Se han cumplido cinco años de la represión y los despidos en el gran taller gráfico que tiene el Grupo Clarín en Pompeya. Un antecedente nefasto de militarización de una fábrica por parte del gobierno K, que hoy se repite en Kraft.
Luego de cuatro días de huelga obrera, por salario, cumplimiento del convenio colectivo y contra el régimen carcelario que se estaba imponiendo en la planta (cámaras, cacheos, seguimiento de delegados con seguridad privada), el 2 de setiembre de 2004 la planta fue invadida con un operativo de 500 efectivos policiales que incluyeron la montada, infantería, el grupo Halcón, camiones hidrantes y helicópteros.
En aquel momento, el kirchnerismo estaba en su fase ascendente y en plena etapa de cooptación, pero los obreros gráficos "cobramos" igual. Lo que tuvo de "nacional" y popular aquella garroteada es que en aquel momento Néstor no actuó por cuenta y orden de la Embajada yanqui sino del "grupo" Clarín. El cuento de la lucha contra el monopolio y por la libertad de prensa que se lo cuenten a otros.
La CGT -presente en aquel momento a través de Piumato- y la burocracia gráfica, contra la posición de la Lista Naranja, llamaron a levantar la medida en nombre de las "garantías presidenciales". Al otro día tuvimos 120 despidos, incluidos los delegados y congresales. La burocracia jamás llamó a retomar la medida ni a realizar acción alguna. Se llevó la cuestión a un largo desangre con dos meses de una "conciliación voluntaria" en el Ministerio de Trabajo, en la que la empresa reincorporó unilateralmente a poco más de 50 compañeros (previa firma de un acta draconiana de "arrepentimiento") y dejó afuera a otro tanto y a todos los representantes gremiales.
La represión en AGR fue parte de un giro represivo más general de los Nac&Pop, que abarcó en menos de una semana una represión brutal en la Plaza de Mayo, el desalojo de los piqueteros en Termap (Sana Cruz), de los obreros de la Firestone, y de los trabajadores que ocupaban la farmacia Franco Inglesa.
Un reciente fallo que dio por tierra con el intento de Clarín por penalizar el ejercicio de aquella formidable huelga, y ahora la gran lucha de Kraft, han puesto nuevamente sobre el tapete el reclamo de reincorporación de los representantes gremiales de AGR que aún seguimos luchando por la reinstalación, se ha reactivado la causa laboral en la que se trata el tema y se comienza a hablar de la posibilidad de una medida cautelar en ese sentido.
Ayer AGR y hoy Kraft desnudan el carácter antiobrero de los "nacionales y populares", ponen de relieve la necesidad de acabar con la burocracia sindical y nos llaman a defender la lucha por la reincorporación de todos los delegados y activistas represaliados por luchar en Kraft, en AGR y en todas las fábricas del país.






