No constituye ninguna sorpresa para los lectores de Prensa Obrera el actual descalabro de la Selección nacional. Alertamos sobre ello, punto por punto, en nuestra nota “En las manos de dios” (Prensa Obrera Nº 1.062) que la asunción de Maradona estaba signada por la más grande de las demagogias y por una improvisación absoluta en todos sus pasos.
Lo que vino después fue simplemente el resultado de esta improvisación. Una sucesión de derrotas, algunas humillantes como la de Bolivia; un recambio de decenas de jugadores, un equipo sin ninguna línea de juego, citaciones absolutamente antojadizas a jugadores sin ningún tipo de experiencia internacional, el despido de Riquelme y un técnico que cita a todos sus amigos a compartir “su seleccionado”.
Las decisiones de Maradona llegan a rozar el absurdo; por ejemplo, al convocar a jugadores que, en el Mundial, estarán arriba de los 35 años, como el “Bichi” Fuertes, Schiavi y Palermo. Entre los posibles seleccionados también está, en “lista de espera”, el “Burrito” Ortega.
El llamado “cuerpo técnico” de Maradona es una farsa. Mancusso, un amigo de correrías, sin ninguna trayectoria. Bilardo, que sí la tiene y siempre fue un obsesivo de la táctica y el entrenamiento en sus tiempos de técnico del seleccionado, se pasea por el mundo y no se mete en las absurdas decisiones de Maradona. En la jerga popular, Bilardo sólo está “robando” hasta que un nuevo resultado adverso termine con este “turismo aventura”. Es tal la improvisación que los jugadores de alguna experiencia mundial, con cierto temor, le han pedido al técnico “entrenar también a la mañana”, cosa que Maradona no hace simplemente “porque se acuesta tarde”. Las derrotas ante Brasil y Paraguay, aunque duelan mucho a los hinchas, confirman que al fútbol no se gana con la “camiseta”, ni eligiendo la cancha ni con la exacerbada “motivación” que promete Maradona.
La Selección argentina, en el mejor de los casos, clasificará para el Mundial con el agua al cuello. La aventura Maradona técnico está llegando a su fin, como está llegando a su fin la demagogia que realizó el gobierno con su contratación. La AFA “estatizada” por el gobierno nacional, depende más que nunca de las decisiones políticas. Y el gobierno ya tomó nota del malhumor popular contra Maradona.
La Selección tiene un plantel de jugadores que pueden participar honrosamente en un Mundial. Necesita un técnico en serio, con un equipo de colaboradores en serio, que puedan plasmar una idea futbolística.
La contratación de Maradona ya se ha transformado en un búmeran. La Selección argentina hoy es “fútbol para nadie”. Si producto de esta demagogia se queda afuera del Mundial significará un golpe político muy fuerte al kirchnerismo. ¿Quizás el empujón final?






