PO 1103 8/10/2009 Sindicales

El 'mal menor' de Moyano y Recalde

Moyano está preocupado por el conflicto de Kraft, pero no por los trabajadores sino para “impedir que se esmerile la imagen del gobierno” (Diario Gremial, 6/10). Por eso puso a Recalde como su “dama” en el ajedrez de la ‘mediación’. Pero para uno y otro la derrota de esta lucha es el ‘mal menor’, porque la reincorporación de todos los trabajadores y de toda la interna sería un golpe mortal para la burocracia. Si no fuera así ya hubieran puesto a los camioneros a bloquear la planta –como hicieran con los supermercados en su momento– o llamado a un paro de 24 horas. Para ocultar su hostilidad a esta lucha, Moyano sacó de la galera una tesis más propia de los ‘intelectos’ de Carta Abierta, a saber: que “el conflicto es funcional, no hay duda, al clima de conflicto social”, cuyo obvio fin es impedir la sanción de la acariciada ley audiovisual. Esta ley busca kirchnerizar los medios con el apoyo de los pulpos telefónicos y los capitalistas como Eurnekian, Werthein, Slim (donde, al final de cuentas, siempre habrá un lugar de privilegio para Clarín). El ‘sindicalista’ Moyano ve todo un mérito en “que el gobierno de Scioli hubiera impedido el corte de Panamericana el viernes pasado sin que se produjera represión alguna” (ídem). Si los ‘intelectos’ K tuvieran un mínimo de honestidad, deberían denunciar este planteo como una apología de la represión, que no deja de ser tal cuando el cana que esgrime amenazante su arma no acaba de asestársela al trabajador que lucha. La CGT se coloca como “mediadora” después de haber dejado que la represión y la ocupación militar de la planta hicieran su trabajo ‘higiénico’.

El Diario Gremial titula bien la nota: “Moyano interviene para contener los piquetes”, y recuerda que días antes de la represión se refirió a los obreros de Kraft como “sectores radicalizados”.

Un objetivo reaccionario

No necesitamos una CGT de mediadores, sino una CGT que despliegue la organización de la clase obrera en la lucha. Moyano y Recalde se han pronunciado por la reincorporación a la planta de la interna a la que la patronal veda el acceso, porque así lo establece la legislación sindical. Pero no dicen nada de los 86 despidos y 36 suspensiones, o sea que pretenden que la interna recupere su lugar (siempre que la Justicia lo acepte) haciéndose cómplice de la expulsión de los activistas de la empresa y de numerosos trabajadores. No habría que descartar que, como ocurriera con petroleros, pretendan que se firme una cláusula de ‘paz social indefinida’. Los burócratas y abogados K tienen una gran experiencia en la ‘gestión de conflictos’: por estos días están liquidando a Mahle y Paraná Metal, luego de haberlas sometido a un desgaste de promesas favorables durante larguísimos meses.

¡Por la reincorporación de todos los compañeros!

¡Que la CTA y la CGT llamen a un paro general!

N.P.