Dos días después de haber realizado esa farsa de Asamblea Universitaria, se convocó a la última sesión del año del Consejo Superior. Frente a la denuncia de la única consejera por la oposición, Mariela Solesio, que señaló que esta gestión de camarillas iniciaba su mandato con una crisis superior de legitimidad, los llamados decanos "progresistas" dejaron en claro que su ausencia en la Asamblea no debía interpretarse como una coincidencia con la acción de la Fuba.
El decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Aliaga, dijo que su bloque (que conforma con el decano de Sociales, Shuster) no había podido entrar a la Asamblea por la exclusiva responsabilidad de los estudiantes y que pretendían debatir y presentar proyectos, para lo cual la Asamblea no estaba habilitada. Agregó que, por la misma razón no habían podido presentar una candidatura (la de Shuster). El decano de Filosofía y Letras, Hugo Trinchero, que se apartó del bloque "progre", se sumó a la diatriba. Sin el menor temor al ridículo, denunció que le hacíamos el juego a la derecha, mientras él convalidaba a la derecha 'destituyente' de la UCR y del peronismo disidente. Sacando pecho hizo suya la frase de Hallú: "le logramos hacer la asamblea".
Ante semejante demostración de la centro-izquierda académica, la derecha se envalentonó: algunos, como el decano de Farmacia, se mofaron de la "democratización"; otros, como el de Ingeniería, compararon a los estudiantes con un "órgano enfermo" al que hay que extirpar. Los pulpos farmacéuticos y Techint, respectivamente, agradecidos.
Al final, el rector de la UBA repartió las invitaciones para el brindis de fin de año. Mariela Solesio, la consejera estudiantil de la UJS, pidió la palabra para rechazar el convite y denunciar que los estudiantes no festejan con los responsables de la privatización y de la destrucción de la universidad pública.






