PO 1108 12/11/2009 Sindicales

EXCLUSIVO DE INTERNET

Debate con los trabajadores de Fate: la ocupación de Ford y las luchas de los '80

La ocupación de la planta de Ford en General Pacheco, en 1986, fue motivo de debate entre los trabajadores de Fate. La discusión se produjo, precisamente, cuando los obreros de Fate hacen frente a la patronal, que promovió el desafuero y suspensión de un delegado, y a la burocracia del Pedro Wasiejko, cacique del sindicato del neumático y dirigente de la CTA.

Aquella pelea y las de hoy encuentran un hilo conductor directo. En 1986, cuando se produjo la ocupación de Ford, Alberto Piccinini acababa de ganar la seccional Villa Constitución de la Unión Obrera Metalúrgica. Enseguida impuso a los trabajadores de Villa la aceptación de la flexibilización laboral "para que no nos pase como en Ford". En esa conducta de Piccinini ya se vislumbraba el futuro de lo que hoy es la CTA, a la que pertenece Wasiejko.

Hace 23 años, la Ford despidió a una cincuentena de activistas. La respuesta fue la huelga con ocupación. El gobierno de Raúl Alfonsín envió una tropa de casi tres mil guardias de infantería, que desalojaron la planta por medio de una violencia que parecía inaudita en "democracia". Así terminaron 19 días de completo control obrero de las instalaciones: los trabajadores habían logrado poner a andar la línea durante unas cuantas horas al día.

El gobierno radical necesitaba esos métodos para imponer su plan de congelamiento salarial, resistido con una docena de ocupaciones obreras de grandes establecimientos industriales.

El Cuerpo de Delegados de Ford fue expresión de un movimiento que había convocado a una concentración el 1º de Mayo con tres mil obreros de la zona. Estaba, además, formulada la constitución de una coordinadora con los gráficos de editorial Atlántida, cuyo cuerpo de delegados (y minoría naranja en el sindicato gráfico) impulsaba decididamente esa alternativa de organización junto con la comisión interna de la metalúrgica Corni y otros agrupamientos antiburocráticos.

Ese cuerpo de delgados clasista de Atlántida -su planta estaba enfrente de la Ford- era producto de la victoria de la huelga de 1984 (en diciembre de ese año, la Naranja obtenía la secretaría adjunta del sindicato gráfico), y aún luchó once años más después de la derrota de la ocupación de Ford. Fueron años de grandes conquistas en Atlántida, incluidos los turnos de seis horas con igual salario, en una gesta que se prolongó hasta 1997, cuando el cierre de la planta fue respondida por los trabajadores con la ocupación de los talleres. Sobrevino entonces, como en la Ford once años antes, la represión violenta, ya en un cuadro de marcado aislamiento de la zona.

Aquellos '80

De un modo más general, todo eso formó parte de la transición de los años '80, que analizamos en nuestra convocatoria a la Conferencia Nacional del Partido Obrero. El final de esa transición no estuvo dado por la derrota de aquellas ocupaciones sino por el derrumbe de las nuevas direcciones de centroizquierda y del morenismo (Uocra, sanidad, metalúrgicos de Villa Constitución, docentes), adaptados a la conducción cegetista de Saúl Ubaldini y su programa de "los 28 puntos".

Después de la caída de la dictadura militar se produjo un enorme proceso antiburocrático contra los Moyano y los Barrionuevo de la época. Ese proceso se frustró luego de la traición a la gran Marcha Blanca de los docentes (1988), que jalonaba una histórica huelga general. El proceso político de surgimiento de nuevas direcciones sindicales fue entregado a la renovación peronista, que encabezaba Antonio Cafiero y terminaría de tributaria de Menem, quien, junto con José Manuel de la Sota y el propio Cafiero, integraba el trípode "renovador".

La organización de los trabajadores de Fate, según se reflejó en el debate sobre estas cuestiones, es la constatación viva de que la lucha por una nueva dirección se desarrolla en la CGT y en la CTA.

Los ejes de la Conferencia Sindical del Partido Obrero están hoy en el centro del debate político del activismo. Necesitamos luchar y sumar fuerzas para llevar cada lucha a la victoria, construir agrupaciones clasistas al calor del combate, para, con ellas, explotar la crisis de la burocracia sindical y del gobierno kirchnerista. Así se superan las limitaciones de las experiencias del pasado.

Luchemos por una nueva dirección del movimiento obrero.

Néstor Pitrola