El martes 25, el gobernador de la provincia publicó, bajo la forma de una solicitada, una amenaza contra el pueblo de Salta que lucha. Ratifica lo que hace algunos meses reclamó a los jueces: que pongan mano dura contra el pueblo que sale a la calle.
El que llegó en nombre del cambio ha puesto en lugares claves del gobierno y la Justicia a los mismos que llevaron adelante la represión durante el gobierno anterior.
Urtubey ha llevado adelante una “política de negocios” más descarada aún que la de Romero.
Estafó al pueblo con el gerenciamiento privado de los hospitales públicos, lo contrario de lo que había prometido; siguió amontonando a familias en terrenos sin servicios, lo que lo pone fuera de la ley –a él en primer lugar.
El ‘joven’ Urtubey amenaza, porque no tiene respuestas: fue a Buenos Aires a pedir socorro contra el derrumbe fiscal de la provincia bajo su gestión, cuando la plata está aquí en los impuestos que no pagan los terratenientes y monopolios agrarios.
Lo que Urtubey ha hecho, en cambio, es echar a su Secretaria de Política Ambiental y ‘ordenar el territorio’ para que se deforesten otras dos millones de hectáreas para esos pulpos que no aportan un centavo.
Se ‘mostró’ con la Presidenta en Tartagal, pero hoy el pueblo norteño sigue sin casas y sin protección frente a próximas calamidades, mientras la plata se ha ‘deslizado’ en los bolsillos de los políticos del régimen.
Menos amenazas, joven gobernador y que devuelvan la plata.
Urtubey copia a Romero: oculta su incapacidad con amenazas.
Es un curioso gobierno ‘nacional y popular’ el que amenaza a los que luchan.
¿Así se prepara para las elecciones de finales de septiembre?
Las elecciones bajo amenazas equivalen a un acto de coacción y a una promesa de fraude.
La Justicia electoral debe tomar nota.
Si Urtubey se presenta como un clon de Romero, ¿no es claro que la disputa electoral entre ellos no tiene que ver con los intereses populares sino con sus intereses de camarilla?
El gobernador, en su edicto amenazante, junta a la izquierda con la derecha, ¿pero no es cierto que el sojero clerical Olmedo es de su mismo palo, integraron el mismo bloque y se reparten los mismos punteros?
¿Por qué se extraña, Urtubey, de que el pueblo luche cuando no ha dado ninguna solución en seis años, salvo para apañar ‘plenarios’ docentes en la madrugada para encubrir a Choque, armar una pseudoestatización del agua (por supuesto con medidores), defender a la Seabord Corporation contra los obreros de planta y cañeros, permitir la expulsión de aborígenes y campesinos, y reclamar la autorización para un mayor endeudamiento de la provincia, que pagaremos con menores salarios, peor educación y aún peor salud?
El gobernador, un romerista de primera hora y un kirchnerista tardío (se juntó a los K cuando les comenzó el ocaso), está en un callejón sin salida como el régimen que representa.
El Partido Justicialista es el último en la fila de los partidos tradicionales y prebendarios que se han desintegrado en la provincia.
Denunciamos al edicto del gobernador como un intento de criminalizar la protesta social y una amenaza a la democracia y a sus libertades.
Responderemos como lo estamos haciendo, con más lucha, más esclarecimiento, más organización.
Estamos luchando por una ley de expropiación de las 100 hectáreas de Pereyra Rozas, que están para la especulación inmobiliaria, para que se urbanicen con viviendas de acceso universal.
Lo mismo queremos que se haga con los grandes terrenos urbanos.
Hemos presentado un proyecto de ley para que los terratenientes sojeros paguen impuestos como se debe, sobre el precio de mercado de la tierra, y con esos fondos financiar la infraestructura habitacional, educativa y sanitaria.
Los salteños estamos curtidos por dos siglos de luchas contra amenazas y contra agresiones.
Luchemos.
Y votemos por nuestros propios intereses de pueblo trabajador.






