El sábado 12 de septiembre abrió sus puertas el Centro Cultural Catalina Guagnini en el barrio de Belgrano. Ubicado en plena estación de Barrancas, el espacio lleva el nombre de una gran militante del Partido Obrero, luchadora incansable contra el proceso militar y fundadora de Familiares de Detenidos Desaparecidos. En la actividad participaron numerosos vecinos, activistas y trabajadores del barrio y se destacó la presentación de la banda de percusión La Bombachita, alumnos y profesores de La Bomba de Tiempo. Así dimos inicio a un espacio de los trabajadores y artistas del barrio, que contará con talleres, charlas, cursos y actividades cotidianas.
Como no podía ser de otra forma, la inauguración de este nuevo local fue en sí misma un homenaje y una reivindicación de la vida de Cata, que va más allá del nombre del local. La huella de Cata es recorrida y extendida cotidianamente en cada actividad que emprende el Partido Obrero. En ese sentido, Marcelo Ramal, dirigente nacional del Partido, resaltó la importancia y el esfuerzo que ha significado la apertura de este nuevo local en la zona norte de la Capital Federal. Mientras los Kirchner hablan de derechos humanos y no hacen nada por la aparición con vida de Jorge Julio López y de otros tantos desaparecidos en democracia, por las víctimas de gatillo fácil y de las redes de trata, y mientras reprime a los trabajadores que enfrentan la crisis a lo largo del país, Macri y sus cómplices piden mano dura en la ciudad y arman una nueva policía, la Metropolitana, con desechos de la Bonaerense y la Federal.
Los trabajadores necesitamos una alternativa, una alternativa como la que Cata Guagnini buscaba sin freno. La apertura de este nuevo local es un paso más en esa lucha por ponerle un freno a los represores y sus encubridores.






