Los compañeros de la UJS/Secundarios de la Capital están llevando adelante un firme trabajo de agitación, propaganda y organización hacia el movimiento estudiantil secundario y la juventud, de cara al Congreso Nacional de la UJS el 21 de noviembre.
La campaña incluye la agitación en decenas de colegios, con el afiche y la declaración de convocatoria, citas y reuniones con activistas estudiantiles y agrupaciones, recorridas por barrios y un plan de charlas en colegios y en varios locales partidarios. Desde los barrios de zona sur hasta el centro porteño instalamos la convocatoria a la organización socialista de la juventud.
El movimiento estudiantil secundario atraviesa un relativo estancamiento. En la mayoría de los colegios la iniciativa la tienen las autoridades que impiden la organización de los centros de estudiantes. Cuando no pueden impedirlo, intentan mantenerlos bajo su tutela. Es una lucha crucial por el control de los colegios. Macri quiere valerse de todo un cuerpo de supervisores y directivos que respondan sin cuestionamientos a su política y, así, aplicar las medidas represivas contra docentes y estudiantes que luchan contra el deterioro de la educación publica. Hay que poner en pie centros de estudiantes que impulsen la lucha por las reivindicaciones más sentidas. La lucha por la independencia de los centros con respecto a las autoridades es una lucha central en esta etapa.
El derrumbe educativo en la Ciudad no es una simple metáfora. Cualquier docente o estudiante puede contar la degradación absoluta en la que ha caído la escuela secundaria: no hay reformas edilicias, se reducen las becas y las viandas, y se preparan mayores ajustes presupuestarios. La desvalorización de todos los títulos de medias provoca que hoy la secundaria no aporte en nada a las posibilidades sociales o laborales de la mayor parte de la juventud.
Los derechistas del gobierno se basan en esta situación para culpar a los jóvenes de la barbarie de los colegios y reforzar la regimentación y la represión. Los pseudo-progresistas K y los centro-izquierdistas aceptan este argumento y le oponen escuelas que puedan contener socialmente a los chicos con actos de caridad o asistencialismo. Hablan de la falta de políticas estatales, del mismo modo que hablan de ausencia del Estado en los barrios donde el paco y la delincuencia destruyen la vida de los jóvenes.
Por lo tanto, la juventud no es culpable de esta situación. El llamado de la UJS en este Congreso Nacional es a desarrollar una organización socialista de la juventud que impulse la organización y la lucha por sus reivindicaciones en los colegios y en los barrios. Una organización conciente de que la lucha por concretar nuestras reivindicaciones exige una transformación social, acabar con el capitalismo y su Estado y sustituirlo por un gobierno de trabajadores para acabar con la explotación social.






