PO 1092 23/7/2009 Universidad

UNLP

La solución a la mano: intervenir a la camarilla de Medicina

El Consejo Superior ya no tiene excusas

El martes 30 de junio, los diarios anunciaron el cierre de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP en prevención por el brote de la gripe A. Paradójicamente, en una reunión de Consejo Superior que sesionó ese mismo día, se discutía el ingreso restrictivo que rige en esa facultad y se ‘intimaba’ a la Hoja de Roble (la camarilla que gobierna Medicina), no ya a garantizar el ingreso libre e irrestricto, sino a que aquellos que han desaprobado el examen restrictivo puedan cursar materias optativas de la carrera, sean considerados alumnos regulares, y a fin de año puedan rendir otro parcial; y en ese caso sí, poder entrar de lleno a cursar la carrera. Si bien el curso restrictivo se mantiene, la implementación efectiva de esta disposición sería un paso adelante.

Pero el problema principal, no pasa por los límites de esta disposición, sino por el hecho de que ni siquiera se hará efectiva. El decano de Medicina, Jorge Martínez, declaró que “nuestra política de admisibilidad no tiene cambios porque estamos avalados por la Ley de Educación Superior y por la Corte Suprema (que el año pasado respaldó al actual sistema de acceso a las aulas). Por eso le respondimos a la Universidad que en esas condiciones no vamos a hacer el curso” (El Día, 12/7). Martínez confirmó lo que ya habíamos denunciado los miembros de la Fulp en el Consejo del martes 30.

Por otro lado, la declaración de Raúl Perdomo, el vicepresidente de la UNLP, señalando que “estamos ante una situación inédita, porque Ciencias Médicas está desobedeciendo una disposición del Consejo...” (ídem) esquiva el problema. El fallo de la Corte Suprema, al cual hace referencia Martínez, fue una respuesta a la resolución de la Asamblea Universitaria (¡la mayor ‘instancia democrática’ de la UNLP!), que aprobó en su artículo nº 20 que “el ingreso es de carácter libre e irrestricto...”. Como se ve, la actitud de Medicina no es inédita. La nueva intimación del Rectorado a que Medicina “se amolde a la constitución universitaria en un plazo de 72 horas, a partir del 3 de agosto cuando se reinicien las actividades” (El Día, 17/7), es una hoja de papel y seguramente correrá la misma suerte que las anteriores.

El Rectorado, si quisiera realmente hacer respetar el artículo nº 20, debería intervenir Medicina y expulsar a Martínez y la Hoja de Roble. La ‘sorpresa’ y tolerancia de Perdomo (vocero del Rectorado y de Azpiazu, presidente de la UNLP), auguran una nueva capitulación ante los derechistas de Medicina.

La Fulp debe empecinarse en enfrentar este ataque: intervención de la Facultad de Ciencias Médicas, defensa de la autonomía universitaria, fuera Martínez y la Hoja de Roble de la UNLP.

Pablo Giachello