PO 1104 15/10/2009 Correo de lectores

Un nuevo galardón para el imperialismo

Todo premio Nobel, en particular los de literatura y la paz, traduce los intereses del imperialismo mundial.

Este año se dio un caso interesante, el “adelantamiento” del Nobel de Obama, quien sumido en una profunda crisis internacional, probablemente no hubiera “merecido” en 2010 semejante reconocimiento.

El empantanamiento de la invasión en Afganistán, la crisis iraquí, iraní y palestina, la presencia de la inefable Guantánamo, el desembarco de las nuevas cinco bases en Colombia y el apoyo al golpe hondureño, pusieron de manifiesto la verdadera orientación social del gobierno de Obama.

El jurado noruego no anda con vueltas a la hora de premiar asesinos. El ejemplo más nauseabundo lo encarna Henry Kissinger, director de la CIA y mentor de las dictaduras latinoamericanas, quien recibió su nobel en 1973.

Los demócratas cuentan varios ganadores, entre ellos Jimmy Carter y Al Gore, vice de Clinton, que envió a la Otan al mayor bombardeo que haya recibido el continente europeo sobre los balcanes en toda su historia.

Los “comunistas” también tuvieron lo suyo. Mijail Gorbachov fue galardonado en 1990, en el marco de la Perestroiska, como un saludo a la restauración del capital impulsada por la burocracia del Kremlin.

La negociación reaccionaria entre los golpistas hondureños y Zelaya contará ahora con un nuevo premiado. A Oscar Arias (Nobel de Costa Rica) se le sumó un progre afronegroide.

Los derechos de los hondureños y la paz mundial no serán garantizados por los representantes del capital. Sólo la solidaridad internacional de los trabajadores, poniendo en pie sus organizaciones de clase y conquistando el gobierno obrero y campesino, pueden terminar con las desigualdades y genocidios de los explotados del planeta.

Matias De Iuliis - PO Medicina-UBA