PO 1097 27/8/2009 Sindicales

En el Smata se ha abierto una nueva situación

Rebelión en GM, Ford y VW Pacheco, contra el mal aumento de la paritaria

Al Smata no le está resultando gratis la entregada de los convenios. Los mecánicos están que vuelan, porque sus dirigentes prometieron “no bajarse del 25% y luchar con la unidad de las cinco terminales” y no hicieron ni una cosa ni la otra. El aumento promedio no supera el 15%, abarca un año y medio, es en cuatro cuotas y las tres últimas son en negro hasta julio de 2010. Además firmaron en Renault y después en las demás, de a una. Una burla.

En VW, las “asambleas informativas” fueron un verdadero hervidero de planteos e insultos contra la burocracia; en ningún sector faltó el pedido de asamblea general; se cuestionaba “¡quién carajo son para decidir esto!”; “que se discuta en asamblea”. El cuerpo de delegados de VW Pacheco, que tiene un alto porcentaje que no es de la Verde, entró en contradicción. La comisión interna no tuvo argumentos para justificar semejante entrega: “hay que agarrar esto, es lo que hay...”. La primera respuesta al pedido de asamblea general de los trabajadores fue patética: “si vamos a la asamblea y la mayoría vota ir al conflicto, se la van a tener que aguantar solos, la dirección del Smata no va apoyar ningún conflicto, y nosotros tampoco... no conviene hacer asamblea ahora”. Esos pedidos de asamblea se generalizaron en las plantas.

Finalmente, la burocracia tuvo que ceder en el pedido de asamblea general en todas las terminales. Pero se tomó su tiempo. Primero convocó en Renault, que viene de despedir a 300 compañeros. Siguió por Toyota, que es una de las fábricas más regimentadas.

La sorpresa fue en GM, ya que daban por sentado que el despido de los contratados desmoralizaría a los trabajadores y votarían en asamblea la entrega del salario. Por el contrario, hubo dos respuestas: muchos trabajadores desertaron de la asamblea, mostrando un gran repudio a Manrique y su comitiva; y de los que se quedaron, la amplia mayoría votó en contra de la entrega y fueron al conflicto. La dirección del Smata dejó solos a los trabajadores de GM y se encargó de dividir y amedrentar a los que estaban vacilando: “esto está perdido, no paren” decían los delegados verdes, desacatando, al igual que la dirección, lo que los trabajadores habían decidido. A dos días de la asamblea en GM, estaban parando sólo 200 compañeros. La burocracia masacró la lucha, con Manrique a la cabeza.

Pero la cosa no quedó en GM solamente; en Ford, la mayoría votó rechazar el acuerdo e ir al conflicto, y el propio Manrique desconoció a la mayoría y lo dio por aprobado entre silbidos e insultos. Los trabajadores de Ford, desde abajo, reaccionaron con un quite de colaboración en repudio al fraude del Smata.

En VW Pacheco ni siquiera se contaron los votos: se tomaron como referencia los bombos y aplausos de la patota, en tanto que los trabajadores, en su gran mayoría, se abstuvieron en repudio al acuerdo. La asamblea no duró ni quince minutos, no quisieron que pasara lo que horas antes había ocurrido en Ford.

En Mercedes Benz, la burocracia pactó un plan de 466 despidos, después de 500 retiros falsamente voluntarios. La bronca es enorme.

Gaspar S.