La raquítica protesta lechera de la Mesa de Enlace del viernes 17 –mediática y dividida por la oposición de organizaciones tamberas de cuatro provincias– formó parte de la pulseada que los patrones del campo están llevando contra sus ‘colegas’ del resto de la burguesía y el gobierno K. Mientras éstos reclaman su ingreso al Consejo Económico y Social, el ‘campo’ pretende hacer valer su supuesto peso parlamentario. Por eso, el día anterior a la protesta, reunió a una cuarentena de legisladores opositores, actuales y virtuales, a fin de establecer una agenda, pero de ahí sólo salió un difuso”mecanismo” de trabajo.
En el acto de La Matanza, centro de la protesta, el mandamás de la Rural, Biolcatti, repitió el programa que hundirá a los tambos chicos: reembolsos a las exportaciones de productos lácteos y “terminar con las trabas a los productos a la salida de fábrica”, es decir, beneficiar a la industria láctea y a los grandes tamberos que pueden pelear el precio por la producción a escala y obtienen grandes márgenes de ganancias, como es el caso del mismo Biolcati.
En medio de este engendro patronal apareció la CCC, con Carlos Alderete a la cabeza, quien justificó su presencia en la distribución de 4.000 miserables litros de leche a trabajadores matanceros empobrecidos, en que había que estar “del lado de la producción”. El seguidismo hecho programa no tiene fondo. Para defender el empleo en los tambos, no hay que estar del lado de la “producción”; sólo hay que estar del lado de los trabajadores.






