"La lucha está allá, me voy para allá", se oyó decir a Jorge Di Pascuale y se volvió para Argentina. Pero las cosas estaban difíciles. En aquel diciembre de 1976, los secuestros y asesinatos eran moneda corriente. En su exilio en Venezuela, sin embargo, aquella oscura realidad de la que había huido parecía tan lejana que fatídicamente decidió volver.
En la madrugada del 29 de diciembre de 1976, el mismo día en que iba a cumplir 46 años, fue secuestrado por un grupo de tareas. Después de 33 años, tras una exhumación en el cementerio de Avellaneda, los restos de Di Pascuale fueron identificados y devueltos a su familia gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) (Clarín, 14/12), cerrándose una larga etapa de búsqueda para sus familiares y compañeros de militancia.
Di Pascuale era peronista. Comenzó como delegado en la Farmacia Franco Inglesa y en 1958, al calor de la resistencia, con tan sólo 27 años, se convertiría en el secretario general del Sindicato de Farmacia y, en 1960, en secretario de Prensa de las "62 Organizaciones Peronistas".
En las elecciones del 18 de marzo de 1962 es elegido diputado nacional por el peronismo, cargo que nunca pudo ejercer debido a que Frondizi anuló las elecciones. Entre 1961 y 1962, como secretario del Consejo Coordinador y supervisor del Peronismo, viaja a Madrid para entrevistarse con Perón, quien lo nombra delegado personal ante los países socialistas. En 1968, participa en la creación de la CGT de los Argentinos, aunque no acepta ningún cargo.
En la última etapa de su vida, Di Pascuale comienza un proceso de alejamiento con Perón y -junto con otros dirigentes como Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde, José y Raimundo Villaflor- se incorpora al Peronismo de Base (PB) y su brazo militar, las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Desde entonces luchará por la conformación de un movimiento de clase peronista alternativo a la conducción de Perón.
Según testimonios, se supo que Di Pascuale pasó por el centro clandestino de detención El Vesubio. Con la exhumación de su cuerpo, se coloca un eslabón más en la larga labor de restitución de la identidad de los miles de desaparecidos.






