Estados Unidos e Israel, en una actuación coordinada, están poniendo a punto los dispositivos políticos y militares para lanzar en un futuro cercano un ataque militar contra Irán. Esta es la conclusión que presenta el servicio privado de inteligencia Stratfor a dos informaciones “filtradas” –de manera “deliberada” y “coordinada”– por los servicios de ambos países.
La primera de ellas –atribuida a los norteamericanos y publicada en The New York Times– revela un informe de la IAEA (el organismo de la ONU que supervisa el desarrollo nuclear) que indica que Irán está mucho más avanzado en su programa nuclear de lo que la propia IAEA evaluaba hasta el presente.
La segunda –publicada en un diario británico y atribuida a los israelíes– informa que el propósito de la publicitada “visita secreta” de Netanyahu a Moscú fue entregarle al gobierno ruso la lista de científicos e ingenieros nucleares rusos que se encuentran trabajando en el programa nuclear iraní.
“Los israelíes y los norteamericanos esperan que los iraníes se convenzan de que enfrentan una guerra y que los rusos comprendan que enfrentan una masiva crisis en sus relaciones con Occidente” (ídem).
La publicación reconoce que la información brindada por Netanyahu a Putin-Medvedev “compromete los métodos y recursos israelíes en Irán. Esto significa que los israelíes ya no consideran esencial la preservación de su operación de inteligencia en Irán (...) La conclusión es que los israelíes (...) esperan una resolución en un futuro muy cercano” (ídem).
Stratfor destaca, sin embargo, que “por sí misma, Israel no puede obtener superioridad aérea, suprimir las defensas anti-aéreas, atacar el número suficiente de sitios e intentar neutralizar la capacidad de Irán de colocar minas y lanzar misiles contra los barcos en todo el Golfo Pérsico” (Stratfor, 28/9). Si deja actuar a Israel, Obama se verá obligado de cualquier manera a entrar en guerra. Pero Estados Unidos no estaría en condiciones presupuestarias y políticas de librar dos guerras exteriores: la que los sionistas reclaman contra Irán y la que el alto mando norteamericano reclama contra los talibán en Afganistán. Por eso, Stratfor aconseja que “el mejor curso es atacar a Irán y retirarse de Afganistán”, donde la guerra ya está perdida.






