PO 1097 27/8/2009 Ciudad de Buenos Aires

‘Lo fueron' a Palacios

¡Quedan su policía y el grupo de tareas de Macri!

El represor Jorge “Fino” Palacios decidió renunciar por anticipado, aparentemente cuando el fiscal Nisman adelantó que era inminente su procesamiento por ‘encubrimiento’ del atentado a la Amia. Los diarios del miércoles destacaron que Nisman, que sigue el libreto del atentado que le han dictado la CIA y el Mossad, se extralimitó en sus funciones con el anuncio: la permanencia del “Fino” había dejado de ser útil a la causa de sus mandantes. En oportunidad del acto de homenaje a las víctimas de aquel atentado, un sector de la colectividad judía pidió su cabeza (Memoria Activa), lo que dejó al desnudo la complicidad de las direcciones de Daia y Amia. Clarín recuerda que “Palacios había sido condecorado por la Daia por su investigación en la causa de la Amia”. Esta celebración de los menesteres del imputado como encubridor dice mucho acerca de la posición ambigua, sinuosa y sesgada de las autoridades de las instituciones judías sobre el atentado -y aun más cuando se tiene en cuenta el silencio mortal que pesa sobre el que sufrió la Embajada de Israel dos años antes. Palacios deja, obviamente, a sus compinches de la Federal a cargo de la Metropolitana, a la que se le ha asignado como tarea principal ‘limpiar’ y ‘despejar’ el ‘espacio público’. Se trata de reventar a la protesta social y de producir los desalojos masivos que son necesarios para los intereses de la patria inmobiliaria. Para tener una idea de lo que ésta ‘patria’ es capaz, simplemente indiquemos que le atribuye, o-fi-cial-men-te, el incendio de los suburbios de Atenas.

Después de los palos a Macri en el acto de Amia, el kirchnerismo se llamó a un silencio cómplice, pues la agenda de Aníbal Fernández pasa por la "coordinación de políticas de seguridad, entre la Federal y la futura policía porteña, o sea reforzar un Estado policial en la Ciudad.

Es indudable que el segundo retiro del hombre que prestó ‘servicios voluntarios’ durante el Argentinazo, es una consecuencia de la movilización popular, sin la cual la disputa de camarillas quizá se hubiera resuelto de otro modo. La campaña contra Palacios avanzaba a todo motor. En una reunión de las organizaciones que impulsan la juntada de firmas, se estimó en unas 45.000 las que se habían reunido hasta ahora. El 20% de ese total las colectó el Partido Obrero, en sus mesas callejeras y en lugares de trabajo. Con el retorno de las clases, había cobrado fuerza la campaña en la juventud, tanto por parte de la Coordinadora Secundaria como de la Fuba.

Las conclusiones que debemos sacar de esta victoria es que tenemos que ir por más, porque si hemos golpeado a un ‘hombre fuerte’, en este caso resultó ser el eslabón más débil de la cadena. Palacios ha dejado a todos sus hombres en las direcciones de “la metropolitana”, incluyendo al decisivo instituto de formación que entrena a los aspirantes de la fuerza. Palacios se va, pero continuará dirigiendo a la metropolitana en las sombras. El kirchnerismo, que está en plena actividad de borocotizaciones (en realidad está siendo borocotizado por los acreedores de la deuda financiera, por el FMI y por la administración Obama), está consensuando la “articulación” represiva entre esa policía “pro” y la Federal. Por lo pronto, a Palacios lo sucederá Chamorro, uno de los jefes policiales que despidió Beliz en la gran purga policial del año 2003. La nueva policía porteña está insalvablemente contaminada por los represores y por sus vínculos con el crimen organizado. Mientras tanto, Macri sigue a todo trapo con la Unidad de Control del Espacio Público porteña (Ucep), el “grupo de tareas” creado para perseguir a los sin techo y a los trabajadores de la calle.
La caída de Palacios nos tiene que servir para redoblar la movilización, por la disolución de la policía porteña, que es una criatura de Palacios, y de las bandas parapoliciales del  macrismo.

Con ese propósito, marchamos este jueves 27, a las 17 horas, desde el Obelisco a la Jefatura de Gobierno.

Marcelo Ramal