Mujica ganó la primera vuelta con el 47% de los votos, contra un 28,5% de Lacalle (Partido Nacional) y 16,6% de Bordaberry (Partido Colorado). Tanto el FA como el Partido Nacional retroceden respecto a las elecciones precedentes. El desprendimiento del FA, Asamblea Popular, se derrumbó de 36.000 a 14.000 votos.
Si bien Mujica sacó casi 20 puntos de ventaja, no alcanzó el objetivo planteado de evitar el balotaje. Aunque ganó la mayoría en el Senado, aún no está definido si la logrará en Diputados.
El Frente que Amplió la concentración del capital
Bajo el gobierno de Tabaré Vazquez, la inversión extranjera se multiplicó: el promedio anual fue de 2.000 millones de dólares contra 283 millones, promedio, del quinquenio precedente. El corresponsal de Clarín da cuenta de una enorme concentración de capital en todas las ramas de la economía, que interpreta como una acentuación de la vulnerabilidad de Uruguay frente a la volatilidad de la crisis mundial. Como sea, el FA presidió la expropiación de la pequeña producción con relación a la grande y una considerable disminución de la autonomía nacional.
No está nada mal para un gobierno progresista y de izquierda, porque además tuvo lugar en un cuadro de estabilidad política impresionante. En las vísperas de las elecciones la cotización de la deuda pública uruguaya había llegado a su punto más alto desde el pozo que provocó la crisis mundial, o sea que los llamados inversores votaron con su plata por el FA 72 horas antes de los comicios. La tesis (oportunista) de que un gobierno centroizquierdista, de colaboración de clases o ‘kerenskiano’ es el anticipo de la revolución social, quedó nuevamente invalidada. Sin una adecuada conciencia de clase en las masas y sin un partido revolucionario, incluso un gobierno tupamaro puede convertirse en la antesala, primero, y en el instrumento, después, de una estabilidad política beneficiosa para el imperialismo. El FA se tomó un largo periodo para domesticar a los explotados de la otra orilla, y por ahora gobierna gracias a este capital acumulado. De todos modos, para imponerse en el balotaje, el FA volverá a necesitar el voto de los uruguayos en el extranjero. Este hecho plantea una interesante paradoja: la izquierda expatriada que vota por el FA, no retorna al país porque las condiciones sociales, bajo su propio gobierno, no se lo permiten.
Mujica
Sin embargo, la asimilación del gobierno de Tabaré al gran capital opera como un factor de crisis. Fue un síntoma de ello el desprendimiento de Asamblea Popular, que no pasa de un frentismo vergonzante, y que, de todos modos, ha fracasado. Otro síntoma es la candidatura de Mujica, que obedeció a la necesidad de contener este principio de dispersión. Mujica, de todas maneras, evitó la ruptura del FA luego de pactar su programa de gobierno con el candidato a vicepresidente, Danilo Astori, un férreo partidario del libre comercio con Estados Unidos. Con un discurso de fin de campaña llamando a la “unidad nacional”, incluso a colorados y blancos, Mujica se encargó de ratificar la orientación contrarrevolucionaria del FA.
Caducidad
Las elecciones presidenciales se desarrollaron simultáneamente a dos plebiscitos: el primero, por el derecho al voto de los uruguayos en el extranjero y, el segundo, por la caducidad de la ley de amnistía a los militares de la última dictadura. La anulación de la caducidad fue apoyada, el 20 de octubre pasado, por una movilización de 100.000 personas. Los principales candidatos hicieron lo imposible por no instalar el tema. El mismo Mujica señaló que quería la caducidad para saber la verdad y no para meter preso a nadie; Astori es un enemigo jurado de la anulación. Este ninguneo a la anulación de la caducidad por parte del FA fue recogido por la derecha, que dejó en ‘libertad de acción’ a los votantes. Se trató de un pérfido ‘pacto de caballeros’ para no torpedear la ‘unión nacional’ que tanto gratifica a los partidos del sistema. En estas condiciones, la anulación no obtuvo la mitad más uno necesaria para reanudar los juicios a los militares. El conteo de votos fue naturalmente tramposo: al sí no se le opuso un “no” sino que se contaron como negativos todos los sufragios que no incluían la boleta del “sí” (o sea que se sumaron al “no” los impugnados y en blanco). Frente a esta pseudo derrota del “sí”, Astori se apresuró a reclamar el respeto a “la voluntad popular”.
Perspectiva
Los golpes que la crisis mundial ha asestado a las masas uruguayas se han visto neutralizados, en su conjunto, por las ventajas ofrecidas a la exportación de productos agrarios, en especial la soja, y el papel cumplido hasta ahora por Brasil, que ha tolerado la constante revalorización de la moneda. Pero no es esto lo que dominará bajo el gobierno de Mujica, cuando la crisis mundial comenzará a manifestarse en la crisis del sistema monetario internacional y en la guerra comercial. De todos modos, la crisis del capitalismo no resolverá la crisis de dirección de las masas uruguayas, que es de naturaleza política. La crítica a la colaboración de clases del gobierno del FA y a su condición de correa de transmisión ‘popular’ del imperialismo, es la condición para sacar a los explotados de esta terrible impasse.






