros diez trabajadores.
Un patrón “nacional y popular”.






