PO 1106 29/10/2009 Internacionales

La Otan regentea el narcotráfico

El 80% de la heroína que se consume mundialmente viene de Afganistán. Este es el único punto en el que puede encontrarse una diferencia entre el Afganistán gobernado por los talibán y el gobernado por la Otan. Los derechos de las mujeres, por ejemplo, siguen tan pisoteados ahora bajo el mandato de la Otan como cuando gobernaba el mullah Omar.

Bajo el régimen de los talibán, el cultivo de la amapola (base del opio y de la heroína) había caído drásticamente. Pero con el ingreso de las fuerzas de la Otan ha tomado impulso la expansión de estos cultivos, regenteados por los “señores de la guerra” aliados a los yanquis y los propios oficiales de las fuerzas de la Otan. El Estado afgano esta construido sobre esta base social y económica. Es un negocio que rinde entre 120 mil y 190 mil millones de dólares anuales, monopolizados por los “señores de la guerra”.

Estudios de las Naciones Unidas (de 2006) no pudieron ocultar que la producción de opio aumentó un 3.200%: de 185 toneladas en 2001, con el talibán, a 6.100 toneladas en 2006, con la Otan. Y esto ha seguido aumentando.

Obama retomó el verso de la lucha contra el narcotráfico, que sería fuente de financiamiento de la guerrilla talibán. Pero Afganistán es un “narco-Estado”. Ahmed Viali Karzai, hermano del presidente afgano y gobernador de la provincia de Kandahar, es uno de los más implicados. Los gobernantes de la Otan se excusan: dicen que en este último año, la superficie cultivada de amapola cayó un 22% y la producción de opio un 10%. El País (3/9), de Madrid, los deja en ridículo cuando informa que esta reducción no es más que una simple “autorregulación de los productores de opio, que sólo tratan de frenar la producción para elevar el precio de la heroína en el mercado mundial”.

Rafael Santos