PO 1106 29/10/2009 Internacionales

¿Este año en Jerusalén?

Israel se propone ocupar la Explanada de las Mezquitas

En un giro drástico en el proceso de judaización de la zona palestina de Jerusalén, legisladores del Likud (partido de Netanyahu) y otros grupos de extrema derecha están llamando a “ocupar la zona para reconstruir el Templo” (que supuestamente se ubicaba en la Explanada de las Mezquitas). Hasta ahora, el “proceso de judaización” consistía en el hostigamiento de la población, demolición masiva de casas palestinas, el veto a nuevas construcciones, el apoderamiento de las viviendas por los sionistas y el acoso a los comerciantes árabes.

Desde hace un mes, Jerusalén Este se encuentra totalmente militarizada y los palestinos denuncian que el gobierno sionista “está montando una operación a gran escala para ocupar la Explanada” (IPS, 26/10), tercer lugar sagrado del islam. Policías israelíes y “voluntarios” sionistas reprimen violentamente las manifestaciones de jóvenes palestinos y se ha prohibido que los menores de 50 años vayan a las mezquitas. El domingo pasado, 7.000 policías ocuparon la Ciudad Vieja y “tomaron por asalto” (Reuters, 25/10) la mezquita de Al Aqsa, repleta de fieles. Entre los detenidos está el ministro para los Asuntos de Jerusalén de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Hatim Abdel Qader y el líder del Movimiento Islámico Israelí, un partido árabe de Israel. Los enfrentamientos se originaron en setiembre, cuando judíos religiosos travestidos de turistas franceses, fuertemente custodiados por la policía, avanzaron sobre la Explanada.

Hace nueve años, una provocación similar de Ariel Sharon desató la segunda Intifada. Los jóvenes que enfrentan hoy a la policía son aquellos que los sionistas llaman “árabes israelíes”, o sea los palestinos con ciudadanía israelí, calculados en un millón y medio de personas. En una entrevista con el Jerusalem Post, Netanyahu blanqueó nuevamente su política de limpieza étnica fronteras adentro. “Israel es un Estado judío, no es un Estado binacional – explicó. Es la patria de cualquier judío. Y existe un amplio consenso en que el problema de los refugiados palestinos debe ser resuelto fuera de las fronteras del Estado de Israel.” Pero aquí no se trata de refugiados sino de la expulsión de los árabes israelíes: “Los judíos vienen aquí y los palestinos se van. Ésa es la base de la solución,” dijo.

Elecciones palestinas

En ese contexto, Hillary Clinton le informó oficialmente a Obama que las negociaciones por la paz están estancadas. Ni falta que hacía. En un intento de cerrar la crisis en sus propias filas, divididas por su fallido intento de postergar la discusión en la ONU del Informe Goldstone, el presidente proimperialista palestino, Mahmud Abbas (Al Fatah), amenazó a Washington con dimitir si no avanza el proceso de paz y no se frena la construcción de asentamientos. Ni sus voceros le creían (EFE, 27/10). Alcanzó con un apriete de Obama para que el supuesto renunciante convocara a elecciones para enero en Cisjordania, Gaza y Jerusalén. La decisión fue repudiada por Hamas y otros siete grupos palestinos: “La convocatoria es un golpe destructor a los esfuerzos de reconciliación interpalestina y una rendición de la ANP a la presión israelí y estadounidense”. Las conversaciones de “reconciliación” entre Al Fatah y Hamas, promovidas por Egipto, ya se habían suspendido cuando Abbas intentó postergar la discusión del informe Goldstone.

En semejante cuadro, Obama tuvo que remontarse a 1994 y desempolvar los acuerdos de paz entre Israel y Jordania de ese año, para confirmar que las negociaciones de paz que promueve no se han roto: “El tratado entre Jordania e Israel muestra que la paz siempre es posible”, suspiró. Es que Obama “se postuló a la presidencia como la antítesis de Bush, pero dirige toda su política exterior como si fuera Bush” (Stratfor, 25/9).

Olga Cristóbal