PO 1106 29/10/2009 Obituarios

Ana de Once: una parte de la historia de la revolución socialista

Hace unas horas acaba de fallecer, a los 60 años, nuestra querida compañera Silvia Mónica Lewin, más conocida como Ana de Once. Víctima de una cruel enfermedad que enfrentó a lo largo de quince años y contra la que luchó con todo denuedo y valentía. Una compañera de gran personalidad, que siempre ejerció, naturalmente, roles de liderazgo en el medio que se movía.

En su adolescencia fue una estudiante ‘rebelde’. Se ‘aburría’ en el Colegio y organizaba bromas contra los profesores y los contenidos obsoletos de la enseñanza. Su vida dio un giro cuando al calor del período del Cordobazo se integró a Política Obrera, desde la militancia universitaria. Estudiante avanzada de Matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas, ingresó al PO con un grupo de militantes provenientes del Faudi (agrupación estudiantil del PCR).

Abrazó con inteligencia y fuerza las ideas del trotskismo. Y nunca más paró. Del movimiento estudiantil pasó al movimiento obrero, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Ayudó a formar los primeros núcleos docentes del Partido, en la defensa de los sindicatos independientes, contra la regimentación y burocratización de las organizaciones sindicales docentes.

Trabajó como empleada en la gran fábrica del vestido Sasoon, en Capital, donde rápidamente se destacó como organizadora, junto a otros militantes, de un importante sector de la vanguardia obrera. Con ellos desarrolló una gran – histórica– huelga en 1973, enfrentando ya el accionar reaccionario del peronismo con la vuelta definitiva de Perón, que se dedicó a perseguir a los sectores clasistas y combativos del movimiento obrero. Echada, entró a trabajar en la gran planta de Bagley (alimentación), en Constitución. Y, finalmente, en la fábrica textil Selsa, en el barrio de Patricios. Allí la sorprendió el golpe de 1976. Siguió su trabajo político-sindical clandestinamente. Cuando en septiembre de 1977, Gustavo Grassi, un compañero de PO que trabajaba en la misma fábrica fue secuestrado en la calle (junto a nuestro querido camarada Fernando Sánchez), la dirección del Partido decidió que no se presentara a trabajar, para que ella no fuera secuestrada. Pasó a la clandestinidad absoluta. Fue una de las compañeras que armó el aparato de organización del Comité Capital, bajo la dictadura militar. Integró innumerables direcciones partidarias (del Comité Capital, del Comité Nacional, de la Comisión de Organización, etc.).

En la clandestinidad, para mantener materialmente a su familia, comenzó a trabajar, a través de terceras personas, en empresas de publicidad. Luego se integró al activismo del Sindicato de la Publicidad, donde fue electa por sus compañeras delegada en varias oportunidades y delegada paritaria nacional por una Asamblea General.

En donde intervenía se destacaba: en los Encuentros Nacional de la Mujer (a los últimos ya no pudo ir), en el trabajo sobre el gremio telefónico, en el trabajo sobre los frentes hospitalarios de la Capital, etc. Donde más resaltó fue cuando puso en pie el famoso local de Once, el más obrero de toda la Capital, y cuando organizó la Agrupación Sindical Independiente de la Sanidad (ASIS), la agrupación clasista del PO. Así intervino sobre el Hospital Francés, el Centro Gallego y otros numerosos hospitales y laboratorios de este gremio. Era respetada por las otras corrientes de oposición (e incluso por la burocracia del gremio). Hace unos años, cuando salió de una de sus internaciones y fue con bastón a la puerta del Sanatorio Mitre, que estaba en lucha, fue recibida con un aplauso por todo el activismo de diversas corrientes, incluso adversarias. Es que todos reconocían su carácter fuerte y frontal (no bruto, ni tampoco calculador, sino auténtico y leal). Su palabra era sinónimo de verdad en los frentes que militó. Volvió a su casa turbada por ese homenaje: no entendía lo que para ella era una realidad cotidiana. El ‘argentinazo’ la encontró al frente de la Asamblea Popular de San Cristóbal, de la cual fue elegida delegada para los plenarios interasamblea.

Defendía causas ‘perdidas’ –si las consideraba justas– contra la ‘corriente’. Era incondicional y ultragenerosa con sus compañeros y con su Partido, al que defendió con uñas y dientes. Estuvo en todos los congresos del PO, en dos de ellos (el XVI y el XVIII) como invitada, porque la enfermedad la había alejado circunstancialmente. De una integridad pocas veces vista, tanto como militante, como compañera, como madre; no pudo desplegar por completo sus dotes de abuela porque ya estaba fuertemente enferma (en un supremo esfuerzo se levantó de la cama para ir a la maternidad a conocer a su última nieta –Ana– en septiembre último). De una exquisita cultura, amante de la poesía (su memoria tenía presentes decenas y decenas de poemas) y del teatro. Su conocimiento del francés y del inglés la relacionó con la problemática de la IV, en los congresos internacionales en los que pudo participar.

Escribir su biografía ayudaría a que las nuevas generaciones reconocieran una época y una experiencia fundamental para los revolucionarios argentinos. Su ausencia de la actividad sistemática en los últimos dos años, seguramente hizo que muchos nuevos compañeros no llegaran a conocerla. Pero los que la conocieron –en la Clínica era un sinfín de compañeros que pasaban a visitarla, a darle fuerzas– saben que era una de las águilas de la revolución.

Irremplazable. Las nuevas generaciones militantes del Partido, han profundizado el camino que ella ayudó a abrir.

Rafael Santos

Comentarios

ana

No fui ni soy militante del PO,solo me unio un lazo familiar no directo a Silvia,pero al enterame de su partida,me conmovio que quesiera plasmar lo que siento por ella.Realmente fue un ejemplo de lucha para las clase obrera,donde levanto la bandera de justicia social,donde dio todo,y desde donde sera un ejemplo para los cuadros venideros.A los familiares mis condolencias,HASTA LA VICTORIA FINAL!

A UNA REVOLUCIONARIA EJEMPLAR

Si Ana amaba la poesía, la poesía la amaba a ella, porque ese es el "destino" de esta unión inevitable entre poesía y revolución, ya que están hechas de la misma fuerza vital: la persecución irrenunciable de la libertad. Porque la recuerdo con toda simpatía, le envío humildemente este poema, que bien puede estar dedicado íntegramente a su memoria de revolucionaria inclaudicable. TURBIÓN (DE NUESTRA PRÓXIMA REVOLUCIÓN) Corazón, indómate. Turbión — humareda de sangre. Que el amor no amaine al despuntar la victoria. Encierro, ábrete. Ciclón — tromba de cuatro mares. Que la vida se libre apasionada cantante. (1988) Alberto a. Arias

ANA

Querido Rafel Santos y amigos del PO. Estoy profundamente conmovido por la noticia del fallecimiento de Silvia (Ana). La ví el 1ro. de Mayo en la Plaza, ya muy enferma y quedamos en volver a encontrarnos. Lamentablemente un problema personal muy serio me impidió hacerlo, y ahora lo lamento muchísimo. Tal vez para no cargarme de una nueva angustia algunos compañeros no quisieron informarme del fallecimiento. La conocí a Silvia (Ana), en 1970/71, en Ciencias Exactas durante las luchas contra la penetración de IBM en la facultad, y en particular en la carrera de Computación Científica. Esa lucha duró todo un cuatrimestre y terminó con un gran triunfo, alejando de las cátedras a los Profesores/Funcionarios. Ella ya integraba la TERS, junto a Marcilon, Pablito, Lazaro; quienes participaron activamente en esa lucha. También estaban Gogo y Chelo, aún cuando no directamente en ese conflicto. Recuerdo el caso único, sin antecedentes, del ataque de la caballería a nuestra movilización en la Ciudad Universitaria, luego de finalizada una toma. Plena noche en la boca de lobo de Nuñez. En esa époco (Dictadura de Lanusse), nos movilizamos también con la Facu, viniendo desde Nuñez para gritar en el centro de la Ciudad, "ni palos ni picana, queremos a Viviana", por una compañera secuestrada clandestinamente por la policía, quién finalmente apareció, tal vez gracias a la ayuda de esa movilización. En el Año 82, la encontré junto a mi Sra. en el Hospital Francés, ambas embarazadas. Lo retengo como un hermoso recuerdo. Siempre abnegada, lúcida, penetrante. Para nuestro grupo, reivindicado como "independiente anti partido" que de hecho "dirigíamos" aquella movilización de Exactas, demasiado sectaria. Que quedó de aquellos independientes.? Algunos nos orientamos finalmente a otros espacios revolucionarios, que nos parecían más apropiados. La gran mayoría aprovechó la hola peronista, para acortar camino. Otros siguieron siendo "independientes". Silvia (Ana), en cambio, continuó su camino, inclaudicable, consecuente. Creo sinceramente que se fue, sin haber visto concretado definitivamente su esfuerzo; pero sí seguramente se ha ido con la satisfacción de ver a su Partido sin virajes, en un lugar preponderante entre las organizaciones. de izquierda. Les envío a todos un fuerte abrazo. Héctor de Urquiza.

Ana

Poco que agregar a las palabras de su cro. a quien vi sentado escribirlas con lagrimas en sus ojos , a breves instantes de cerrarlos con un beso. Consecuencia en ambos, en el pensar, decir y el hacer que habilito haber constituido una ejemplar grupo familiar. Decian que eramos como sombras, pues no podiamos estar separadas. Desde niñas compartiamos la rebeldia ante las instituciones, algunas veces me acompaño a misa (donde yo tenia que ir obligada) , asi como yo comparti con ella las palabras de algun rabino, cagandonos de risa ante sacerdotes y rabinos, las jerarquias eclesiasticas ya desde muy pequeñas, nos causaban repudio. Años mas tarde compartiendo cursos del Partido pudimos racionalizar ese sentimiento innnato,confirmando que nuestra intuicion juvenil no nos habia fallado. Fue por mi querida Silvia que me acerque a la TERS y en el año 1975, ingrese a la fabrica en la cual ella trabajaba , como operaria y juntas luchamos en la huelga, donde hostigadas por las AAA y la burocracia sindical de Mico, fuimos despedidas y ya en marzo de 1976, pasamos a la clandestinidad. Durante esos duros años, no pudimos vernos mucho, yo militaba en zona norte con Familiares de Desaparecidos, con nuestra amada Cata Guagnini y Silvia en zona sur.Esto no impidio, que cuando secuestraran y asesinaran a quien fuera su primer compañero, nuestro Marcelo Arias el 6 de marzo de 1978, me contactara para que cuidara a su bien mas preciado, en ese momento Pablo no llegaba a los 2 años, fueron pocos dias y despues durante un largo tiempo no pudimos vernos. Nos unia a la distancia la lucha por una sociedad diferente, la lucha por la justicia, la lucha revolucionaria. No se quien dijo, que hay gente necesaria y hay otra que es imprescindible, Siliva era imprescindible para la construccion del Partido. Estaba en los pequeños detalles, que a larga se constituyen el sedimento de los mas grandes. Su generosidad era infinita, no sabia de mezquindades ni de traiciones, por eso a algunos cros. tal vez le resultara obscecada e intransigente. Pero todo ello se compensaba con una entrega absoluta que solo su enfermedad pudo acallar. Se fue, rodeada del afecto de sus cros. y amigos, de su familia . Nunca la dejamos sola. En realidad, me equivoque, no se fue, esta conmigo y con todos los que la amamos y conocimos. Y vive y vivira en cada lucha que encabezan los trabajadores, los estudiantes, los oprimidos contra la burocracia, la burguesia y el imperialismo. ¡Hasta la victoria ! y a seguir su ejemplo, los ideales a veces tardan mucho en cumplirse, algunas veces no se cumplen, pero sin duda, iluminan el camino de la vida, como Silvia.

FALLECIMIENTO COMPAÑERA aNA

He llorado y estoy angustiado por el fallecimiento de Ana,tan querida y respetada,tan autenticamente luchadora.Milite con ella en el local de la calle Sarandi, en telefonicos,local unicamente de agrupaciones gremiales, luego nos trasladamos a once, me refiero a los años 1989 y 90 en adelante ,asi pude valorarla y construir el afecto, la amistad.Somos finitos es verdad siempre elevamos nuestro rechazo ante lo injusto y hoy mi protesta ante su muerte.Rafael me arroja una sucinta cronica de su vida y esta la accion,la coherencia de un revolucionario, sobre todo de un revolucionario mortal. /Ana,Ana trabajadora,madre,amiga ,compañera/ que poca cosa son mis lagrimas,mi angustia/ mi mochila cargada del setenta/ si no te volvere a ver, a escuchar tu voz/ a mirarte y expresarte mi cariño, compañera.

A la compañera Ana

No soy militante del PO, conocí a Ana hacia el año 1994, después de saldar mi militancia de años en el morenismo, reconociendo en el PO la corriente que saldaba esa crisis militante, con sus posiciones y su lucha. En varios momentos históricos en que me acerque a actuar junto al PO, en todos ellos volví a verla, como siempre en el mismo compromiso y pasión. La compañera Ana deja una "estela" tras de su intervención y sus acciones, aquellas que se bien se roconocen en pocos de cuantos hacen su vida con un único objetivo político por sentido, aquellas que arrastran a cuantos rozan mientras vence cada dìa las dificultades (aún de salud)...mientras nos muestra un camino en la acción.....como revolucionaria proletaria, el escalón más alto de la especie humana!!! Gracias Ana.... Daniel

Ana de Once

Nos a dejado una revolcionaria incansable, he tenido la suerte de conocerte, me acuerdo una vez que pase a buscar a mi compañera por tu casa, había que sacar un volante urgente por el conflicto en el francés, me ganaste para que pase el volante al word, lo imprima y diste la batalla para que me sume al grupo de compañe ...ros que lo repartian. Siempre me inspiraste admiración, me quedo con el saludo que me acerque a darte en la última marcha que te ví. Un abrazo para tu compañero y tus hijos.