Los trabajadores municipales de Salto son de los peores pagos de la provincia. Apenas si llegan a los 830 pesos de básico.
La intendencia de Brasca (Frente para la Victoria) y el Concejo Deliberante resolvieron a fines de noviembre un aumento del 60% de las tasas con el cuento de que de allí saldría el aumento para los trabajadores municipales.
Mientras mantienen los servicios privatizados y un verdadero andamiaje de sobreprecios, usan de excusa a sus trabajadores para justificar el aumento que pagará el conjunto de la población trabajadora. Pero lo cierto es que no ha habido ningún aumento a los municipales. Recién en febrero deberán pagar 200 pesos de suma fija.
No hay ninguna necesidad de aumento a las tasas en un distrito en el que no se muestran al control de los trabajadores las cuentas municipales y en el que las grandes fábricas como Arcor, La Anónima, Soychú, Pionner, Satusager gozan de los beneficios de exención impositiva de las leyes de promoción industrial de la provincia y municipales. En un distrito en el que el valor de la tierra de labranza es el más alto de la Argentina -por sus características de fertilidad. Con la actualización del inmobiliario rural ya se conseguirían los recursos que se necesitan.
En Salto está a la orden del día tomar la experiencia de los municipales de Coronel Suárez y salir a la lucha por un aumento salarial de emergencia y promover asambleas de vecinos contra el aumento de tasas, por el control de las cuentas municipales y por impuestos progresivos a las grandes empresas industriales y agropecuarias.






