PO 1101 24/9/2009 Internacionales

El Pentágono choca con Obama por Afganistán

El informe del General Stanley A. McChrystal, comandante militar de las fuerzas norteamericanas en Afganistán, abrió una gruesa crisis política en los más altos escalones del Estado norteamericano. “El informe de los militares provoca una ruptura”, titula a toda página The Washington Post, 22/9).

Luego de asegurar que Estados Unidos enfrenta la perspectiva de una “derrota humillante”, McChrystal reclamó la elevación del número de soldados en 40.000 efectivos. Actualmente cuenta con 62,000 soldados a su cargo... además de bombarderos pesados B1, aviones de combate F15, F16 y F18, helicópteros Apache, artillería pesada, tanques, radares, aviones no tripulados, bombas de fragmentación, de fósforo blanco y espionaje por satélite. Con ese enorme poder de fuego, el ejército norteamericano no ha podido derrotar a los talibán... aunque se las ha ingeniado para masacrar a la población civil en innumerables ataques aéreos.

En marzo, Obama anunció una “nueva estrategia” para llevar adelante la guerra, públicamente apoyada por el Pentágono. Los voceros del presidente anunciaban que Obama pretendía “ganar las mentes y corazones” de los afganos, destinando más recursos a la “reconstrucción de la economía” (The Washington Post, 1/7). Para llevar adelante esta “nueva estrategia”, Obama designó como comandante en jefe a McChrystal, que había dirigido en Irak un grupo de “operaciones especiales” conocido como “los asesinos de Cheney” (ICH, 4/7). Todo esto ha fracasado, según McChrystal.

Todo esto cambió radicalmente, informa el general, como consecuencia de la “mayor sofisticación” de los ataques de los talibán (lo que ha provocado un número creciente de bajas norteamericanas), del masivo fraude montado en las elecciones presidenciales de septiembre y de la caída del apoyo interno a la guerra en Estados Unidos.

La cosa va en serio. “Lo que más llama la atención del informe –dice el corresponsal de The Wall Street Journal– es la urgencia” (22/9).

Pese a la exigencia de su general, Obama y sus asesores civiles no están dispuestos a darle curso rápidamente. “Antes de enviar tropas, dijo Obama en público, tenemos que volver a revisar la estrategia”. Ahora, los “consejeros civiles” del presidente proponen dejar de lado cualquier intento de “reconstruir el Estado y la economía” de Afganistán para llegar a un acuerdo de “cese del fuego” con los talibán (The Washington Post, 22/9).

El jefe del Pentágono, Robert Gates, prohibió a McChrystal presentar oficialmente su informe (para no poner a Obama ante la alternativa de rechazarlo). Ni lento ni perezoso, el general “filtró” su informe a la prensa, mostrando las gruesas divergencias que enfrentan al presidente con el generalato.

Obama enfrenta una crisis de conjunto. “La decisión de Obama es complicada por una creciente división política interna (acerca de la ley de salud) y la falta de garantías de éxito en cualquiera de las opciones que elija. Un observador, caracterizando el dilema del presidente como extremo, explicó: ‘Puede enviar más tropas y terminar en un desastre, y entonces destruirá al Partido Demócrata. O puede no enviar más tropas y terminar en un desastre, y los republicanos lo acusarán de perder la guerra” (The Washington Post, 22/9).

L.O